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sábado, 10 de enero de 2015

"PARADOJA"


Salté de la cama y me puse una camisa blanca trasparente con pequeños puntitos rojos, mi preferida, una minifalda de tablas de 
color negro que me llega dos centímetros por debajo del culo. Abrí el cajón de los calcetines y me coloqué unas medias blancas bordadas, unos zapatos rojos con un tacon de 15 cm. Fui al baño para ponerme un poco de maquillaje, colorete, máscara de pestañas y carmín en los labios. Camino hasta la puerta de la calle me detengo delante del espejo en mitad del pasillo, me observo de arriba abajo y me digo: “Cuanto más guapa me pongo más fea me veo”
Creado por: Maruja. Jimenez  Galeote.

martes, 23 de diciembre de 2014

Feliz Navidad

jueves, 11 de diciembre de 2014

A MI PADRE



Recuerdo esa  estación, donde tantas veces vi a mi padre salvando las vías... con su traje azul oscuro y la gorra de plato, con el icono de “RENFE” bordado en rojo. Su trabajo consistía en dirigir la maniobra, cambiar los vagones de vias para poder engancharlos a los de pasajeros y a la máquina de vapor para recorrer bellos pueblos y ciudades.
Lo más duro para él era cuando tenía que trabajar los días de fiestas: esos días de Semana Santa y Navidad, y los turnos de noche,  tenia que soportar horas al intemperie, muchas veces mojado y otras con frío y viento. Mi padre amaba su trabajo y nunca se quejo de ello...
Yo de pequeña, siempre soñaba montar a uno de esos trenes para poder recorrer los pueblos y ciudades de España.




sábado, 6 de diciembre de 2014

“EL OCASO DE LA VIDA”

Cada mañana al amanecer el viejo maestro sale de la residencia y sube a un vagón del metro, viaja hasta el mediodía sin hacer trasbordo en ninguna estación. No va a ninguna parte. Con el rostro pegado al cristal de la ventanilla sólo ve negrura, sombras que pasan fugaces ante él. Sueña que se halla en el patio de su antigua escuela rodeado de niños jugando y árboles desnudos. A veces, algún viajero se sienta a su lado y le mira, con la misma mirada de asombro que le miraban, hace algunas décadas sus pequeños alumnos. Unas lágrimas de alegría inundan sus cansados ojos al recordar esa inolvidable etapa de su vida. Cada mañana bajo tierra, este viejo profesor se encuentra con la luz al salir del túnel.
Creado por: Maruja.



sábado, 29 de noviembre de 2014

MI MAMA ME REGALO UN MARUMITO.


Ayer fue mi octavo cumpleaños. Como somos tan pobres y no tenemos dinero, mi mamá me regalo un marumito. Cuando salí al patio y vi mi regalo, me enganché a su cuello y la cubrí de besos. No pude contener la emoción.
Allí estaba. Era el regalo más bonito que yo había visto jamás colgando de un árbol. El asiento era dorado y sujeto con dos guirnaldas de  flores. Subí a mi marumito y me agarré con fuerza, empecé a columpiarme primero muy despacio y luego más y más  de prisa… La brisa mecía  mi largo pelo y acariciaba mis mejillas encendidas por la excitación. En esos instantes me sentí como una princesa sentada en su trono.



Creado por Maruja. J. Galeote.

lunes, 24 de noviembre de 2014

“EL QUE SE QUEDA SUFRE”


Recuerdo que esa misma tarde fuimos al cine a ver “Esplendor en la hierba” que feliz me sentía en aquellos días. Aún retengo en la memoria como cogidos de la mano acudíamos cada tarde al parque, el olor a césped recién cortado, el aroma del agua evaporándose entre las hojas, y como el sol y el calor de tus brazos calentaba mi cuerpo.
No sé qué  pasó entre nosotros. Quisiera poder dejar de amarte, no ser esclava de mis sueños y de mi vida sin ti, una vida que está muriendo. Yo ya no estoy aquí, morí, aquel día que saliste de esta casa en la que habíamos  pasado los momentos más felices de nuestras vidas. Es cierto lo que una vez dijiste… “Cuando alguien se va…el que se queda sufre”



domingo, 16 de noviembre de 2014

EN SOLEDAD


Pasan las horas escuchando el tic tac del reloj. Marta balancea su escuálido cuerpo sentada en la butaca de rejilla tras el enorme ventanal, absorta, ve pasar las negras nubes del inminente invierno. En un rincón de la estancia, una bella melodía se escapa de la vieja radio, no  puede evitar que sus cansados ojos se ahoguen en lágrimas. Con apatía saca del bolsillo de su bata de franela un antiguo rosario y muy despacio, desliza entre sus huesudos dedos una a una sus cuentas. Hoy no vendrán sus hijos. La  tarde amenaza lluvia. Tampoco ha acudido la chica peruana que atiende la casa y la acompaña a pasear al caer el sol. A sí que hoy no podrá ducharse, ellos no quieren que lo haga sin que la  chica esté presente. ¿Quizás mañana...


Creado por Maruja. J. Galeote.

miércoles, 29 de octubre de 2014

XI edición en el Certamen de relato y poesía ‘Salvador Varo’



“Se disipa la niebla”
Después de una larga noche de insomnio me levanté, me asomé tras los transparentes visillos del balcón  del dormitorio y comprobé que una  débil neblina cubría los rojizos tejados de las casas adosadas del barrio. Sentado sobre la cama cerré los ojos  un instante. Al abrirlos, mis pupilas se clavaron en la fotografía de María, mi esposa, que, estática, me miraba desde la mesilla de noche. Abracé la fotografía contra mi pecho y unas incontroladas   lágrimas me  resbalaron por las mejillas. Le hablé, le conté cosas, cosas que nadie sabía, sólo ella y yo. El dolor y la rabia se escaparon por mi boca y por mis ojos, llenando la estancia de cristalina escarcha.
Bajé la empinada escalera con sumo cuidado, aferrado a la fuerte barandilla que la flanqueaba. Tenía mucho miedo a caerme. Me dirigí a la cocina, guiado por el ahogado sonido de cacharros. Era Luz María, una chica peruana que habían contratado mis hijos para que atendiese la casa, mi colesterol y mi tensión arterial. Al salir a la calle, el aire fresco de la mañana me rozó la piel como el suave pelo de un gato; una sensación de libertad había invadido mi espíritu: percibí cómo los árboles mecían las amarillentas hojas ante el inminente otoño, y cómo los débiles rayos del sol de la mañana resaltaban los grises adoquines del pavimento. Caminé hasta El Centro de Mayores. Por las ventanas se escapaban las voces de los allí presentes y un penetrante olor a café recién hecho. Entré para desayunar. Al terminar, me acerqué a una de las mesas para curiosear un poco. Uno de ellos, un tal Manolo, me ofreció jugar una partida de dominó. Me gustó. Al día siguiente volví, y al otro, y al otro, y al otro… Un día Manolo me comentó que en breve, en el Centro, empezarían los cursos de Informática. “Sería  interesante poder aprender algo sobre ese tema…”- pensé con temor ante lo desconocido. A la mañana siguiente me puse manos a la “obra” y sin pensarlo dos veces, sin prisa, pero seguro de que mi vida iba a cambiar, subí decidido los más de diez escalones que me separaban del despacho del Director. No se encontraba allí, así que subí al segundo piso,  donde se impartían las clases. Ya dentro de la sala, miré a mi alrededor con suma curiosidad, buscando al Director. El ambiente que se respiraba era  sereno y acogedor: mesas de madera clara alargadas con dos ordenadores en cada una de ellas; las sillas tapizadas de azul metal, y las cortinas de las ventanas del mismo tono, que apenas dejaban pasar un tenue rayo de luz. Me encontraba abstraído en mi contemplación, cuando una voz  se hizo sonar a mi espalda.
— ¿Señor, qué deseaba?  Le eché una mirada a hurtadillas: era alto, moreno, un poco escaso de peso y con gafas al estilo Elton John.
Quería información… Desearía saber si aún queda alguna plaza libre para el taller de Informática que va a empezar dentro de unos días – contesté, dejando escapar de mis labios una tímida sonrisa.
Sí, una de iniciación queda libre – respondió  el Director con voz firme y serena.
Abrió la carpeta que portaba en la mano y me entregó un formulario. Al terminar de rellenar la solicitud le dije:
— ¿Qué día y a qué hora empieza la clase
—El lunes  próximo a las diez. Por favor, no llegue tarde. Aquí solemos ser muy puntuales- respondió el Director, extendiéndome su mano.
…Y sin apenas darme cuenta ya estábamos a mitad del curso. Una de las compañeras, Paulina, que siempre se sentaba  a mi lado, me ayudaba a encontrar las letras o los signos de puntuación, y también hacía aparecer lo que había escrito en la pantalla, cuando por “arte de magia”, sin que yo supiera cómo, me desaparecía. Paulina era alegre, divertida, con  el pelo como una nube de invierno y los ojos pequeños y vivarachos. Me daba ánimos para que no faltase a las clases. Y no falté, ni siquiera cuando me dolía mucho la espalda y las rodillas por la dichosa artrosis. En poco tiempo aprendí a navegar por Internet y a utilizar las redes sociales: correo electrónico, facebook… Manolo, con el que solía jugar cada día la partida de dominó me ofreció participar en el taller de teatro del Centro. Y acepté de inmediato; ¡nunca pensé que fuese capaz de subirme a un escenario! Al terminar los ensayos vamos a tomar algo. Lo pasamos ¡¡¡genial!!!  También he hecho amistad con un grupo que juega a la petanca.  Cada lunes me acerco hasta el club para verlos  jugar. ¡¡¡Son magníficos!!!
Espero cada día, impaciente,  la hora de reunirme con ellos y ellas… He vuelto a reír, a soñar, a tener inquietudes por aprender y conocer cosas nuevas... Se disipa la niebla.









Creado por Maruja. J. Galeote.

domingo, 26 de octubre de 2014

EL PERRO MALO


 Al volver de un corto viaje comprobé que toda la casa se encontraba en el más absoluto desbarajuste. Ese maldito perro había vuelto a hacer de las suyas. Como una loca me puse a buscarlo entre el barullo de recuerdos lapidados. Entre la opilación de objetos, el álbum de fotos lacerado. La boca  de labios ardientes y carnosos de tía Matilde estaba pegada al mostacho de mi tío, el carabinero, la foto de fin de curso mancillando, en una esquina se intuía que estaba Monolito el cojo, el de las gafas de culo de vaso. Había dejado hecho añicos a mi primer novio el bombero, que estaba ¡¡¡Buenísimo!!! No sin poco esfuerzo por fin pude ver desenredando los recuerdos del verano del sesenta y siete... Me puse furiosa y le grité con todas mis fuerzas: Malo, eres un perro muy malo y entupido.  Movió  las orejas y el rabo, me miró, levanto la pata trasera, y un chorro de líquido caliente borró en un instante todos los recuerdos. He tomado una decisión llevarlo conmigo cuando salga de viaje!!  Creo que esa fue la intención del felino...







sábado, 18 de octubre de 2014

EL ENCUENTRO


Ese otoño por elección fui nombrado para asistir a una conferencia de medicina nuclear en Sevilla, volví al año siguiente. Al verla en la barra del bar del hotel no me lo podía creer. Era la chica que el pasado otoño había conocido allí mismo. Sí, era ella, la del vestido verdegay, la de mirada ardiente y seductora. Sí, la que me invitó a nadar en la piscina del hotel e ir al baile aquella  noche, era ella, la que al llegar y comenzar la música se monto en un bocoy de cerveza y comenzó a desnudarse como una loca. 


Creado por Maruja. J. Galeote.

domingo, 12 de octubre de 2014

LA VISITA AL DENTISTA


Había oído que le gustaba manosear a las pacientes. No lo creí. Tenía que ir a su consulta en unos días y mi marido me sugirió que no fuese sola, así que me acompañó mi  hija pequeña.
Me  senté en el sillón un poco preocupada e incómoda,  tanteo la muela que tenía en mal estado y sin mediar palabra comenzó a palparme el cuello, el pecho derecho y el izquierdo. Se encontraba excitado, ansioso… Un sudor frío inundaba mi cuerpo, estaba aterrada. Aproximó su repulsiva boca a mi oído y dijo:
—Es por si tiene usted los ganglios inflamados. – se excusó.
De un salto me levanté cogí a mí niña de la mano y salimos. Ya en la  calle mi hija me dijo:
 —Mamá, mamá te ha tocado las tetas.



sábado, 4 de octubre de 2014

LA VACA QUE LOGRÓ ESTUDIAR

 —Cuando pasen cinco años y sea mayor quiero ir a la universidad, para poder estudiar. Ya que eso no será una dificultad para mí: estaré corta de vista, sorda y con las tetas flácidas Me pondré un vestido de tul, zapatos carmesí y unas gafas de culo de botella.
 Claro que cuando me vea la profesora, dirá asustada: —Tú no puedes estar aquí.
— ¿Por qué no puedo estudiar yo?— Ya soy mayorcita — ¿No cree Señora? Le preguntaré sin perder la calma.  
 Me sentaré sin hacer el más mínimo gesto en el último banco de la clase. Los niños me tiraran  gomas, lápices, tizas…y todo lo que encuentren a su alcance.
La gente irá todos los días a curiosear, a ver qué hace una vaca en clase, y como pasarán mucha gente…Y como el bullicio y el alboroto aumentarán y los chicos en clase no estudiarán...


Más yo, me apartaré a un rincón de la clase y rumiaré la lección con tesón y ahínco cada día. Los chicos estarán tan distraídos con asistir cada sábado al botellón, y en “joderme”, que no estudiarán y se convertirán en auténticos asnos.



Creado por Maruja. J. Galeote.


sábado, 20 de septiembre de 2014

SIN PUDOR



Tarde de sábado,
se acerca la noche.
Espero ansiosa
recibir tus besos.
Amor sin pudor que
cubre mi cuerpo.

domingo, 31 de agosto de 2014

LOS NIÑOS SIN FUTURO


Sentada en la playa y desde la posición donde me encuentro puedo observar a dos niños pequeños, jugando en la orilla del mar. Con la pala y el rastrillo, construyen un lindo castillo donde imaginan que viven vasallos y bellas princesas de rubios cabellos.
He recordado con horror lo he que visto esta mañana en la televisión, como han bombardeado escuelas y hospitales en Gaza. Niños con la mirada triste que no tienen nada, rodeados de escombros, hambre, miseria y destrucción. Sólo les queda el miedo. Niños inocentes, que no han hecho ningún mal y que tienen que sobrevivir con el terror a ser bombardeados en cualquier momento, esperando y temiendo  que este puede ser el último día de su vida.
Como hay en el mundo personas que permiten tanta crueldad y puedan dormir tranquilos…




Creado por Maruja. J. Galeote.

viernes, 20 de junio de 2014

LLEGÓ EL VERANO


En verano para ir a la playa son imprescindibles las gafas de sol y el sobrero. Los oscuros cristales nos permiten observar esos cuerpos atléticos con abdomen de tableta de chocolate.
El sombrero nos protege  del  sol y nos permite ocultar esos apetitos ocultos que sentimos al visualizar semejante espectáculo…  

sábado, 26 de abril de 2014

EL ENGAÑO


La mañana presagiaba lluvia así que decidí coger el paraguas. Había quedado con mi amiga para desayunar en la cafetería pero no se encontraba allí. Me senté en una mesa al fondo del salón, desde allí podía  atisbar a todos los que entraban y salían.
Me quedé atónita al verlo. Sí, era él, con el pelo engominado peinado hacia detrás, traje gris y corbata amarilla. Mi  corazón  comenzó a galopar como  un potro desbocado. Que hacía él en la cafetería a esa hora de la mañana. Se suponía que tenía que estar en el trabajo. Intenté ocultarme para que no me viese bajo la mesa. Me extrañó su aspecto, no solía engalanarse tanto para salir conmigo. Con miedo a ser descubierta, decidí esperar para ver qué pasaba.
¡¡¡Madre del amor hermoso!!! Era Marta, mi mejor amiga de la infancia. Avanzó golpeando los tacones contra el pavimento, con un sugerente movimiento de caderas se dirigió hacia la barra del bar, y se sentó en el taburete cruzando las piernas con gesto elegante. “Siempre había sido muy pija” Engullía su insinuante cuerpo en un  ajustado traje escarlata con escote de vértigo, dejando al descubierto los moldeados senos  de silicona. Sus miradas se prendieron, cautivos de una pación descontrolada como chacales ante su ansiada, presa, y sin el más mínimo  pudor, juntaron sus labios ferozmente en un ardiente beso que les hizo estremecer de placer. En ese mismo instante, me hubiese gustado arrancarles el corazón y exhibirlo en una bandeja. Los veinte años de matrimonio habían perecido para siempre… 

domingo, 20 de abril de 2014

LA NOCHE






Larga noche de insomnio, las horas pasan lentas esperando la tenue luz de la alborada, te espero impaciente tras los cristales opacos de la ventana.


Creado por Maruja. J. Galeote.


miércoles, 26 de febrero de 2014

UNA ROSA



Una rosa en un rosal, 
la nieve se la comía.

Con valor se resistía,
a no dejar deshojar.

El geranio le decía,
no te  vayas rosa mía.

Y el viento le repetía,
 no te mueras vida mía.


sábado, 15 de febrero de 2014

DÍA DE SAN VALENTÍN








Querido Richard:
Amor mío, ha sido muy poco el tiempo que hemos pasado juntos, pero sin duda han sido los momentos más maravillosos de toda mi vida, y por eso hoy 14 de Febrero día de Sª Valentín te escribo esta carta. Llegaste a mí como agua cristalina en mitad del desierto, días en los que mi corazón pensaba que ya no podía volver a enamorarme, decidida  a no amar a nadie, ¡¡jamás!! Hoy tengo la necesidad de escribirte para que sepas, que a pesar de los errores que hemos cometido durante nuestra corta relación, confío en que me ames tanto como yo te amo. En este tiempo en los que los días se acortan y las noches se alargan, me embarga la tristeza. Eres el amor de mi vida. No consigo dejar de pensar en ti; estas en cada palabra, en cada rayo de sol, en cada suspiro… No puedo pensar en otra cosa, sólo en tu amor. Recuerdo con toda nitidez el primer día en que te conocí. Te miré a los ojos y me hechizaste con tu alegre sonrisa. Eres la pasión que vino a mi vida dando luz a mi existencia ya sucumbida. ¡Te amo con toda mi alma!
 Con impaciencia: espero tu respuesta.
Creado por Maruja. J. Galeote.



domingo, 9 de febrero de 2014

PENSAMIENTOS



Quisiera decirte que lo siento pero no puedo. Se que no puedo cambiar mi forma de ser pero lo intento. Me gustaría  gritar para decirte lo qué duelen tus palabras. Pero...!!No puedo!!


Creado por: Maruja. J. Galeote.