Se las compró su abuela
para Navidad y las estrenó el día de Reyes. Apenas se las puso se dio cuenta
de que no andaban bien. La bota del pie derecho daba un paso hacia
adelante pero… ¡la bota del pie izquierdo daba un paso para atrás!
— ¡Qué atrocidad. Así
no voy a ninguna parte!
Se sacó las botas las
puso en la caja y se fue a la zapatería a reclamar.
El dependiente no se sorprendió, se disculpó y le explicó a Mimi el problema.
—De vez en cuando el duende de los zapatos que habita en la zapatería, le encanta hacer bromas y se mete en algún zapato.
El dependiente le preguntó a Mimi en qué bota tenía el problema.
—En la izquierda. La derecha está bien va para adelante pero la izquierda va para atrás.
El hombre cogió la bota del pie izquierdo, la sacudió un poquito y le indicó con un gesto que se las pusiera para ver qué pasaba. Dio un paso para adelante con el pie derecho y después otro con el pie izquierdo.
El dependiente no se sorprendió, se disculpó y le explicó a Mimi el problema.
—De vez en cuando el duende de los zapatos que habita en la zapatería, le encanta hacer bromas y se mete en algún zapato.
El dependiente le preguntó a Mimi en qué bota tenía el problema.
—En la izquierda. La derecha está bien va para adelante pero la izquierda va para atrás.
El hombre cogió la bota del pie izquierdo, la sacudió un poquito y le indicó con un gesto que se las pusiera para ver qué pasaba. Dio un paso para adelante con el pie derecho y después otro con el pie izquierdo.
Todo estaba bien, las
dos botas caminaban para adelante.
Mimi dio las gracias al dependiente y se despidió del duende, aunque no pudo verlo se marchó con las botas puestas hasta su casa.
Cuando vayas a comprarte un calzado pruébatelos, camina un poquito por la zapatería y fíjate que las dos caminen para adelante. Nunca se sabe cuándo los duendes quieren gastarnos alguna broma.
Creado por: Maruja. J. Galeote.
Mimi dio las gracias al dependiente y se despidió del duende, aunque no pudo verlo se marchó con las botas puestas hasta su casa.
Cuando vayas a comprarte un calzado pruébatelos, camina un poquito por la zapatería y fíjate que las dos caminen para adelante. Nunca se sabe cuándo los duendes quieren gastarnos alguna broma.
Creado por: Maruja. J. Galeote.