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miércoles, 29 de abril de 2015

MONÓLOGO INTERIOR


Será posible…Cuando me cruce esta mañana con ella tenía cara de pocos amigos… no me miró, hizo un gesto con la cabeza y pasó de largo sin ni siquiera saludarme. Será que le han dicho, que he comentado en clase que se encuentra mal, que le están poniendo un tratamiento muy fuerte, pero no, no creo, que sea eso, ella no lo ha ocultado. Espero que no se haya molestado, no quiero ni pensarlo. 
¡Señor, señor, ella es mi mejor amiga, más que amiga,  como una hermana! ¿Qué le habrá pasado, que le habrán contado?, ahora la llamo por teléfono…espero que lo coja, y me aclare si ha habido algún mal entendido...



Creado por Maruja. J. Galeote.

"EL HOYO NEGRO"

 No es lo mismo que rumoreen, a que lo veas en puro directo. Al ver la escena no me lo podía creer. Ella tan mística y recatada. En ese mismo momento se me desgarró el corazón en mil pedazos. La luz de la alborada ilumino la escena de dos seres opuestos atrayéndose: mi dulce mujer, y aquel chulo grosero del vecino de  la casa de enfrente, de largas patilla y torso de  gladiador, ese que posee un radio de persuasión tal que una tras otra, las mujeres del  pueblo han ido cayendo rendidas ante él como si fuera un hoyo negro y profundo del cual fuera imposible escapar. Al final yo tampoco pude resistirme y caí…

Tuve que asesinarle: ¡era tan atractivo el condenado! 
Creado por Maruja. J. Galeote.

martes, 14 de abril de 2015

"UNA NUEVA SOCIEDAD"




Cada día se hacía más insoportable para los habitantes de la isla, la vida en aquel lugar inhóspito en el cual se sentían atrapados por la enfermedad, y la muerte siempre presentes. En aquella sociedad de tiranos que no sabían o no querían poner fin a tanta desgracia y dolor de sus habitantes. Un anochecer cuando estaban todos reunidos junto a la hoguera, vieron como un artefacto luminoso se posaba  ante sus ojos. Caminaron sin fuerza cogidos unos a otros, no podían caminar y se arrastraban en un último esfuerzo. Unos seres extraños de rostros deformes los esperaban en su interior enfundados en unos trajes metálicos plateados, no hicieron ni una sola pregunta, aquellos seres marginados, solo ansiaban una cosa, un solo deseo, un solo fin, formar una nueva sociedad más justa que cuidara de ellos, y no volver jamás aquel horrible lugar donde habían nacido y fueron tan desgraciados.
Creado por Maruja. J. Galeote.

miércoles, 8 de abril de 2015

ESTAR SIN ESTAR


Le dejan los profesores que se quede allí, sentada en el mismo pupitre que ocupó durante tantos años, porque fue una excelente alumna, una de las más avanzadas que haya tenido el Centro de Educación Permanente, aunque es muy triste que ahora utilice pañuelos de papel… en los que escribe infinidad de palabras y frases sin sentido.
Creado por Maruja. J. Galeote.

domingo, 15 de marzo de 2015

Hay días...



Hay días que parece que te hundes en un pozo, que todo es gris, oscuro, tenebroso y no encuentras la salida, piensa que no hay esperanza, pero de repente sale el sol, y vuelve el arco iris, ese que guardas dentro de ti, con su destello de luz  y color. 

miércoles, 4 de marzo de 2015

EL BOTELLÓN


A esa hora del lunes la clase de “Educación de Adultos” estaba a reventar. La señora que se sienta en la mesa, a mi lado, comenzó a temblar agitadamente, nadie de los allí presentes se había percatado de ello, solo yo. La mire  extrañada y le pregunté--¿Qué te pasa que no paras de moverte, se encuentra mal? A lo que ella respondió.—No es nada es que anoche estuve de botellón con las amigas y aun tengo la marcha dentro del cuerpo. 
Creado por Maruja. J. Galeote.

domingo, 22 de febrero de 2015

“El VOLUNTARIADO"




El año pasado mi amigo Carlos, prestó sus servicios de voluntario en uno de los países más pobre y recónditos de África. No sabía que llevar a aquellos niños olvidados, que fuese útil y sorprendente para ellos. Le habían dicho que aquellas criaturas no conocían el material que se usaba en los colegios de los países desarrollados. A sí, que compró una pizarra de color verde y unas cajas de tizas blancas y amarillas. Nada más llegar a la pequeña aldea, y ante el asombro de los chavales, colgó la pizarra en la pared de adobe del habitáculo que serbia de aula, con una de las tizas y escribió una palabras con letras muy grandes para que todos pudiesen verlas. Pizarra nueva. ¡¡¡Que la disfrutéis!!! Palabras que ellos no podían comprender porque aún no sabían leer. 
Creado por Maruja. J. Galeote.

domingo, 8 de febrero de 2015

EL COLEGIO

Recuerdo con satisfacción mi estancia en el colegio. Estuve en él hasta  los doce años. En esa época la enseñanza era muy distinta, las niñas separadas de los niños, no se pasaba de curso cada año como en la actualidad. Estábamos tres o cuatro años en la misma clase y con la misma maestra, eso originaba que nos sintiésemos como en familia.
Dª Pura, la maestra, en algunas ocasiones en que su madre o su marido no podían  ir a recoger a sus hijos a la guardería nos mandaba a algunas de nosotras, lo hacíamos con agrado ya que nos permitía ausentarnos del colegio.   
Ella impartía todas las asignaturas. Como sólo eran cuatro no tenía mucho problema. Por la mañana, matemáticas y lengua, por la tarde costura y religión. Algunas tardes leíamos libros de poesía, que la maestra traía de su casa casi a escondidas. En aquella época de posguerra no estaba muy bien visto esa clase de lecturas. Leíamos cada tarde de izquierda a derecha un verso cada una y en otras ocasiones era ella la lectora. A sí de esta forma aprendí el valor de las palabras y descubrí mi pasión por la escritura.


Creado por Maruja. J. Galeote.

lunes, 2 de febrero de 2015

ISABEL, FRENTE AL ESPEJO


lunes, 26 de enero de 2015

“LA HUIDA”



A paso ligero por el espeso bosque de pinos, sólo podía oír el aleteo de los pájaros y el murmullo del siniestro bosque. Exhausto y aterrado se oculto entre las sombras de unos arbustos. El por el momento estaba vivo, sus compañeros no habían tenido tanta suerte sus cadáveres aparecían con frecuencia en descampados tirados en las cunetas, y nadie se atrevía a darles sepultura por miedo a ser capturados. Llevaba varios días sin comer se sentía muy débil, y el frío le calaba hasta huesos. No muy lejos de donde se encontraba se podían oír las fuertes ráfagas de  disparos y los gritos ahogados de dolor de los soldados del bando contrario. Alguien le había  delatado. Cada vez estaban más cerca y un miedo atroz le invadió. Sólo le quedaba una bala en el fusil. Creyó escuchar unas campanas 
antes de sentir un dolor intenso en el pecho y una repentina paz.





Creado por Maruja. J. Galeote.

sábado, 10 de enero de 2015

"PARADOJA"


Salté de la cama y me puse una camisa blanca trasparente con pequeños puntitos rojos, mi preferida, una minifalda de tablas de 
color negro que me llega dos centímetros por debajo del culo. Abrí el cajón de los calcetines y me coloqué unas medias blancas bordadas, unos zapatos rojos con un tacon de 15 cm. Fui al baño para ponerme un poco de maquillaje, colorete, máscara de pestañas y carmín en los labios. Camino hasta la puerta de la calle me detengo delante del espejo en mitad del pasillo, me observo de arriba abajo y me digo: “Cuanto más guapa me pongo más fea me veo”
Creado por: Maruja. Jimenez  Galeote.

martes, 23 de diciembre de 2014

Feliz Navidad

jueves, 11 de diciembre de 2014

A MI PADRE



Recuerdo esa  estación, donde tantas veces vi a mi padre salvando las vías... con su traje azul oscuro y la gorra de plato, con el icono de “RENFE” bordado en rojo. Su trabajo consistía en dirigir la maniobra, cambiar los vagones de vias para poder engancharlos a los de pasajeros y a la máquina de vapor para recorrer bellos pueblos y ciudades.
Lo más duro para él era cuando tenía que trabajar los días de fiestas: esos días de Semana Santa y Navidad, y los turnos de noche,  tenia que soportar horas al intemperie, muchas veces mojado y otras con frío y viento. Mi padre amaba su trabajo y nunca se quejo de ello...
Yo de pequeña, siempre soñaba montar a uno de esos trenes para poder recorrer los pueblos y ciudades de España.




sábado, 6 de diciembre de 2014

“EL OCASO DE LA VIDA”

Cada mañana al amanecer el viejo maestro sale de la residencia y sube a un vagón del metro, viaja hasta el mediodía sin hacer trasbordo en ninguna estación. No va a ninguna parte. Con el rostro pegado al cristal de la ventanilla sólo ve negrura, sombras que pasan fugaces ante él. Sueña que se halla en el patio de su antigua escuela rodeado de niños jugando y árboles desnudos. A veces, algún viajero se sienta a su lado y le mira, con la misma mirada de asombro que le miraban, hace algunas décadas sus pequeños alumnos. Unas lágrimas de alegría inundan sus cansados ojos al recordar esa inolvidable etapa de su vida. Cada mañana bajo tierra, este viejo profesor se encuentra con la luz al salir del túnel.
Creado por: Maruja.



sábado, 29 de noviembre de 2014

MI MAMA ME REGALO UN MARUMITO.


Ayer fue mi octavo cumpleaños. Como somos tan pobres y no tenemos dinero, mi mamá me regalo un marumito. Cuando salí al patio y vi mi regalo, me enganché a su cuello y la cubrí de besos. No pude contener la emoción.
Allí estaba. Era el regalo más bonito que yo había visto jamás colgando de un árbol. El asiento era dorado y sujeto con dos guirnaldas de  flores. Subí a mi marumito y me agarré con fuerza, empecé a columpiarme primero muy despacio y luego más y más  de prisa… La brisa mecía  mi largo pelo y acariciaba mis mejillas encendidas por la excitación. En esos instantes me sentí como una princesa sentada en su trono.



Creado por Maruja. J. Galeote.

lunes, 24 de noviembre de 2014

“EL QUE SE QUEDA SUFRE”


Recuerdo que esa misma tarde fuimos al cine a ver “Esplendor en la hierba” que feliz me sentía en aquellos días. Aún retengo en la memoria como cogidos de la mano acudíamos cada tarde al parque, el olor a césped recién cortado, el aroma del agua evaporándose entre las hojas, y como el sol y el calor de tus brazos calentaba mi cuerpo.
No sé qué  pasó entre nosotros. Quisiera poder dejar de amarte, no ser esclava de mis sueños y de mi vida sin ti, una vida que está muriendo. Yo ya no estoy aquí, morí, aquel día que saliste de esta casa en la que habíamos  pasado los momentos más felices de nuestras vidas. Es cierto lo que una vez dijiste… “Cuando alguien se va…el que se queda sufre”



domingo, 16 de noviembre de 2014

EN SOLEDAD


Pasan las horas escuchando el tic tac del reloj. Marta balancea su escuálido cuerpo sentada en la butaca de rejilla tras el enorme ventanal, absorta, ve pasar las negras nubes del inminente invierno. En un rincón de la estancia, una bella melodía se escapa de la vieja radio, no  puede evitar que sus cansados ojos se ahoguen en lágrimas. Con apatía saca del bolsillo de su bata de franela un antiguo rosario y muy despacio, desliza entre sus huesudos dedos una a una sus cuentas. Hoy no vendrán sus hijos. La  tarde amenaza lluvia. Tampoco ha acudido la chica peruana que atiende la casa y la acompaña a pasear al caer el sol. A sí que hoy no podrá ducharse, ellos no quieren que lo haga sin que la  chica esté presente. ¿Quizás mañana...


Creado por Maruja. J. Galeote.

miércoles, 29 de octubre de 2014

XI edición en el Certamen de relato y poesía ‘Salvador Varo’



“Se disipa la niebla”
Después de una larga noche de insomnio me levanté, me asomé tras los transparentes visillos del balcón  del dormitorio y comprobé que una  débil neblina cubría los rojizos tejados de las casas adosadas del barrio. Sentado sobre la cama cerré los ojos  un instante. Al abrirlos, mis pupilas se clavaron en la fotografía de María, mi esposa, que, estática, me miraba desde la mesilla de noche. Abracé la fotografía contra mi pecho y unas incontroladas   lágrimas me  resbalaron por las mejillas. Le hablé, le conté cosas, cosas que nadie sabía, sólo ella y yo. El dolor y la rabia se escaparon por mi boca y por mis ojos, llenando la estancia de cristalina escarcha.
Bajé la empinada escalera con sumo cuidado, aferrado a la fuerte barandilla que la flanqueaba. Tenía mucho miedo a caerme. Me dirigí a la cocina, guiado por el ahogado sonido de cacharros. Era Luz María, una chica peruana que habían contratado mis hijos para que atendiese la casa, mi colesterol y mi tensión arterial. Al salir a la calle, el aire fresco de la mañana me rozó la piel como el suave pelo de un gato; una sensación de libertad había invadido mi espíritu: percibí cómo los árboles mecían las amarillentas hojas ante el inminente otoño, y cómo los débiles rayos del sol de la mañana resaltaban los grises adoquines del pavimento. Caminé hasta El Centro de Mayores. Por las ventanas se escapaban las voces de los allí presentes y un penetrante olor a café recién hecho. Entré para desayunar. Al terminar, me acerqué a una de las mesas para curiosear un poco. Uno de ellos, un tal Manolo, me ofreció jugar una partida de dominó. Me gustó. Al día siguiente volví, y al otro, y al otro, y al otro… Un día Manolo me comentó que en breve, en el Centro, empezarían los cursos de Informática. “Sería  interesante poder aprender algo sobre ese tema…”- pensé con temor ante lo desconocido. A la mañana siguiente me puse manos a la “obra” y sin pensarlo dos veces, sin prisa, pero seguro de que mi vida iba a cambiar, subí decidido los más de diez escalones que me separaban del despacho del Director. No se encontraba allí, así que subí al segundo piso,  donde se impartían las clases. Ya dentro de la sala, miré a mi alrededor con suma curiosidad, buscando al Director. El ambiente que se respiraba era  sereno y acogedor: mesas de madera clara alargadas con dos ordenadores en cada una de ellas; las sillas tapizadas de azul metal, y las cortinas de las ventanas del mismo tono, que apenas dejaban pasar un tenue rayo de luz. Me encontraba abstraído en mi contemplación, cuando una voz  se hizo sonar a mi espalda.
— ¿Señor, qué deseaba?  Le eché una mirada a hurtadillas: era alto, moreno, un poco escaso de peso y con gafas al estilo Elton John.
—Quería información… Desearía saber si aún queda alguna plaza libre para el taller de Informática que va a empezar dentro de unos días – contesté, dejando escapar de mis labios una tímida sonrisa.
— Sí, una de iniciación queda libre – respondió  el Director con voz firme y serena.
Abrió la carpeta que portaba en la mano y me entregó un formulario. Al terminar de rellenar la solicitud le dije:
— ¿Qué día y a qué hora empieza la clase? 
—El lunes  próximo a las diez. Por favor, no llegue tarde. Aquí solemos ser muy puntuales- respondió el Director, extendiéndome su mano.
…Y sin apenas darme cuenta ya estábamos a mitad del curso. Una de las compañeras, Paulina, que siempre se sentaba  a mi lado, me ayudaba a encontrar las letras o los signos de puntuación, y también hacía aparecer lo que había escrito en la pantalla, cuando por “arte de magia”, sin que yo supiera cómo, me desaparecía. Paulina era alegre, divertida, con  el pelo como una nube de invierno y los ojos pequeños y vivarachos. Me daba ánimos para que no faltase a las clases. Y no falté, ni siquiera cuando me dolía mucho la espalda y las rodillas por la dichosa artrosis. En poco tiempo aprendí a navegar por Internet y a utilizar las redes sociales: correo electrónico, facebook… Manolo, con el que solía jugar cada día la partida de dominó me ofreció participar en el taller de teatro del Centro. Y acepté de inmediato; ¡nunca pensé que fuese capaz de subirme a un escenario! Al terminar los ensayos vamos a tomar algo. Lo pasamos ¡¡¡genial!!!  También he hecho amistad con un grupo que juega a la petanca.  Cada lunes me acerco hasta el club para verlos  jugar. ¡¡¡Son magníficos!!!
Espero cada día, impaciente,  la hora de reunirme con ellos y ellas… He vuelto a reír, a soñar, a tener inquietudes por aprender y conocer cosas nuevas... Se disipa la niebla.









Creado por Maruja. J. Galeote.

domingo, 26 de octubre de 2014

EL PERRO MALO


 Al volver de un corto viaje comprobé que toda la casa se encontraba en el más absoluto desbarajuste. Ese maldito perro había vuelto a hacer de las suyas. Como una loca me puse a buscarlo entre el barullo de recuerdos lapidados. Entre la opilación de objetos, el álbum de fotos lacerado. La boca  de labios ardientes y carnosos de tía Matilde estaba pegada al mostacho de mi tío, el carabinero, la foto de fin de curso mancillando, en una esquina se intuía que estaba Monolito el cojo, el de las gafas de culo de vaso. Había dejado hecho añicos a mi primer novio el bombero, que estaba ¡¡¡Buenísimo!!! No sin poco esfuerzo por fin pude ver desenredando los recuerdos del verano del sesenta y siete... Me puse furiosa y le grité con todas mis fuerzas: Malo, eres un perro muy malo y entupido.  Movió  las orejas y el rabo, me miró, levanto la pata trasera, y un chorro de líquido caliente borró en un instante todos los recuerdos. He tomado una decisión llevarlo conmigo cuando salga de viaje!!  Creo que esa fue la intención del felino...







sábado, 18 de octubre de 2014

EL ENCUENTRO


Ese otoño por elección fui nombrado para asistir a una conferencia de medicina nuclear en Sevilla, volví al año siguiente. Al verla en la barra del bar del hotel no me lo podía creer. Era la chica que el pasado otoño había conocido allí mismo. Sí, era ella, la del vestido verdegay, la de mirada ardiente y seductora. Sí, la que me invitó a nadar en la piscina del hotel e ir al baile aquella  noche, era ella, la que al llegar y comenzar la música se monto en un bocoy de cerveza y comenzó a desnudarse como una loca. 


Creado por Maruja. J. Galeote.