Él es consciente al salir cada mañana
tras las montañas de que su aspecto es visible, sabe que nadie lo puede
aprehender pero si manipular, las nubes y los altos edificios de la ciudad
pueden ocultan su luz. Más no pueden impedir que vuelvan a emerger sus rayos si
es posible con más intensidad. Sabe de su poderosa fuerza puede iluminar y dar
calor si se lo propone. Sus rayos son los mensajeros de la fotosíntesis para
dar verdor a las plantas y hacerlas crecer, puede mover con sus rayos a los
girasoles que pastan en el campo, a su antojo. Sus rayos pueden posarse sobre
las tranquilas aguas del mar señalando miles de estrellas sobre la superficie.
Sabe muy bien de su gran brillo y podes durante el día, pero también es
consciente de su retirada al caer la tarde tras el horizonte. Los rayos de luz
mueren lentamente vomitando sus colores violetas y anaranjados, engullidos por
las sombras para dejar paso a la negra noche.
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viernes, 22 de enero de 2016
EL RAYO DE LUZ
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Trabajo del taller de escritura.
Pensamientos positivo: empatía, mistad, sinceridad...ser amiga de mis amigos, amar la vida, sentirla, vivir y dejar vivir...
jueves, 21 de enero de 2016
"TOMÉ UNA DECISIÓN"
Nunca podré olvidar aquella noche de
hace algunos años. La noche estaba muy oscura y las calles desiertas, una
espesa niebla cubría las casas cercanas y el viento de poniente soplaba con
fuerza moviendo los cristales del ventanal. Me sentía muy cansada, me quité el
abrigo y los zapatos y fui hasta la cocina. El día había sido muy largo y el
trabajo agotador, toda la jornada la había pasado de pie tras el mostrador,
aguantando las indecisiones y estupideces de aquellas nuevas ricas que no
sabían en qué gastar el dinero, ganado por sus marido de forma fácil e ilegal.
Mi marido, aún no había llegado a
casa, así que con desgana me dispuse a preparar la cena de Navidad. Antes de
empezar con la tarea me senté y me serví una copa de vino blanco muy frío, se
deslizó por mi seca garganta dejando un agradable frescor y regusto en mi
paladar.
Esa noche no vendría solo, había
invitado a cenar: a su madre y a su única hermana solterona que nunca se
peinaba ni se quitaba los viejos vaqueros. A mí me odiaba, y yo no sabía por
qué. Tendría que fingir durante toda la velada a lo que yo no estaba dispuesta.
Despacio subí las escaleras hasta el dormitorio, me metí en la cama y me arropé
hasta la cabeza.
A él le gustaba cuando llegaba a casa
que todo estuviese a punto, esa noche no sería posible, porque yo no pensaba
salir de la cama. Si querían la cena de Navidad en la mesa la tendrían que
preparar ellos mismos, yo no estaba dispuesta a seguir siendo la asistenta de
la casa.
Nunca olvidaré aquella noche en la
que me quité la careta para siempre.
Creado por: Maruja. J Galeote.
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viernes, 8 de enero de 2016
TRISTE NOCHE DE NAVIDAD.
Adela acuna su escuálido
cuerpo en la butaca de rejilla tras el enorme ventanal, escuchando el tic tac
del reloj. Absorta ve pasar lentas las negras nubes como panza de burra que amenazan
con llover o nevar. De la vieja radio situada en un rincón de la estancia se escapa la
melodía de un arcaico villancico, esa
canción que tantas noches en navidad había
cantado toda la familia alrededor del belén en el salón de casa. No puede
evitar que sus cansados ojos se ahoguen en lágrimas. Con apatía saca del
bolsillo de su bata acolchada unas
lapidadas cartulinas de color sepia, las desliza entre sus huesudos dedos una y
otra vez intentando rememorar a las personas que aparecen en ellas, alrededor
de una gran mesa una noche de otra Navidad. Por más que lo intenta Adela
no consigue recordar quienes son
aquellas personas jóvenes que aparecen en las fotografías.
Adela dos horas antes
de la media noche, como cada 24 de Diciembre desde hace una década, abre la
mesa del salón, pone sobre ella el mantel blanco bordado con alegres dibujos
navideños rojos y verdes, en el centro coloca un páscuelo de terciopelo con una
gruesa vela en forma de eje ya desvalijado por el paso de los años. Alisa con
ahínco el mantel con las manos para que no quede ni una sola arruga.
Despacio con sumo cuidado para no tropezar, saca del viejo aparador de dos piezas la vajilla de la cartuja sevillana y va colocando simétricamente en perfecto orden cada uno de los cubiertos, copas… se para un instante, para contemplar orgullosa como ha quedado la mesa para celebrar la cena de Navidad con sus seres queridos. Adela se acerca hasta la ventana y ve caer con tristeza los copos de nieve sobre los desnudos árboles. Con un gran nudo en la garganta deja escapar un profundo suspiro, un suspiro que le hiere el alma.
De la Torre del Cerro de la virgen se descuelgan doce campanadas. Creo que esta noche no vendrán a cenar.
Despacio con sumo cuidado para no tropezar, saca del viejo aparador de dos piezas la vajilla de la cartuja sevillana y va colocando simétricamente en perfecto orden cada uno de los cubiertos, copas… se para un instante, para contemplar orgullosa como ha quedado la mesa para celebrar la cena de Navidad con sus seres queridos. Adela se acerca hasta la ventana y ve caer con tristeza los copos de nieve sobre los desnudos árboles. Con un gran nudo en la garganta deja escapar un profundo suspiro, un suspiro que le hiere el alma.
De la Torre del Cerro de la virgen se descuelgan doce campanadas. Creo que esta noche no vendrán a cenar.
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domingo, 13 de diciembre de 2015
QUIERO QUE SEPAS...
Con estas letras quiero agradecerte las muestras de
cariño con las que me has tratado cada día de estos 50 años de matrimonio que
hemos pasado juntos: tus besos, caricias, atenciones
hacia mí. Quiero que sepas que mi vida hubiese sido oscura y monótona si no la
hubiese podido compartir contigo. No sería justo que pensaras que todo el
tiempo que hemos estado juntos no he
sido feliz a tu lado. Lo he sido y mucho. La vida es muy dura y nos golpea,
poniendo en el camino cuantiosos obstáculos difíciles de superar.
Y los hemos superado juntos. Como hacerte entender
que quiero estar a tu lado todo el tiempo que nos regale la vida. Quisiera que
pudiésemos sobrellevar con amor y tolerancia nuestras pequeñas manías,
buscándoles el lado bueno, aunque no lo tengan y seguir riéndonos de ellas,
como cuando éramos dos adolescentes. Como hacerte entender que cada paso que
des, yo lo daré contigo. En los buenos y malos momentos.
Disfrutar juntos de todo lo que con el tiempo hemos
podido lograr en estos largos años, con los que esta vida nos ha premiado:
Hijos, nietos, amigos… En los malos momentos, cuando lo veas todo negro y no
puedas más, ahí estaré yo para dibujarte una sonrisa.
Porque las piedras estarán en el camino, y las malas
rachas vendrán, como vienen los grandes nubarrones antes de la tormenta,
periodos difíciles que tendremos que superar juntos. No tienes por qué
preocuparte porque cuando lleguen esos malos momentos yo estaré ahí, cogiendo
tu mano marchita cuando más lo necesites, te apretaré fuerte, para que sientas
que siempre estaré a tu lado.
Creado por: Maruja J. Galeote.
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viernes, 11 de diciembre de 2015
AMOR DE JUVENTUD
Tan solo tenía quince años y él veintidós cuando lo
vi por primera vez.
Me encontraba en el andén de aquella estación
sentada en un banco cuando lo vi bajar de aquel tren. Su aspecto me llamó la atención;
era alto, delgado con un fino bigote que dejaba entrever una sensual sonrisa
picarona. El traje blanco con galones dorados en la pechera, y la gorra de
plato le hacían aún más atractivo si cabe.
Lo miré a hurtadillas pero él se percató que yo lo
estaba mirando y con una desenvoltura
propia del que ya ha corrido muchos “maratones” se dirigió al banco
donde me encontraba y se sentó a mi
lado, con melodiosa voz se dirigió a mí
con unas bonitas y delicadas palabras
que hoy, con el paso del tiempo, me son difíciles de recordar. Buscó mi mirada,
y yo, pobre de mí, la esquive avergonzada, en tanto un escalofrío recorría mi
cuerpo.
Él no dejaba de hablar de su vida, y yo lo
escuchaba. Se encontraba haciendo las milicias en el Buque Juan Sebastián El
Cano, en la ciudad de San Fernando (Cádiz), estaba allí de paso, tenía que hacer trasbordo y aún faltaban tres horas
para que saliese el próximo tren.
Poco a poco fui perdiendo la timidez que me
embargaba, sin reparos le conté parte de mi vida; una familia desestructurada
con una madre yonki y un padre alcohólico. Al recordarlo no pude evitar que unas
lágrimas resbalaran por mis mejillas. Cogió mi mano y la apretó con suma
ternura, lo miré y vi en sus ojos color miel un mundo de estrellas que surgían
de su interior.
El tiempo pasó de prisa sin ni siquiera darnos
cuenta. El silbato de la máquina de vapor nos hizo volver a la triste realidad.
El tren emprendió la marcha hacia su destino y nunca más lo volví a ver.
Creado por: Maruja. J. Galeote.
Creado por: Maruja. J. Galeote.
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Trabajos de escritura
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jueves, 3 de diciembre de 2015
YO, EL PULPO
Siempre que veo a un submarinista que viene con el
arpón para atrapar a un pulpo despistado, me pongo a cubierto rápidamente: me
oculto entre las rocas más cercanas, agito la tierra con mis ocho tentáculos y
cambio de color para no ser visto.
Ese día me cogió desprevenido, me enganchó por uno de los tentáculos y me llevo hasta la orilla aún con vida. Al ver la lumbre encendida pensé lo peor, “iré derecho a la hoguera, tienen cara de hambre”. Pero no fue así. El más pequeño de los allí presentes desengancho el anzuelo y me zambullo en un cubito lleno de agua. Papa, papa este pulpo es distinto a todos los demás, lo llevamos a casa y lo metemos en la pecera, es pequeño y tiene un bonito color.
Ese día me cogió desprevenido, me enganchó por uno de los tentáculos y me llevo hasta la orilla aún con vida. Al ver la lumbre encendida pensé lo peor, “iré derecho a la hoguera, tienen cara de hambre”. Pero no fue así. El más pequeño de los allí presentes desengancho el anzuelo y me zambullo en un cubito lleno de agua. Papa, papa este pulpo es distinto a todos los demás, lo llevamos a casa y lo metemos en la pecera, es pequeño y tiene un bonito color.
Así fue como me libré de una muerte segura, aquel niño me
salvó la vida, y no acabé en los estómagos de aquellas personas hambrientas.
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sábado, 14 de noviembre de 2015
MARTA Y SUS TESOROS
Pasan las horas escuchando el tic tac del reloj. Marta balancea su escuálido cuerpo en la butaca de rejilla tras la ventana, absorta, ve pasar las negras nubes del inminente invierno enfundada en una mantita de fina lana de Cachemir. Hoy no ha acudido la chica peruana que atiende la casa y la acompaña a pasear cada tarde al caer el sol.
Saca del bolsillo de su bata de franela una vieja cartulina flagelada de una bella joven, en la que apenas se reconoce. Hoy no vendrán sus hijos, nunca vienen los fines de semana, están muy ocupados, los disculpa con una media sonrisa. En un rincón de la estancia una bella melodía se escapa de la vieja radio. Esas notas que tantas noches de gloria había vivido sobre el escenario. No consigue impedir que unas incontroladas lágrimas humedezcan sus curtidas mejillas. Se levanta con suma dificultad, se dirige al dormitorio, donde se encuentra el almario caoba, en el guarda sus más preciados tesoros. Al abrirlo comprueba horrorizada que todo ha desaparecido, no queda nada, nada ¿Dónde están sus zapatilla de ballet? ¿El traje blanco de tul y su diadema de perlas? Horrorizada: grita, llora, revuelve desespera el interior del almario maldiciendo a la peruana. Ha sido ella, sí, lo sé, me odia, mañana cuando aparezca por la puerta la pongo de patitas en la calle. En ese momento suena el timbre del teléfono. Invadida por la furia descontrolada que la invade, descuelga el auricular:
-Señora Marta, soy yo, la llamo para decirle que ayer cambié sus cosas de lugar, están en el sótano, las puse en el baúl que solía usar cuando viajaba por todo el mundo, no quería que pudiesen estropearse. Nos vemos mañana Señora Marta.
Creado por Maruja.J. Galeote.
Creado por Maruja.J. Galeote.
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lunes, 2 de noviembre de 2015
SÓLO UNA NIÑA
Juanita tenía tan solo once años, aunque en la
época de la posguerra ya era alguien que podía ayudar llevando a casa un
pequeño jornal. Así, la familia tenía una boca menos que alimentar. Su madre
había parido ocho hijos y eran muchos para comer y vestir.
Era una chica despierta, alegre, divertida,
fuerte de carácter, con unos enormes ojos verdes y largas pestañas… Pero al
mismo tiempo, era frágil, vulnerable... "poquita cosa”. Pero su afán por
trabajar y superarse era grande.
Le dieron empleo
en una de las casas más grandes y lujosas del pueblo, en la que vivían unos de
los señores más ricos y poderosos de toda la comarca. Era una suerte, un gran
privilegio para la mayoría de las jóvenes de aquella época tener trabajo y
poder comer todos los días un plato de comida caliente. El trabajo en aquella
casa era muy duro y agotador y ella tan solo era una niña para tener que llevar
tan pesada carga.
Se levantaba con
los primeros rayos del sol y se acostaba cuando la luna hacía su presencia. Tan
largas jornadas de trabajo la dejaban extenuada, no tenía tiempo para jugar con
las amigas, y por supuesto, tampoco para asistir al colegio… Era una de las
cosas que más le dolía: el no poder aprender a leer ni a escribir.
Su trabajo
consistía en barrer la acera de la calle y dar brillo a la puerta principal,
limpiar la plata y el juego de café de cerámica inglesa, que estaba custodiado
dentro de la vitrina del lujoso comedor. Sacaba las pequeñas piezas una a una y
las limpiaba cuidadosamente con una bayeta hasta que brillaban como un espejo
puesto al sol.
Una mañana,
cuando limpiaba el juego de café, una tacita de cerámica inglesa se le resbaló
de las manos estrellándose contra el suelo. Se hizo añicos. El estruendo alertó
a la señora que salió dando gritos por el pasillo, histérica, al comprobar
tamaña torpeza... Juanita muy asustada por la reprimenda no podía controlar las
lágrimas que brotaban de sus ojos, entre gemidos y disculpas recogía
arrodillada cada uno de los trocitos de la tacita que iba envolviendo uno a uno
en un papel de periódico.
La pobre niña no
pudo dormir aquella noche, atenazada por el miedo, pensando que al día
siguiente la señora le dijese: ya no vegas más, eres una inútil, no sirves para
nada….
Y llegó el
ansiado fin de mes, el día en que esperaba impaciente recibir el sobre con el
miserable y mezquino salario. La niña, se mordía las uñas y retorcía las manos
una contra otra, con la ilusión de llevar a casa el dinero ganado durante todo
el mes. No lo quería para muñecas, ni cromos, sólo para un poco de pan y
un trozo de tocino añejo. Si había suerte sus hermanos ese día podrían comer
algo.
Y como si se
tratase de una película con un triste final, la señora, con gesto despectivo y
desagradable extendió la mano y le entregó un pequeño paquete alargado envuelto
en papel de periódico.
—Toma y no vuelvas más por aquí, no sirves
para nada, eres una inútil.
No respondió. Bajó la cabeza y apretó con fuerza
las manos hasta clavarse las uñas en las palmas. Emprendió el camino en
solitario por la Rambla de las Brujas hasta su casa. El viento bajaba de Sierra
Nevada, clavándose como un puñal frío en su débil y famélico cuerpo.
-¿Qué podría contener aquel pequeño paquete?-
se preguntaba.
Al abrirlo, un escalofrío recorrió el frágil
cuerpo de Juanita. Se quedó muy triste al comprobar su contenido.
No era dinero, ni tocino, ni algo parecido, era la tacita de loza hecha
añicos envuelta en una hoja de papel de periódico.
Sus ojos se humedecieron y una brisa perfumada y
fría besó su rostro infantil. Apretó contra su pecho la rebeca de lana
desgastada de su hermana mayor y entre sollozos siguió caminando… ¿qué podía hacer
una niña con tan solo once años? Llorar. Pero pronto se sobrepuso. Juanita era
valiente y decidida.
-Mañana iré a la monda con mi padre. No
importa que mis manos se lastimen y ennegrezca con el tizón o se abrasen con el
fuego. Al menos estaré libre en el campo como los pajarillos que rebuscan su
ración de comida entre las cañas. Y sobre todo seré libre, ¡libre! ¡Lucharé con
todas mis fuerzas y seguiré adelante con mi libertad por delante!
Era ya noche cerrada. De la Torre del Cerro
cayeron once campanadas.
Creado por Maruja. J. Galeote.
Creado por Maruja. J. Galeote.
1º Premio del certamen de relato 2015 "Servador Varo"
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relato
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miércoles, 28 de octubre de 2015
ELLA ES...
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viernes, 2 de octubre de 2015
“EL PUEBLO SIRIO”
Cómo
poder expresar con pocas palabras la barbarie que están cometiendo en el pueblo Sirio. Lo que siento
dentro de mi alma cuando salen esas imágenes desgarradoras, todas las noticias de los medios de comunicación.
Hechos y situaciones dolorosas que me rompen el corazón. Niños cruzando barrera de espino, otros
llorando de hambre en brazos de sus padres, padres y madres sin saber a dónde
ir. Terrible estampa cuando esos niños son introducidos, entre la multitud, por
la ventanilla de un tren que no va a ninguna parte.
Hace
años, en los años de posguerra de nuestro país se vivieron situaciones
parecidas. No lo olvidemos.
Espero
y deseo que pronto termine este conflicto por el bien de todo el pueblo sirio.
Creado por Maruja. J. Galeote.
Pensamientos positivo: empatía, mistad, sinceridad...ser amiga de mis amigos, amar la vida, sentirla, vivir y dejar vivir...
¿POR QUÉ ME GUSTA ESCRIBIR?
¿Por qué me gusta escribir?
¡Buena pregunta! Al escribir tengo la posibilidad de poder expresar mis más íntimos sentimientos, ilusiones y deseo. Cuando escribo salgo, me transformo, y me meto de lleno en el relato que estoy creando. Intento darle vida a lo que escribo. Me pongo a escribir y me olvido de todo lo que pasa a mí alrededor. Más de una vez se me ha quemado la comida que tenía en la lumbre. Al terminar algunos de los trabajos, me siento orgullosa de ellos. Creo que se me da bien, aunque no siempre las cosas salen como una desearía. Lo único que sé es que siempre lo hago con mucho esfuerzo, paciencia y tesón.
¡Buena pregunta! Al escribir tengo la posibilidad de poder expresar mis más íntimos sentimientos, ilusiones y deseo. Cuando escribo salgo, me transformo, y me meto de lleno en el relato que estoy creando. Intento darle vida a lo que escribo. Me pongo a escribir y me olvido de todo lo que pasa a mí alrededor. Más de una vez se me ha quemado la comida que tenía en la lumbre. Al terminar algunos de los trabajos, me siento orgullosa de ellos. Creo que se me da bien, aunque no siempre las cosas salen como una desearía. Lo único que sé es que siempre lo hago con mucho esfuerzo, paciencia y tesón.
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“TERROR BAJO LAS SABANAS”
Una de las
noches, como tantas otras, al salir de trabajar de la fábrica de papel, Isabel
emprendió el camino en solitario por la Rambla de las Brujas hasta su casa. El
viento bajaba de Sierra Nevada, clavándole puñales de frio en su débil cuerpo.
Al llegar,
Isabel quedó fascinada, y saltó de alegría al comprobar que, él, (su marido) no
se encontrara en casa. Ese ser malvado que cada noche dormía junto a ella con
un cuchillo bajo la almohada, como lobo que acecha a su presa.
Pasado un largo tiempo y después de dar miles de vueltas en la cama,
cuando la noche paladeaba el alba, lo consiguió, y se quedó profundamente
dormida. Sin embargo, las fuertes pisadas por el largo pasillo le
hicieron sospechar lo peor. Isabel se embutió bajo las sábanas de la cama
aterrorizada. No se movió, aguantó la respiración y metió la cabeza bajo la
almohada; aún así, no dejaba de sentir a su marido gritando e insultando, dando
fuertes patadas en la puerta. Cerró con fuerza los párpados, y apretó la
manos hasta clavarse las uñas en las palmas. Un líquido caliente e incontrolado
se deslizó por entre las piernas de Isabel mojando la cama. En ese instante
recordó lo que había oído aquella tarde a una de sus compañeras: — ¿Sabéis
que ha llegado a Motril un abogado muy prestigioso dispuesto a ayudar a las mujeres que aon maltratadas Pronto acabaría para Isabel su terrorífico calvario.
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martes, 22 de septiembre de 2015
LA MASCARA
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reflexión
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domingo, 16 de agosto de 2015
RECUERDOS
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recuerdos
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domingo, 24 de mayo de 2015
NOCHE PARA CONTAR HISTORIAS
Era una noche fría y tenebrosa. Un grupo de
amigas recorrimos un largo trayecto por las calles desérticas del pueblo hasta
llegar al cementerio con la mera intención de una vez allí contar historias de
terror. Algunas chicas estaban muy asustadas, comentaban que la noche era muy peligrosa
y muy largo el trayecto que teníamos que recorrer hasta llegar al camposanto. Estaba
todo muy oscuro, tan solo alumbraba la luz de la luna que perezosa se dejaba asomar
de entre las negras nubes, dejándonos vislumbrar las tumbas y coronas ya
marchitas. Al llegar, muertas de miedo nos sentamos en uno de los bancos para
poder descansar. Ana comenzó su relato; cómo había visto de pequeña morir a su primo y como lo amortajaban. Lara que estaba a
mi lado, de repente dio un salto y se levantó, dando un grito aterrador. Aseguraba
haber visto moverse algo o alguien. Laura histérica, señalaba
hacia un panteón de donde provenía un llanto amargo y gritos desgarrados de dolor que
podían ser de una mujer. Todas nos miramos aterradas y deshicimos el camino hasta
la salida sin mirar atrás, como caballo que galopa al viento.
Creado por Maruja. J. Galeote.
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viernes, 15 de mayo de 2015
“HOY ES UN DÍA DE PRIMAVERA”
“HOY ES UN DÍA DE PRIMAVERA”
Hoy al levantarme de la cama me
he acercado a la ventana para alzar la persiana. Al asomarme absorto, observo tras los
transparentes cristales, el paisaje, casas adosadas blancas de tejados rojizos
con un pequeño jardín a la entrada, puedo ver con deleite el verdor de los
árboles, sus pobladas ramas enlazadas por verdes hojas, y como el viento las
mece con un suave vaivén delante de mis cansados ojos anunciando la llegada de
la inminente primavera.
Surgen en mi interior miles de
imágenes, situaciones ya casi olvidadas, vivencias lejanas del pasado
penoso de mi niñez.
Eran tiempos
difíciles de posguerra. Cada día antes de salir el sol mi madre marchaba de
casa para lavar la ropa de tres familias adineradas del pueblo. El camino que
recorría era largo y escarpado como un puzzle, con el frío presente todo
el día, ya que las gastadas y deterioradas ropas que envolvían su débil
cuerpo abrigaban muy poco. Empezaba con el alba y terminaba ya entraba la
noche. Por su pesado trabajo le pagaban una miseria; dos pesetas, un trozo de
pan negro y un huevo, ella siempre les pedía que se lo diesen crudo en vez de
cocido que era lo habitual. Con ese huevo nos hacía un gazpachuelo para
comer algo antes de irnos a la cama, ya que sin el caldo caliente en el cuerpo
no podíamos conciliar el sueño.
Nunca
olvidaré ese día del mes de enero; hacía mucho frio y llovía con mucha
violencia en Motril, soplaba un fuerte viento del norte. Para resguardarme,
corrí a cobijarme en la iglesia, ya que no quedaba muy lejos de mi casa y la
puerta principal se encontraba entreabierta. En su interior, reinaba el más
absoluto silencio y una inmensa paz envolvía la estancia. Delante del altar
mayor se encontraba arrodillada una señora de edad indefinida, un tupido velo
le cubría la cabeza. Al poco, salió cerrando la puerta sin hacer el más mínimo
ruido. No podía dejar de temblar, mis sandalias estaban rotas y se me habían
mojado los pies. Tenía mucha hambre y un frío que me calaba los huesos.
Me senté en
el primer banco, delante del Cristo de la buena Muerte; lo miré, fijamente, y
sentí en mi interior su propio dolor. Posiblemente podía tener un poco de
fiebre ya que mi cuerpo no dejaba de tiritar… A los pies de la gran cruz de
madera un bello ramo de de rosas rojas lo custodiaba, tan rojas como la sangre
que se deslizaba por su costado herido. Miré a uno y otro lado y no, no había
nadie a esa hora de la tarde, la única misa de esa parroquia se celebraba a las
siete. Temeroso y avergonzado cogí el ramo y salí a la calle con la mera
intención de venderlo para poder comprar algo para comer.
Al pasar por
una casa de la calle principal del pueblo, me encaramé a la verja, cogí la
cinta que colgaba de la campanilla y la agite con todas mis fuerzas, dispuesto
a vender las rosas para poder saciar mi hambre. Una señora elegantemente
vestida y bien peinada de pelo plateado como una noche de luna, apareció en el
umbral; desconfiada me miró de arriba a abajo y me preguntó: — ¿Qué
deseas chico? — ¿Quiere usted comprarme este ramo de flores para poder
comprarme un bocadillo?, no he comido nada desde anoche, que tomé un poco de
gazpachuelo, respondí con voz temblorosa. La señora me miró perpleja, y dijo: Ese ramo
lo he puesto yo esta mañana a los pies del Cristo de la buena Muerte. Unas
incontroladas lágrimas de vergüenza y tristeza se deslizaron por mis mejillas,
las limpié de inmediato con la manga de la roída chaqueta marrón oscura, que
una de las señora donde ella solía ir a lavar la ropa le había
regalado a mi madre, desechada del hijo pequeño después de haberla usado
anteriormente los tres mayores.
La mujer me dio
la espalda, y volvió a entrar en la casa, dejándome sin saber qué hacer, ya que
sus labios no pronunciaron ni una sola palaba. Pasado unos minutos volvió a
salir. Me miró, y me hizo sentir bien, con su dulce mirada angelical que acariciaba mi cabello mojado
con infinita ternura.
Acompañada
con una sonrisa de complicidad, extendió su mano y me entregó un pequeño
paquete alargado envuelto en papel de estraza, por donde se podía entrever un
poco de tocino añejo de beta.
Toma,
puedes venir todos los días a esta misma hora para recoger un bocadillo y ahora
vuelve a poner el ramo de rosas en el mismo lugar en el que lo has cogido.
Caminé
despacio por el sendero hasta llegar a la calle. El sol había apartado las
negras nubes para hacerse presente en mi sombría vida, ya no sentía frío solo
remordimiento, y aún con lágrimas salté de alegría y corrí calle abajo. No me
lo podía creer. Ahora podría comer todos los días, gracias a aquella bondadosa
señora que el Cristo de la Buena muerte había puesto en mi camino.
Las campanas
de una iglesia cercana me han hecho volver a la realidad. Bajo las escaleras
hasta llegar al salón, miro el reloj, y ya son las diez. Ha pasado el tiempo
sin ni siquiera darme cuenta. Hoy sí es un día de primavera.
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miércoles, 29 de abril de 2015
MONÓLOGO INTERIOR
¡Señor, señor, ella es mi mejor amiga, más que amiga, como una hermana! ¿Qué le habrá pasado, que le habrán contado?, ahora la llamo por teléfono…espero que lo coja, y me aclare si ha habido algún mal entendido...
Creado por Maruja. J. Galeote.
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"EL HOYO NEGRO"
No es lo mismo que
rumoreen, a que lo veas en
puro directo. Al ver la escena no me lo podía creer. Ella tan mística y
recatada. En ese mismo momento se me desgarró el corazón en mil pedazos. La luz
de la alborada ilumino la escena de dos seres opuestos atrayéndose: mi dulce
mujer, y aquel chulo grosero del vecino de
la casa de enfrente, de largas patilla y torso de gladiador, ese que posee un radio de persuasión
tal que una tras otra, las mujeres del
pueblo han ido cayendo rendidas ante él como si fuera un hoyo negro y
profundo del cual fuera imposible escapar. Al final yo tampoco pude resistirme
y caí…
Tuve
que asesinarle: ¡era tan atractivo el condenado!
Creado por Maruja. J. Galeote.
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martes, 14 de abril de 2015
"UNA NUEVA SOCIEDAD"
Cada día se hacía más insoportable para los
habitantes de la isla, la vida en aquel lugar inhóspito en el cual se sentían
atrapados por la enfermedad, y la muerte siempre presentes. En aquella sociedad
de tiranos que no sabían o no querían poner fin a tanta desgracia y dolor de
sus habitantes. Un anochecer cuando estaban todos reunidos junto a la hoguera, vieron
como un artefacto luminoso se posaba
ante sus ojos. Caminaron sin fuerza cogidos unos a otros, no podían
caminar y se arrastraban en un último esfuerzo. Unos seres extraños de rostros
deformes los esperaban en su interior enfundados en unos trajes metálicos
plateados, no hicieron ni una sola pregunta, aquellos seres marginados, solo
ansiaban una cosa, un solo deseo, un solo fin, formar una nueva sociedad más
justa que cuidara de ellos, y no volver jamás aquel horrible lugar donde habían
nacido y fueron tan desgraciados.
Creado por Maruja. J. Galeote.
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Trabajo del taller de escritura.
Pensamientos positivo: empatía, mistad, sinceridad...ser amiga de mis amigos, amar la vida, sentirla, vivir y dejar vivir...
miércoles, 8 de abril de 2015
ESTAR SIN ESTAR
Le
dejan los profesores que se quede allí, sentada en el mismo pupitre que ocupó
durante tantos años, porque fue una excelente alumna, una de las más avanzadas
que haya tenido el Centro de Educación Permanente, aunque es muy triste que
ahora utilice pañuelos de papel… en los que escribe infinidad de palabras y
frases sin sentido.
Creado por Maruja. J. Galeote.
Creado por Maruja. J. Galeote.
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MICRO RELATO
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