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viernes, 12 de febrero de 2021

¡¡SIEMPRE AMIGAS!!


Siempre seremos amigas, aunque nos intente separar la fuerte tormenta o el fuerte viento, seguiremos unidas por  la fuerza de las olas al chocar contra las rocas. Solo con mirarte adivino tu tristeza, dolor, alegría…
La palabra amistad es tan amplia, que yo sin dudarlo un solo instante te ofrecí la mía y casi al mismo tiempo tú me distes la tuya, y desde ese momento estás tú: En cada rincón de mis sentimientos, en cada pliegue de mi piel estás tu, con tu alegre risa y tu cantarina voz.
Si algún día te toca partir para siempre antes que yo, te recordaré en cada imagen: al contemplar el sol, una flor, o en una mariposa revoloteando de vivos colores.
¡¡Siempre seremos amigas!!

;AMAR SIN RAZÓN"

Él estaba allí, reclinado sobre una fascinante motocicleta, con su cabello negro engominado peinado hacia atrás, sus ojos verdes, la fina camisa de seda desprendida de sus pectorales hiperbólicos, deslumbrante, como un valiente gladiador en plena contienda. Sus labios entreabiertos, rojos e insinuantes llamaban a más, mucho más, como queriendo gritar su fuego interno, pero permanecían inmóviles, estáticos…
Ella lo veía a diario, cada mañana, él siempre estaba allí, en la misma postura, en el mismo lugar, arrogante, seductor, atractivo...Al principio solo lo contemplaba unos minutos para luego continuar su camino; pero, poco a poco se fue atreviendo a pronunciar alguna palabra en voz baja, casi imperceptible, como una plegaria.
—Hola amor mío. ¿Cómo estás?  ¡Qué guapo eres! “Hasta mañana” pues sabía que al día siguiente él permanecería allí.
Alguna vez hasta se animó a soñar con él. Lo encontraba en otro lugar y en otra circunstancia; entonces, se atrevía a acercarse a él, intentaría seducirlo y lo invitaría a soñar juntos tantas cosas… Imaginaba sus besos y  sus manos recorriendo su cuerpo desnudo. Pero pronto debía volver a su mundo, a su rutina diaria, debía seguir camino a su trabajo conformándose con verlo cada mañana en ese cartel publicitario de prendas de lencería masculina.
Creado por: Maruja


martes, 22 de marzo de 2016

HOY NO VINO A PASEAR



El sol viene a pasear por la arena mientras caminamos cogidos de la mano. Se recrea en nuestro amor, moldeando la figura de nuestros cuerpos con la sombra, se posa en el mar para difundirse en miles de estrellas que parten hasta el cielo. Hoy no vino a pasear y no me preguntó por él. Yo te llame extrañada pero so saliste a mi encuentro al igual a cuando éramos dos adolescentes enamorados de la vida, y esperé al nuevo 
día, esperé que pasara la lluvia con la frente sobre el frío vidrio de la ventana, y observe tras el empañado cristal como una granizada de largas hormigas azotaban furiosas contra el cristal, tintineando como un carillón en mis oídos.
creado por: Maruja.

jueves, 21 de enero de 2016

"TOMÉ UNA DECISIÓN"










Nunca podré olvidar aquella noche de hace algunos años. La noche estaba muy oscura y las calles desiertas, una espesa niebla cubría las casas cercanas y el viento de poniente soplaba con fuerza moviendo los cristales del ventanal. Me sentía muy cansada, me quité el abrigo y los zapatos y fui hasta la cocina. El día había sido muy largo y el trabajo agotador, toda la jornada la había pasado de pie tras el mostrador, aguantando las indecisiones y estupideces de  aquellas nuevas ricas que no sabían en qué gastar el dinero, ganado por sus marido de forma fácil e ilegal.
Mi marido, aún no había llegado a casa, así que con desgana me dispuse a preparar la cena de Navidad. Antes de empezar con la tarea me senté y me serví una copa de vino blanco muy frío, se deslizó por mi seca garganta dejando un agradable frescor y regusto en mi paladar.
Esa noche no vendría solo, había invitado a cenar: a su madre y a su única hermana solterona que nunca se peinaba ni se quitaba los viejos vaqueros. A mí me odiaba, y yo no sabía por qué. Tendría que fingir durante toda la velada a lo que yo no estaba dispuesta. Despacio subí las escaleras hasta el dormitorio, me metí en la cama y me arropé hasta la cabeza.
A él le gustaba cuando llegaba a casa que todo estuviese a punto, esa noche no sería posible, porque yo no pensaba salir de la cama. Si querían la cena de Navidad en la mesa la tendrían que preparar ellos mismos, yo no estaba dispuesta a seguir siendo la asistenta de la casa.
Nunca olvidaré aquella noche en la que me quité la careta para siempre.
Creado por: Maruja. J Galeote.

viernes, 8 de enero de 2016

TRISTE NOCHE DE NAVIDAD.




Adela acuna su escuálido cuerpo en la butaca de rejilla tras el enorme ventanal, escuchando el tic tac del reloj. Absorta ve pasar lentas las negras nubes como panza de burra que amenazan con llover o nevar. De la vieja radio situada  en un rincón de la estancia se escapa la melodía de  un arcaico villancico, esa canción que tantas noches en  navidad había cantado toda la familia alrededor del belén en el salón de casa. No puede evitar que sus cansados ojos se ahoguen en lágrimas. Con apatía saca del bolsillo de su bata acolchada  unas lapidadas cartulinas de color sepia, las desliza entre sus huesudos dedos una y otra vez intentando rememorar a las personas que aparecen en ellas, alrededor de una gran mesa una noche de otra Navidad. Por más que lo intenta Adela no  consigue recordar quienes son aquellas personas jóvenes que aparecen en las fotografías.

Adela dos horas antes de la media noche, como cada 24 de Diciembre desde hace una década, abre la mesa del salón, pone sobre ella el mantel blanco bordado con alegres dibujos navideños rojos y verdes, en el centro coloca un páscuelo de terciopelo con una gruesa vela en forma de eje ya desvalijado por el paso de los años. Alisa con ahínco el mantel con las manos para que no quede ni una sola arruga.  
Despacio con sumo cuidado para no tropezar, saca del viejo aparador de dos piezas la vajilla de la cartuja sevillana y va colocando simétricamente en perfecto orden cada uno de los  cubiertos,  copas… se para un instante, para contemplar orgullosa como ha quedado la mesa para celebrar la cena de Navidad con sus seres queridos.  Adela se acerca hasta la ventana y ve caer con tristeza los copos de nieve sobre los desnudos árboles.  Con un gran nudo en la garganta deja escapar un profundo suspiro, un suspiro que le hiere el alma. 
De la Torre del Cerro de la virgen se descuelgan doce campanadas. Creo que esta noche no vendrán a cenar.
Creado por: Maruja. J. Galeote.

domingo, 4 de diciembre de 2011

UNO DE ESOS DÍAS…

Hoy, al cruzar la calle para ir al mercado, un coche ha pisado un enorme charco y me ha puesto empapada, como una sopa. Al llegar a casa y abrir la bolsa he comprobado que me han dado las patatas podridas y el pescado para tirarlo.
No sabía qué hacer, he puesto unas judías verdes a cocer. Me he sentado delante del ordenador y se han quemado…he tenido que tirar la cacerola!
Me he mirado al espejo, y me he dicho. “No es que sea mayor.”¡¡¡No!!!, Tengo unas tremendas ojeras, el pelo de mi cabeza brilla por su ausencia, un amplio canal  blanco se abre en el centro de ella.
Hoy no ha sonado el teléfono ni una sola vez, ni siquiera la señorita de telefónica que siempre llama a la hora de la siesta. Son las ocho de la tarde y aún no me he quitado el pijama. “No es que sea mayor”. ¡¡¡No!!!. Hoy es uno de esos días que hubiese sido mejor no haberse levantado…
Creado por: Maruja.

lunes, 24 de octubre de 2011

¡UNA AMIGA!


¡¡Es mi amiga. Esa persona que escucha mis palabras en silencio,
mis alegrías, mis llantos, mis risas y desalientos.
A veces no basta toda una vida para encontrar una verdadera amiga.
Otras, en cambio, basta un segundo, un cruce de palabras y
sabes que hallaste lo más importante. Una amiga.
Esa que me invita a salir cuando nadie lo hace.
Ella que con sólo mirarme se percata de mi infelicidad,
me riñe, me aconseja, me consuela…
A la que sin miedo, puedo contarle mis mas íntimos secretos y sentimientos más ocultos a ser traicionada.
 Ahí está ella, siempre dispuesta, a pesar de las distancias. ¡¡Es mi amiga.



lunes, 28 de enero de 2008

UNA CASA LLENA DE AMOR





La casa de mis abuelos, en la que nací un 22 de noviembre en un famoso barrio de Sevilla, (San Jerónimo) Una casa grande de vecinos con viviendas independientes, con las puertas de las viviendas deterioradas por el paso del tiempo y por las espesas capas de pintura.


A la entrada de la vivienda un pequeño comedor con escasa iluminación, solo la que pasaba a través de la estrecha puerta que daba acceso al patio: a la derecha la cocina cuyo tejado era aguantado con tablas y cartones para no ser despedido por el fuerte viento del invierno, en su interior una vasta mesa y un hornillo en el que mi abuela solía cocinar con la ayuda de la carbonilla que mi abuelo recogía de entre las vías, a la izquierda un destartalado dormitorio, con dos grandes camas de altos cabeceos pegadas a la pared, con una sola ventana que parecía colgar del techo envigado que para poder abrir o cerrar pendía una larga cuerda.


Por las tardes todas las vecinas solían sentarse destartalado patio al lado del pozo, para tomar el fresco en verano y el sol en invierno.


Una casa humilde pero llena de amor en la que mis ojos vieron la luz por vez primera.
Creado por: Maruja. J. Galeote.