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miércoles, 8 de mayo de 2013

X CERTAMEN DE POESÍA Y REDACCIÓN.



“PREMIO SALVADOR VARO”
1º PREMIO REDACCIÓN.
EL CUAL ME FUE ENTREGADO POR LASª ALCALDESA  LUISA MARÍA GARCÍA CHAMORRO
“YO SOY YO Y MIS CIRCUNSTANCIAS”
Llegaba tarde. Entró corriendo al salón con su mejor traje, dispuesta a preparar la cartera con los documentos para la reunión que tenía esa tarde en el trabajo. Casi no se había percatado de la presencia de su pequeña, que ajena a cualquier intruso, bailaba en el centro del salón una de sus melodías favoritas. Se encontraba muy nerviosa, pensando que llegaría tarde a su cita de trabajo, pero una voz interior le dijo: Detente. Entonces paró. La miró atentamente y se dirigió hasta ella, cogió su pequeña mano entre las suyas y comenzaron a girar una y otra vez moviendo sus cuerpos con frenesí… En ese instante entró Paula, la mayor. Se enlazaron las tres de las manos y continuaron bailando y riendo al son de la melodía hasta el anochecer.
Al terminar, las mandó subir a su dormitorio. Al día siguiente tenían que levantarse muy temprano para ir al colegio. Subieron las escaleras canturreando, bailando y riendo; sus risas retumbaban en las acolchadas paredes del comedor.
Minutos más tarde subió despacio, recreándose en cada escalón. Iba a darles las buenas noches como tenía por costumbre. Al cerrar la puerta pudo oír a su pequeña decirle a su hermana en un susurro: “Paula, mamá es la mejor mamá del mundo. ¿Verdad?”
Su trabajo en el Parlamento Europeo era duro y cargado de una gran responsabilidad: ella se encargaba de actualizar la página web informativa que le había asignado el Parlamento. En ella tenía que redactar uno por uno todos los derechos que tienen los ciudadanos  pertenecientes a cualquier país que se encuentre en la Unión Europea. En la página tenía que transcribir papel por papel cada uno de los derechos, de manera que fuera legible tanto por jóvenes como por mayores. Por ejemplo: derecho a la libre circulación y residencia en la UE, el poder votar en las elecciones al Parlamento Europeo y en las elecciones municipales, protección de las autoridades diplomáticas y consulares de cualquier Estado miembro, presentación de peticiones ante el Parlamento Europeo y reclamaciones ante el Defensor del Pueblo Europeo…
Al levantar la cabeza vio que sus desafortunados  acordes habían corrido las cortinas de nubes y la luna colaba un fino y tenue rayo de luz… Dirigió la mirada con tristeza hacia los numerosos premios y títulos que colgaban de las paredes del despacho y pensó: “Nunca, ninguno de ellos podrá lograr superar este magnífico día…¡¡¡Qué cerca había estado de perderme este día junto a ellas!!!”
Al dejar el despacho caminó despacio entre las callejuelas desnudas, absorta en sus pensamientos…, recordando las palabras de su pequeña: “Mamá es la mejor mamá del mundo”. Esperaba que lo volvieran a decir  de nuevo, cuando tuvieran cuarenta o cincuenta años, y se inclinaran sobre la caja de pino para despedirse de la envoltura de su alma.  No podía  ponerlo en su currículum, pero sí les pidió que lo graben en el mármol de su tumba.                          
Creado por: Maruja Jiménez Galeote. El 7 de Mayo 2013.
                                                                         




  

viernes, 3 de mayo de 2013

CONCURSO DE RELATO BREVE "TÚ HISTORIA PARA UN MUSEO".



UN DÍA PARA RECORDAR

2º PREMIO "RECUERDOS...

EL CUAL ME FUE ENTREGADO POR EL DIRECTOR DEL ÁREA DE

NEGOCIO DE LA CAIXA





RECUERDOS…


       Recuerdo con toda nitidez cuando  trasladaron a mi padre por asuntos de trabajo desde Madrid al Puerto de Motril. Era el año 1971. Por aquel entonces yo tenía diez años y mi hermano ocho. El viaje hacia Motril, tanto a  mi hermano como a mí,  se nos hizo muy largo y pesado. Parte del trayecto lo pasamos vomitando y preguntado a mi madre:
— Mamá, mamá, ¿falta mucho para llegar? A lo que ella respondía con una sonrisa de esperanza consoladora.
A mi madre no le satisfacía la idea de tener que vivir el resto de su vida en una ciudad de provincias. Ella tuvo que dejar su trabajo como dependienta en una zapatería muy importante llamada “Zegarra”, pero asintió sin rechistar. Siempre lo hacía. Toda su vida  había vivido en Madrid donde se hallaba toda su familia, pero ante la decisión de mi padre poco podía hacer.
Al girar el coche en una de las miles de curvas que existían en aquellos años en la carretera  que conducía desde Granada a Motril, pude atisbar cómo brillaba  el  sol al salir tras las altas montañas, con sus dorados y anaranjados rayos.  A lo lejos se distinguía el mar, inmenso y azul, de un azul centelleante que se expandía  ante  mis ojos. ¡Nunca lo tuve tan cerca! No pude evitar sorprenderme ante tanta belleza. Yo,  que a mis diez años, sólo conocía gigantescos bloques de hormigón e infinidad de coches circulando por el asfalto.
A mi padre,  por el cargo que le tocó desempeñar en esta empresa portuaria,  le concedieron una pequeña casa cerca del puerto. Todas eran de color blanco azulado, de dos plantas,  alineadas unas con otras, con un agraciado jardincito en la entrada y en la parte trasera un pequeño huerto donde mi madre, al poco tiempo de  instalarnos plantó tomates, cebollas y otras hortalizas para nuestro propio consumo.
Mi dormitorio se encontraba en la parte alta;  mi madre así lo había decidido para que, al estar más aislada del resto de la casa,  pudiese concentrarme y estudiar con facilidad. Desde la ventana podía ver el puerto: ¡estaba tan cerca que casi podía tocarlo! En aquella época sólo atracaban pequeños veleros, barcas de pesca y algunos barcos de mercancías, muy grandes, que transportaban gabazo, trigo, madera… El gabazo, nada más descargado, era transportado a la fábrica de la “Celulosa” para elaborar la pasta de papel. La actividad en aquella época era constante: no dejaba de funcionar ni de noche ni de día.  Cuando atracaba uno de esos grandes barcos en el puerto, me gustaba observar cómo  los estibadores iban de un lado a otro en pleno verano, con el torso al descubierto. Los bares cercanos al puerto se llenaban de jóvenes trabajadores a la hora de la comida, y un olor a mar y a  sardinas asadas inundaba el ambiente. Desde mi ventana también podía distinguir en la lejanía un gran vergel verde de cañas de azúcar, aguacates, chirimoyas… Y en lo más alto del pueblo, el Santuario de la “Virgen de la Cabeza”: hermoso, muy hermoso, desafiante ante mis ojos de adolescente.
Era costumbre por aquel entonces en las noches calurosas del estío, salir con nuestras sillas a  las puertas de las casas y reunirse  los vecinos para tomar el fresco y contar bellas historias. Contaban las personas más longevas que la Virgen de la Cabeza la trajeron unos pescadores portugueses que fueron sorprendidos  por una gran tempestad en alta mar, y que al verse en peligro de muerte le prometieron a la Virgen que si los sacaba de aquella peligrosa  tormenta y les salvaba la  vida la dejarían para siempre en tierra firme. Cuando amainó  el temporal  echaron  el ancla y  atracaron el barco y la trasladaron en una pequeña barca hasta la orilla. Así fue como la dejaron en la playa de las “Azucenas”, cerca del puerto. También  contaban la tragedia del terremoto  que sucedió  en Motril el 13 de enero de 1804. ¡¡¡Era fantástico escuchar esas tristes y bellas historias!!! Para mí, pobre niña de ciudad!!!
Y a esa hora en que la tarde abrazaba la noche y los pescadores salían  con sus pequeñas barcas a faenar,  el mar se llenaba de pequeñas lucecitas que parpadeaban sin descanso como bailarinas de un mágico ballet, sobre las oscuras y serenas aguas. Y al amanecer, un manto blanco tapizaba la orilla de la playa: miles de  gaviotas graznando sin tregua anunciaban un nuevo día.
Pronto nos adaptamos a nuestra nueva vida. Los inviernos eran cálidos, mi hermano y yo,  en el  nuevo colegio:   Centro Privado de Enseñanza Ave María, que  era el que se encontraba más cerca de casa. En verano no íbamos todo el día a la playa donde  jugábamos con otros niños. Lo pasábamos de fábula.
Hoy, que han pasado los años, sentada en la orilla del mar, de este mar de Motril, puedo oír el ir y venir de las olas,  ver cómo las olas dejan sus huellas en la arena y cómo son  borradas por otras  más grandes en un  instante.  Puedo  sentir muy dentro de mi alma cuánto he llegado a valorar y amar a esta bella ciudad, a la que no abandonaría por nada.                                     
 2º premio de relato - 2013                        

domingo, 28 de abril de 2013

SALIR A CAMINAR




Si salgo por  la mañana, por la tarde a medio día o al anochecer, a  todas horas del día está allí en la calle, sentada en el banco de madera que está situado  frente a mí casa: es una mujer de edad indefinida que peina canas y lleva dentadura postiza. Siempre que entro o salgo del portal me observa sin pestañear en su mirada puedo adivinar sus sórdidos y oscuros pensamientos…
 “Es que es muy mayor para llevar la ropa tan corta, ajustada y con tanto escote. Es que parece una  “pilingui”. No se mira al espejo antes de salir a la calle. No se da cuenta de la edad que tiene la señora.  Seguro que aún tiene las camas sin hacer, los platos sin fregar y no ha planchado la ropa.¡¡¡Si es que se pasa el día en la calle con el bolso colgado…comprando trapitos y gastando dinero sin ningún control Con razón dicen que el marido la ha dejado por otra.”



viernes, 22 de marzo de 2013

SÓLO...AYUDAR





Hace unos años. El director del Centro de Mayores convocó a un grupo de personas de dicho centro para hacer un curso de informática avanzado y así prepararnos para poder impartir clases de iniciación a otras personas, que no sabían nada de dicha materia. Al poco tiempo de terminar el curso empezamos a dar las clases. Yo estaba muy asustada ante tanta responsabilidad, pero nada más empezar a impartir las clases todo fue sobre ruedas. Nos repartimos los grupos de dos en dos para que fuese más fácil para nosotros, lo que no sabía una, lo sabía la otra.

Ya han pasado unos años y aún seguimos ayudando a otras personas para que puedan conocer algo más de las nuevas tecnologías. Hoy todo el grupo nos sentimos felices y afortunados por haber podido seguir haciendo este magnífico trabajo, al ayudar  y haber podido ayudar a otras personas a conocer el manejo del ordenador, y el mundo que se encuentra escondido en su interior.

Ese sigue siendo nuestro cometido, nuestro mayor empeño, enseñar a las gentes que busca llegar a superar su ignorancia ante lo desconocido.

lunes, 18 de marzo de 2013

YO…EL TREN



La primera vez que salí de la factoría para realizar mi primer viaje me causó una gran conmoción. Nunca podré olvidar aquella mañana gris del mes de Enero. Parada en el andén observé cómo el viento helado movía los papeles del suelo del andén, y podía oír el cimbrear de la techumbre de uralita que cubría el caduco tejado. Sentí un leve movimiento al  engancharme los dos vagones de mercancías y los tres de pasajeros.
Arranqué lentamente para proseguir cada vez más rápido, veloz como una fuerte ráfaga de viento, me sentí rodar sobre las vías que se abrían ante mí, esperando mi ataque. Comencé  a expulsar grandes bocanadas de humo negro, y, con gran fuerza,  las dirigí hacia los árboles cercanos que se alinean a un lado y otro de la vía.
Entre jadeos insistentes dejaba oír mi silbato anunciando mi próxima llegada a la estación. Mis frenos chirriaron, y saltaron miles de chispas resplandecientes de entre las ruedas haciendo un ruido infernal: me paré en seco. Para que los pasajeros bajasen.
Ese es mi cometido, trasladar a las gentes que buscan llegar a su destino.



jueves, 14 de marzo de 2013

UN DÍA...


Hoy es un día cualquiera. Hoy mientras me asomo tras los cristales de la ventana miro el paisaje, distingo el verdor de los árboles, sus desnudas ramas, como el viento las mece con suave vaivén delante de mis ojos. Brotan en mi interior mil ideas, mil imágenes que  intentan evocar momentos no muy lejanos del pasado. Un día cualquiera para todos, pero muy especial para los amantes como yo. El día de hoy. No, no es un día cualquiera.


viernes, 1 de marzo de 2013

LAS VIVIENDAS DEL FUTURO



     Las viviendas de los próximos años podrán disponer de innumerables aparatos eléctricos, como robot multiusos que conseguirán hacer la vida más cómoda a las personas que habitaran en ellas. También, nos enfrentaremos a nuevas circunstancias como la posibilidad de vivir en el espacio en un platillo volante que girará alrededor de la tierra. Por medio del aprovechamiento de los avances tecnológicos, nuestras casas serán más ecológicas (se construirán en su mayoría con nuevos materiales aún por conocer y entre ellos  no faltará el vidrio y el acero. Muchas de ellas serán giratorias para poder aprovechar el color del sol. Estos avances provocaran la escasez de energía.  Podremos controlarlas desde cualquier lugar aunque nos encontremos a miles de kilómetros de ellas. Estos avances, posiblemente provocaran la escasez de energía en el mundo, lo cual acarrearán grandes problemas a los humanos. Muchas de estas innovaciones ya están disponibles en nuestros días. Se están estudiando para aplicarlas en un futuro no muy lejano.                                                                 

sábado, 23 de febrero de 2013

EL VIENTO


Él es consciente de que su aspecto es invisible, sabe que nadie lo puede  aprehender ni manipular, pero sí sentir; además, sabe de su poderosa fuerza y en otras ocasiones, de su delicada  suavidad. Puede lograr si se lo propone, balancear las doradas y frágiles espigas del trigal y mover las hojas de los árboles con infinita delicadeza y  suavidad.  Puede  provocar gigantescas olas en el mar y hundir grandes barcos que se creen indestructibles, derribar gigantescos edificios. Nada puede interponerse ante él…
Sabe muy bien  su gran poder para hacer el mal si está enfurecido, puede originar grandes tempestades  y causar grandes catástrofes  para los humanos.
¿Dónde está el espíritu del céfiro que  hace girar la veleta e indicar su camino?

jueves, 31 de enero de 2013

CAOS EN LA CAFETERÍA


Los camareros desnudos corrían de un lado a otro bandeja en mano por entre los clientes que se encontraban en la cafetería a esa hora de la mañana, la escena más bien propia de una película porno que de una tranquila cafetería del centro de la ciudad.
Sin dar crédito a lo que estaba pasando, como por arte de magia los presentes se percataron  de la apareció un león en la puerta de entrada, rugía con furia enseñando a los presentes sus excitados colmillos y afiladas garras, en señal de ataque. Las tazas, vasos y churros volaron por los aires del recinto al verse sorprendidos por la inaudita escena de terror.  El feroz felino aterrado, huyó “con el rabo entre las piernas”.
  



domingo, 20 de enero de 2013

LA HORMIGA EXPLORADORA



Con las antenas alerta me desvió del grupo para atrapar con la mandíbula una cáscara de pipa que está a escasos centímetros de donde me encuentro.
Sorteando los obstáculos que se abren en mi recorrido, logro evitar sin no poco esfuerzo, que un enorme zapato marrón aplastare mi minúsculo cuerpo. Conseguido el objetivo de dejar la carga en el agujero, salgo a investigar la cocina y a ver si puedo encontrar algo para comer.
El mármol de la encimera está  cubierto por una capa de pequeñas partículas de pan, chorizo y otros nutrientes.  Alguien ha dejado el tarro de la miel destapado, ¡¡¡Aleluya!!! Ha llegado la  hora de saciar el hambre que me ha acompañado durante todo el día.
Escalo con suma dificultad el pegajoso vidrio  hasta  llegar al borde, inclino la cabeza, estiro las antenas con deleite. Por el peso de la cabeza caigo al vacío quedando atrapada dentro del viscoso manjar. Una señora ha entrado vociferando, por el estado en que se encuentra la cocina, de un manotazo tapa el tarro.
 ¡¡¡ No puedo salir!!! Grito desesperada, sin qué nadie me oiga.
Afortunadamente, Paula, se despertó, sólo era una pesadilla

domingo, 23 de diciembre de 2012

CUENTO DE NAVIDAD

"EL MEJOR REGALO"
La noche se presentaba serena y tranquila para emprender la difícil travesía, ni la más mínima presencia de algún fenómeno que pudiese perturbar la magna quietud nocturna. En el cielo, negras nubes defectuosas, techaban el extenso e inalterable mar en calma.
Muy despacio, en silencio y aturdida, Waris subió al cayuco, se sentó en la fría y dura tabla de madera desgajada, pasó sus manos por su ensortijado cabello y levantó el cuello del deteriorado chándal por encima de las orejas; con fuerza apretó contra su pecho la bolsa blanca de plástico que sostenía entre sus maltratadas manos, para intentar alejar el intenso frío que le calaba hasta lo más profundo de sus jóvenes huesos.
No sabía muy bien hacia donde se dirigía… lo importante era salir, salir de Angola, de aquel país áspero y ruin en el que no se podía vivir en paz.
Unas lágrimas de tristeza y desconsuelo rodaron por las negras mejillas de Waris, al pensar en lo mucho que dejaba tras de sí… Los alegres y satisfactorios años pasados en la universidad, donde conoció el amor puro y verdadero, su gran amor, un loco idealista al que ella amaba con toda su alma, el cual, pensaba que podía cambiar su país y tener una vida digna donde todos viviesen en paz y por lo que luchó sin tregua, hasta perder la vida en el empeño.
Miró a su alrededor, los compañeros de viaje mantenían un mutismo sepulcral manteniéndose apilados unos contra otros en su agonía, algunos aun demasiado jóvenes para exponerse a tan peligrosa aventura.

No podía ver nada, todo era oscuridad y silencio; sólo podía percibir débilmente el chapoteo del agua golpeando la débil embarcación.
Al llegar el cayuco a tierra, bajó precipitadamente. Corrió despavorida sin mirar hacia atrás en ningún momento, entre las dunas del espeso pinar siguiendo la dirección de las luces que con destellos de colores le anunciaban la presencia de LA NAVIDAD y le indicaban el final de su ansiado y anhelado destino.
Se sentía perdida en medio de la gran ciudad, cansada y confundida entre el murmullo y el bullicio de los miles de viandantes que a esa hora de la noche deambulaban sin rumbo de un lado para otro: millares de escaparates lucían ostentosos objetos de deseo, inaccesibles para ella. Desfallecida por el hambre y el cansancio, se sentó en un banco y cerró lo ojos unos instantes.
— ¡Hola! , ¿Qué te pasa?. Waris abrió los ojos sobresaltada al ver ante ella aquel niño flaco y desvalido de carita blanquecina y profundas ojeras, que cubría su pequeña cabeza con un gorro de rayas blancas y rojas:
— ¿Cómo te llamas, donde vives? le preguntó el niño con evidente curiosidad.
—Vengo de un país muy lejano y tremendamente pobre…El niño la miró perplejo.
—Yo he estado mucho tiempo en el hospital, sí, muy malito, se me ha caído todo el pelo de la cabeza y de otras partes del cuerpo, por eso llevo este ridículo gorro. Waris lo observaba expectante, pensando cuanto habría sufrido aquel ser tan pequeño y desvalido.

—Pedí un regalo a los Reyes, un regalo especial y me lo han concedido—Waris levantó la mano y con suma ternura acarició su empalidecida carita.
— Ha sido el mejor regalo de toda mi vida, no tendré que volver más a ese horrible lugar— Ella lo escuchaba atónita sin poder comprender lo que le estaba pasando…
—Quiero que vengas a mi casa conmigo; mi madre se pondrá muy contenta, repetía con insistencia una y otra vez. Waris emocionada se levantó, cogió la pequeña mano entre las suya y los dos se perdieron por el mágico paseo entre la multitud.


Creado por: Maruja. J. Galeote.

Cuentos de Navidad del libro " Copos de nieve" en el que he participado

jueves, 13 de diciembre de 2012

UN DÍA PARA RECORDAR





“LA PRIMAVERA"

Me gustaría ser pajarillo para poder volar sin parar y poder buscar por el mundo todas las cosas buenas y bellas que se encuentran escondidas en la naturaleza, en cada recóndito rincón de la Tierra; poder escudriñar la belleza de la luz, del aire, del mar y de la mente de las personas que saben  perdonar... y son capaces de amar.  

Ha llegado la primavera: esta mañana me ha despertado el olor a azahar, el canto de los pájaros y los dorados rayos de luz que entran por las rendijas de la ventana; no he necesitado que me llame el despertador. Sin dudarlo, de un impulso, me he levantado con gran ilusión porque ha llegado un nuevo día. Puedo vivir, deleitarme y recrearme ¡con tantas cosas bellas como me brinda la vida!; sentarme a la orilla del mar, de este mar de Motril y ver y sentir el suave ir y venir de las olas.

¡Es tan sencillo poner una planta en la tierra, regarla y esperar a ver qué pasa…! Un día aparece un pequeño brotecillo, más tarde, unas hojas, y más hojas, hasta llegar a formarse un gran árbol que nos cubre y nos cobija con sus espesas ramas.

Un retoño: llevo dentro de mí un nuevo ser que cambia toda mi vida. Noto cómo mi cintura se ensancha, cómo aumentan mis pequeños pechos y mis carnes se desgarran…Todo en mi cuerpo cambia y se transforma. Siento que duele, empuja, y a la vez, me alegra. Todo al mismo tiempo, y cuando mis pechos lo amamantan es algo maravilloso: es dolor, ternura y amor.

La vida se parte en dos. ¡Ay dolor!   Un dolor que no duele, un dolor que sólo es amor.
Autora: Maruja


jueves, 29 de noviembre de 2012

EXTRAÑA SEDUCCIÓN





Estoy a ciegas, completamente a oscuras, mi cuerpo yace tumbado boca arriba inerte, me siento febril, desnudo, indefenso, tengo frío,  ¡¡Quizás sea calor!! Un fuerte aliento recorre mi cuerpo, dejando en mi boca  un sabor amargo, multitud de sombras deformes me rodean. ¿Una corriente eléctrica intensa atraviesa mis sentidos? ¿Quién me tortura?, ¿porqué…
Un instante después despierto,  una despampanante enfermera se inclina sobre mí, sus mejillas rojas, delatan gran excitación  los botones de la blanca bata se encuentran desabrochados, el cabello revuelto. Me sonríe con ironía desde la puerta de la sala,  intenta una y otra vez con las manos estirar la blanca bata para rehacer su imagen pudorosa. 

domingo, 25 de noviembre de 2012

NOSTALGIA



                          
Con pereza indiferente el sol se desploma y el folio en blanco espera  impasible, a que las palabras sean  plasmadas en su desnudo cuerpo de papiro.



    

sábado, 20 de octubre de 2012

LOS EXTRATERRESTRES


Subí las escaleras de madera desgajadas, tanteando uno a uno los peldaños había muy poca visibilidad a esa hora de la tarde. Empujé un poco la puerta del desván y se abrió antes de que pudiese ni siquiera tocar el picaporte. Y un hedor  me topó en el rostro.
Me deslicé dentro y encendí la luz la bombilla estaba tan sucia que apenas iluminaba la habitación. Era pequeña y estaba llena de telarañas. Además de muchos trastos viejos, una pequeña cama y un armario. Lo abrí. Sin pensar que podía haber en su interior.
No había terminado de abrir la puerta cuando una luz cegadora de color violeta traspasó la puerta; la irradiación traía envueltos a dos seres monstruosos de color verdoso. Quedé paralizada. Sin poder mover ni un solo músculo, observando aterrada cómo salían del armario aquellos seres monstruosos, haciendo un ruido infernal como aullidos agonizantes.
Al ver sus caras, mis piernas se derrumbaron por el terror. Caí al suelo. Sus cabezas eran deformes, sus ojos voluptuosos y oscuros, de tez amarillenta y brazos alargados, intentaba creer que no era real pero si lo era. Uno de aquellos seres al verme en el suelo pronunció algo. Parecía un ventrílocuo ya que no vi orificio alguno en su cara por donde pudiera pronunciar palabra alguna. ¡¡OH!! ¡¡DIOS MIO!! Al decir esto uno de ellos me miró fijamente. Tocó con su mano áspera mi cara y un escalofrío recorrió mi tembloroso cuerpo. Se acercó lentamente mientras levantaba un dedo mirándome con cara de lástima. Cuando su dedo tocó mi sien, todo se volvió una espiral y solo recuerdo haberle oído decir: Siento lo que ha pasado. No dirás a nadie lo que has visto aquí esta  noche. 

domingo, 14 de octubre de 2012

QUERIDA AMIGA


Hola amiga: esta noche no he podido dormir pensando en lo que me comunicaste ayer en el bar mientras tomábamos una cerveza.  No lo puedo creer por más que  ahondo en tus palabras. Palabras cargadas de tristeza, miedo y desesperanza ante lo desconocido.
Los resultados de esa peligrosa prueba... esa que ha certificado lo que ya se preveía...Al escucharte todo se ha oscurecido y derrumbado a mi alrededor,  porque no concibo la vida sin tener tu compañía y tu amistad, esta amistad que perdura desde hace más cuarenta años, que nos une cada día más, con nuestros encuentros y  desencuentros pero siempre con una sólida amistad. Eres la persona que siempre está a mi lado, me apoya, me anima, me alegra y hace que no me sienta triste, en momentos de bajón, de los muchos que nos ha planteado la vida, tanto a ti como a mí.  Me siento con el corazón destrozado, con la impotencia de no poder hacer nada…sólo estar a tu lado, decirte que no tires la toalla y luchar, luchar con todas tus fuerzas, consultar a otros especialistas para ver si ellos tienen otra segunda opinión sobre esta terrible enfermedad…






miércoles, 3 de octubre de 2012

LA LLAMADA


 seJulia se acostó pasada la media noche. No podía conciliar el sueño por más que lo intentaba. Se tomó una de esas pastillas y en pocos minutos un sopor la arrastró hasta un profundo pozo sin fondo.
El teléfono sonó con insistencia.
—Diga. ¿Quién es?
— ¿Es la Sª Julia? Ponga mucha atención a lo que le voy a decir:
—Tenemos secuestrado a su querido marido, si no hace lo que le digo le cortaremos el cuello, después de sacarle las uñas una a una.
—Por favor, ¡¡NO!! ¿Qué tengo que hacer? Dígame, por favor.  ¡¡Oh!! ¡¡DIOS MIO!!
—Venga sola hasta la casa deshabitada que está a la salida del pueblo, traiga en una bolsa cincuenta mil euros en billetes grandes. No le diga ni una palabra  a la policía. Si lo hace, se encontrará flotando el cuerpo de su marido en el río.
Los fuertes  ronquidos de su marido la hicieron volver a la realidad.
Se sentó en el borde de la cama y comenzó a llorar desconsolada…

martes, 11 de septiembre de 2012

UN DÍA DE FIESTA


A la hora de la siesta, cuando el reloj del salón marcaba  las tres de la tarde, la casa se iluminaba con un silencio angelical, sólo se escuchaba  el tictac, y algún sonido lejano que provenía  de la calle, que  llamaba  mi atención, siempre creí, que cuando mis padres decidían que era la hora de dormir el mundo entero lo hacía y yo, lo hacía sin rechistar.
Ese día estaba ansiosa esperando oír las campanadas, todo permanecía a oscuras, mantenía los ojos abiertos y así  podía vislumbrar el maravilloso vestido colgado en una silla del dormitorio junto a él los zapatos rojos de tacón. Cuando el reloj marcó las cinco campanadas, mi corazón comenzó a palpitar muy deprisa, había llegado la hora de levantarme y empezaba el ritual el gran día, ese, en el que mi padre me  llevaba a la feria. Como cada año.
Mi madre preparó el baño: me bañó,  me puso el traje de faralaes,  recogió mis largos cabellos con un artístico moño. Y con mucho arte como sólo ella sabía hacerlo fijó un pequeño rizo en medio de mi frente.
Cuando las campanadas sonaron seis veces, mi padre me cogió de la mano y salimos calle abajo camino de la feria. Al llegar me compró un algodón rosa de azúcar que era más grande que yo, y, allí en la feria entre el  gentío  protegida por la fuerte mano de mi padre, me sentí como una reina, sí, una reina que lo puede ver  todo desde su trono.




jueves, 2 de agosto de 2012

EL ENCUENTRO


Cada tarde me la encuentro. Es mayor, de una edad indefinida. Sus manos, con  castigados dedos están atiborradas de arrugas, los surcos en su cara describen la historia de su larga existencia. Siempre se sienta en la misma mesa y en la misma silla, ojeando una y otra vez la misma revista, como si quisiera  aprendérsela de memoria. Sin apenas hacer ruido me levanto y paso por su lado, ella levanta la cabeza se inclina y me sonríe afablemente dándome los buenos días. Sus cansados ojos posan su mirada sobre mí.
.—Es una mirada?. Es algo más, es como si viese mi alma, mis sentimientos más escondidos y hace que me sienta desnudo y a la vez un regocijo recorre mi cuerpo. Sí, un día más ella está ahí. Es como si fuésemos amigos de toda la vida, como si mantuviésemos largas conversaciones mientras tomamos el café, el que ella suele derramar por el temblor de sus manos. Cada tarde me suelo sentar en una mesa cerca de ella, observo su nerviosismo al verme entrar, es como si sus deseos se hubiesen cumplido y sus finos labios se alargan con una sonrisa, estirando los surcos de su cara. Cuando me levanto de la silla porque tengo que marchar, su sonrisa se apaga, levanta su mano, y un hasta mañana la oigo musitar. Muy despacito me susurra con sus ojos que busque la felicidad, que no me detenga por nada que busque la verdad y alegre mi alma y siga mi camino, porque mi corazón lleno de amor está...
Creado por: Maruja

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