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Mostrando entradas con la etiqueta 1º Premio de relato. "Salvador Varo". Mostrar todas las entradas
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jueves, 13 de diciembre de 2012

UN DÍA PARA RECORDAR





“LA PRIMAVERA"

Me gustaría ser pajarillo para poder volar sin parar y poder buscar por el mundo todas las cosas buenas y bellas que se encuentran escondidas en la naturaleza, en cada recóndito rincón de la Tierra; poder escudriñar la belleza de la luz, del aire, del mar y de la mente de las personas que saben  perdonar... y son capaces de amar.  

Ha llegado la primavera: esta mañana me ha despertado el olor a azahar, el canto de los pájaros y los dorados rayos de luz que entran por las rendijas de la ventana; no he necesitado que me llame el despertador. Sin dudarlo, de un impulso, me he levantado con gran ilusión porque ha llegado un nuevo día. Puedo vivir, deleitarme y recrearme ¡con tantas cosas bellas como me brinda la vida!; sentarme a la orilla del mar, de este mar de Motril y ver y sentir el suave ir y venir de las olas.

¡Es tan sencillo poner una planta en la tierra, regarla y esperar a ver qué pasa…! Un día aparece un pequeño brotecillo, más tarde, unas hojas, y más hojas, hasta llegar a formarse un gran árbol que nos cubre y nos cobija con sus espesas ramas.

Un retoño: llevo dentro de mí un nuevo ser que cambia toda mi vida. Noto cómo mi cintura se ensancha, cómo aumentan mis pequeños pechos y mis carnes se desgarran…Todo en mi cuerpo cambia y se transforma. Siento que duele, empuja, y a la vez, me alegra. Todo al mismo tiempo, y cuando mis pechos lo amamantan es algo maravilloso: es dolor, ternura y amor.

La vida se parte en dos. ¡Ay dolor!   Un dolor que no duele, un dolor que sólo es amor.
Autora: Maruja


martes, 26 de julio de 2011

DONDE ESTÁ MI MADRE

                                                   

Recuerdo a mi madre, joven, alegre, divertida con la piel tersa y sin arrugas, siempre dispuesta a ayudar a los demás, sin esperar nada a cambio. De pequeña, cada mañana, me ayudaba a atarme los cordones de los zapatos para ir al colegio. Al llegar la noche, me llevaba a la cama en sus brazos, y con infinita ternura, unía mis pequeñas manos para enseñarme a rezar.

¿Dónde está mi madre? Mi madre ha perdido la cabeza, ha perdido la capacidad de pensar, contempla un mundo que no logra comprender, se han borrado sus recuerdos e ilusiones, hasta los pensamientos más cercanos no tienen cabida en su mente. Se encuentra perdida y desorientada e inmersa en un espacio oscuro y desconocido…


Guarda sus pequeñas cosas, en lugares extraños que no puede encontrar, no los quiere perder, son sus tesoros más queridos; sabe que si los perdiese, se les escaparían aun más sus recuerdos, los que ella intenta retener con todas sus fuerzas. A veces grita, desesperada y aterrada pidiéndome las cosas que dice que yo le he robado.


¿Qué le puede quedar así a mi madre? Sólo le queda una parte de vida que aun recuerda en lo más profundo de su mente. Ahora ella cree que yo soy su madre. Cada mañana al asearla, me pregunta entre murmullos prolongados, una y otra vez:


—¿Ya es la hora de ir al colegio? ¿Vendrá papá a cenar después del trabajo? Me pregunta, alisando con los dedos sus blancos y débiles cabellos. A veces canturrea una canción con una letra sin sentido…


—¿Que canción cantas mamá? —Una mueca sale de sus finos labios, y dirige su mirada al infinito como si la pregunta no fuese con ella.


Vuelve a estar en silencio, sentada en la butaca con la toquilla de ganchillo envolviendo sus redondeados y encorvados hombros. Sus escuálidas piernas tiemblan bajo la manta de cuadros, las gafas cuelgan sobre sus pálidas mejillas, y ojea una vieja revista que contiene espectaculares fotografías, letras parejas alineadas, que no alcanza a comprender, a las que no les encuentra ningún sentido, por más que lo intenta.


¿Dónde está mi madre? Intento comprender cada día esta locura sin razón y no puedo conseguirlo, finjo que todo es como antes, no es verdad, sufro y me desespero hasta la saciedad, a pesar de que nunca volverá de su silencio y oscuridad. Esta vida de locura dentro de esta demencia que nos está matando… Mi madre está aterrorizada y desesperada, ella no sabe quién soy yo; ya nunca lo sabrá.


 CERTAMEN DE POESÍA Y REDACCIÓN "Salvador Varo"
1º premio de redacción. Maruja Jiménez Galeote