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domingo, 16 de noviembre de 2014

EN SOLEDAD


Pasan las horas escuchando el tic tac del reloj. Marta balancea su escuálido cuerpo sentada en la butaca de rejilla tras el enorme ventanal, absorta, ve pasar las negras nubes del inminente invierno. En un rincón de la estancia, una bella melodía se escapa de la vieja radio, no  puede evitar que sus cansados ojos se ahoguen en lágrimas. Con apatía saca del bolsillo de su bata de franela un antiguo rosario y muy despacio, desliza entre sus huesudos dedos una a una sus cuentas. Hoy no vendrán sus hijos. La  tarde amenaza lluvia. Tampoco ha acudido la chica peruana que atiende la casa y la acompaña a pasear al caer el sol. A sí que hoy no podrá ducharse, ellos no quieren que lo haga sin que la  chica esté presente. ¿Quizás mañana...


Creado por Maruja. J. Galeote.

miércoles, 29 de octubre de 2014

XI edición en el Certamen de relato y poesía ‘Salvador Varo’



“Se disipa la niebla”
Después de una larga noche de insomnio me levanté, me asomé tras los transparentes visillos del balcón  del dormitorio y comprobé que una  débil neblina cubría los rojizos tejados de las casas adosadas del barrio. Sentado sobre la cama cerré los ojos  un instante. Al abrirlos, mis pupilas se clavaron en la fotografía de María, mi esposa, que, estática, me miraba desde la mesilla de noche. Abracé la fotografía contra mi pecho y unas incontroladas   lágrimas me  resbalaron por las mejillas. Le hablé, le conté cosas, cosas que nadie sabía, sólo ella y yo. El dolor y la rabia se escaparon por mi boca y por mis ojos, llenando la estancia de cristalina escarcha.
Bajé la empinada escalera con sumo cuidado, aferrado a la fuerte barandilla que la flanqueaba. Tenía mucho miedo a caerme. Me dirigí a la cocina, guiado por el ahogado sonido de cacharros. Era Luz María, una chica peruana que habían contratado mis hijos para que atendiese la casa, mi colesterol y mi tensión arterial. Al salir a la calle, el aire fresco de la mañana me rozó la piel como el suave pelo de un gato; una sensación de libertad había invadido mi espíritu: percibí cómo los árboles mecían las amarillentas hojas ante el inminente otoño, y cómo los débiles rayos del sol de la mañana resaltaban los grises adoquines del pavimento. Caminé hasta El Centro de Mayores. Por las ventanas se escapaban las voces de los allí presentes y un penetrante olor a café recién hecho. Entré para desayunar. Al terminar, me acerqué a una de las mesas para curiosear un poco. Uno de ellos, un tal Manolo, me ofreció jugar una partida de dominó. Me gustó. Al día siguiente volví, y al otro, y al otro, y al otro… Un día Manolo me comentó que en breve, en el Centro, empezarían los cursos de Informática. “Sería  interesante poder aprender algo sobre ese tema…”- pensé con temor ante lo desconocido. A la mañana siguiente me puse manos a la “obra” y sin pensarlo dos veces, sin prisa, pero seguro de que mi vida iba a cambiar, subí decidido los más de diez escalones que me separaban del despacho del Director. No se encontraba allí, así que subí al segundo piso,  donde se impartían las clases. Ya dentro de la sala, miré a mi alrededor con suma curiosidad, buscando al Director. El ambiente que se respiraba era  sereno y acogedor: mesas de madera clara alargadas con dos ordenadores en cada una de ellas; las sillas tapizadas de azul metal, y las cortinas de las ventanas del mismo tono, que apenas dejaban pasar un tenue rayo de luz. Me encontraba abstraído en mi contemplación, cuando una voz  se hizo sonar a mi espalda.
— ¿Señor, qué deseaba?  Le eché una mirada a hurtadillas: era alto, moreno, un poco escaso de peso y con gafas al estilo Elton John.
—Quería información… Desearía saber si aún queda alguna plaza libre para el taller de Informática que va a empezar dentro de unos días – contesté, dejando escapar de mis labios una tímida sonrisa.
— Sí, una de iniciación queda libre – respondió  el Director con voz firme y serena.
Abrió la carpeta que portaba en la mano y me entregó un formulario. Al terminar de rellenar la solicitud le dije:
— ¿Qué día y a qué hora empieza la clase? 
—El lunes  próximo a las diez. Por favor, no llegue tarde. Aquí solemos ser muy puntuales- respondió el Director, extendiéndome su mano.
…Y sin apenas darme cuenta ya estábamos a mitad del curso. Una de las compañeras, Paulina, que siempre se sentaba  a mi lado, me ayudaba a encontrar las letras o los signos de puntuación, y también hacía aparecer lo que había escrito en la pantalla, cuando por “arte de magia”, sin que yo supiera cómo, me desaparecía. Paulina era alegre, divertida, con  el pelo como una nube de invierno y los ojos pequeños y vivarachos. Me daba ánimos para que no faltase a las clases. Y no falté, ni siquiera cuando me dolía mucho la espalda y las rodillas por la dichosa artrosis. En poco tiempo aprendí a navegar por Internet y a utilizar las redes sociales: correo electrónico, facebook… Manolo, con el que solía jugar cada día la partida de dominó me ofreció participar en el taller de teatro del Centro. Y acepté de inmediato; ¡nunca pensé que fuese capaz de subirme a un escenario! Al terminar los ensayos vamos a tomar algo. Lo pasamos ¡¡¡genial!!!  También he hecho amistad con un grupo que juega a la petanca.  Cada lunes me acerco hasta el club para verlos  jugar. ¡¡¡Son magníficos!!!
Espero cada día, impaciente,  la hora de reunirme con ellos y ellas… He vuelto a reír, a soñar, a tener inquietudes por aprender y conocer cosas nuevas... Se disipa la niebla.









Creado por Maruja. J. Galeote.

domingo, 26 de octubre de 2014

EL PERRO MALO


 Al volver de un corto viaje comprobé que toda la casa se encontraba en el más absoluto desbarajuste. Ese maldito perro había vuelto a hacer de las suyas. Como una loca me puse a buscarlo entre el barullo de recuerdos lapidados. Entre la opilación de objetos, el álbum de fotos lacerado. La boca  de labios ardientes y carnosos de tía Matilde estaba pegada al mostacho de mi tío, el carabinero, la foto de fin de curso mancillando, en una esquina se intuía que estaba Monolito el cojo, el de las gafas de culo de vaso. Había dejado hecho añicos a mi primer novio el bombero, que estaba ¡¡¡Buenísimo!!! No sin poco esfuerzo por fin pude ver desenredando los recuerdos del verano del sesenta y siete... Me puse furiosa y le grité con todas mis fuerzas: Malo, eres un perro muy malo y entupido.  Movió  las orejas y el rabo, me miró, levanto la pata trasera, y un chorro de líquido caliente borró en un instante todos los recuerdos. He tomado una decisión llevarlo conmigo cuando salga de viaje!!  Creo que esa fue la intención del felino...







sábado, 18 de octubre de 2014

EL ENCUENTRO


Ese otoño por elección fui nombrado para asistir a una conferencia de medicina nuclear en Sevilla, volví al año siguiente. Al verla en la barra del bar del hotel no me lo podía creer. Era la chica que el pasado otoño había conocido allí mismo. Sí, era ella, la del vestido verdegay, la de mirada ardiente y seductora. Sí, la que me invitó a nadar en la piscina del hotel e ir al baile aquella  noche, era ella, la que al llegar y comenzar la música se monto en un bocoy de cerveza y comenzó a desnudarse como una loca. 


Creado por Maruja. J. Galeote.

domingo, 12 de octubre de 2014

LA VISITA AL DENTISTA


Había oído que le gustaba manosear a las pacientes. No lo creí. Tenía que ir a su consulta en unos días y mi marido me sugirió que no fuese sola, así que me acompañó mi  hija pequeña.
Me  senté en el sillón un poco preocupada e incómoda,  tanteo la muela que tenía en mal estado y sin mediar palabra comenzó a palparme el cuello, el pecho derecho y el izquierdo. Se encontraba excitado, ansioso… Un sudor frío inundaba mi cuerpo, estaba aterrada. Aproximó su repulsiva boca a mi oído y dijo:
—Es por si tiene usted los ganglios inflamados. – se excusó.
De un salto me levanté cogí a mí niña de la mano y salimos. Ya en la  calle mi hija me dijo:
 —Mamá, mamá te ha tocado las tetas.



sábado, 4 de octubre de 2014

LA VACA QUE LOGRÓ ESTUDIAR

 —Cuando pasen cinco años y sea mayor quiero ir a la universidad, para poder estudiar. Ya que eso no será una dificultad para mí: estaré corta de vista, sorda y con las tetas flácidas Me pondré un vestido de tul, zapatos carmesí y unas gafas de culo de botella.
 Claro que cuando me vea la profesora, dirá asustada: —Tú no puedes estar aquí.
— ¿Por qué no puedo estudiar yo?— Ya soy mayorcita — ¿No cree Señora? Le preguntaré sin perder la calma.  
 Me sentaré sin hacer el más mínimo gesto en el último banco de la clase. Los niños me tiraran  gomas, lápices, tizas…y todo lo que encuentren a su alcance.
La gente irá todos los días a curiosear, a ver qué hace una vaca en clase, y como pasarán mucha gente…Y como el bullicio y el alboroto aumentarán y los chicos en clase no estudiarán...


Más yo, me apartaré a un rincón de la clase y rumiaré la lección con tesón y ahínco cada día. Los chicos estarán tan distraídos con asistir cada sábado al botellón, y en “joderme”, que no estudiarán y se convertirán en auténticos asnos.



Creado por Maruja. J. Galeote.


sábado, 20 de septiembre de 2014

SIN PUDOR



Tarde de sábado,
se acerca la noche.
Espero ansiosa
recibir tus besos.
Amor sin pudor que
cubre mi cuerpo.

domingo, 31 de agosto de 2014

LOS NIÑOS SIN FUTURO


Sentada en la playa y desde la posición donde me encuentro puedo observar a dos niños pequeños, jugando en la orilla del mar. Con la pala y el rastrillo, construyen un lindo castillo donde imaginan que viven vasallos y bellas princesas de rubios cabellos.
He recordado con horror lo he que visto esta mañana en la televisión, como han bombardeado escuelas y hospitales en Gaza. Niños con la mirada triste que no tienen nada, rodeados de escombros, hambre, miseria y destrucción. Sólo les queda el miedo. Niños inocentes, que no han hecho ningún mal y que tienen que sobrevivir con el terror a ser bombardeados en cualquier momento, esperando y temiendo  que este puede ser el último día de su vida.
Como hay en el mundo personas que permiten tanta crueldad y puedan dormir tranquilos…




Creado por Maruja. J. Galeote.

viernes, 20 de junio de 2014

LLEGÓ EL VERANO


En verano para ir a la playa son imprescindibles las gafas de sol y el sobrero. Los oscuros cristales nos permiten observar esos cuerpos atléticos con abdomen de tableta de chocolate.
El sombrero nos protege  del  sol y nos permite ocultar esos apetitos ocultos que sentimos al visualizar semejante espectáculo…  

sábado, 26 de abril de 2014

EL ENGAÑO


La mañana presagiaba lluvia así que decidí coger el paraguas. Había quedado con mi amiga para desayunar en la cafetería pero no se encontraba allí. Me senté en una mesa al fondo del salón, desde allí podía  atisbar a todos los que entraban y salían.
Me quedé atónita al verlo. Sí, era él, con el pelo engominado peinado hacia detrás, traje gris y corbata amarilla. Mi  corazón  comenzó a galopar como  un potro desbocado. Que hacía él en la cafetería a esa hora de la mañana. Se suponía que tenía que estar en el trabajo. Intenté ocultarme para que no me viese bajo la mesa. Me extrañó su aspecto, no solía engalanarse tanto para salir conmigo. Con miedo a ser descubierta, decidí esperar para ver qué pasaba.
¡¡¡Madre del amor hermoso!!! Era Marta, mi mejor amiga de la infancia. Avanzó golpeando los tacones contra el pavimento, con un sugerente movimiento de caderas se dirigió hacia la barra del bar, y se sentó en el taburete cruzando las piernas con gesto elegante. “Siempre había sido muy pija” Engullía su insinuante cuerpo en un  ajustado traje escarlata con escote de vértigo, dejando al descubierto los moldeados senos  de silicona. Sus miradas se prendieron, cautivos de una pación descontrolada como chacales ante su ansiada, presa, y sin el más mínimo  pudor, juntaron sus labios ferozmente en un ardiente beso que les hizo estremecer de placer. En ese mismo instante, me hubiese gustado arrancarles el corazón y exhibirlo en una bandeja. Los veinte años de matrimonio habían perecido para siempre… 

domingo, 20 de abril de 2014

LA NOCHE






Larga noche de insomnio, las horas pasan lentas esperando la tenue luz de la alborada, te espero impaciente tras los cristales opacos de la ventana.


Creado por Maruja. J. Galeote.


miércoles, 26 de febrero de 2014

UNA ROSA



Una rosa en un rosal, 
la nieve se la comía.

Con valor se resistía,
a no dejar deshojar.

El geranio le decía,
no te  vayas rosa mía.

Y el viento le repetía,
 no te mueras vida mía.


sábado, 15 de febrero de 2014

DÍA DE SAN VALENTÍN








Querido Richard:
Amor mío, ha sido muy poco el tiempo que hemos pasado juntos, pero sin duda han sido los momentos más maravillosos de toda mi vida, y por eso hoy 14 de Febrero día de Sª Valentín te escribo esta carta. Llegaste a mí como agua cristalina en mitad del desierto, días en los que mi corazón pensaba que ya no podía volver a enamorarme, decidida  a no amar a nadie, ¡¡jamás!! Hoy tengo la necesidad de escribirte para que sepas, que a pesar de los errores que hemos cometido durante nuestra corta relación, confío en que me ames tanto como yo te amo. En este tiempo en los que los días se acortan y las noches se alargan, me embarga la tristeza. Eres el amor de mi vida. No consigo dejar de pensar en ti; estas en cada palabra, en cada rayo de sol, en cada suspiro… No puedo pensar en otra cosa, sólo en tu amor. Recuerdo con toda nitidez el primer día en que te conocí. Te miré a los ojos y me hechizaste con tu alegre sonrisa. Eres la pasión que vino a mi vida dando luz a mi existencia ya sucumbida. ¡Te amo con toda mi alma!
 Con impaciencia: espero tu respuesta.
Creado por Maruja. J. Galeote.



domingo, 9 de febrero de 2014

PENSAMIENTOS



Quisiera decirte que lo siento pero no puedo. Se que no puedo cambiar mi forma de ser pero lo intento. Me gustaría  gritar para decirte lo qué duelen tus palabras. Pero...!!No puedo!!


Creado por: Maruja. J. Galeote.

miércoles, 29 de enero de 2014

EL PEQUEÑO MENDIGO





Cada día solía pasar por esa esquina, siempre lo veía contando unas pocas monedas que algún transeúnte le había dejado en aquella mugrienta lata corroída. Él sólo quería consegir lo suficiente, poder comprar un bocadillo para poder mantenerse en pie, su pequeño y débil cuerpo temblaba como una hoja zarandeada por el fuerte viento de la mañana. El pequeño intentaba sin conseguirlo calentar sus manos con el vaho que salía de su boca.
Todos pasaban sin ni siquiera mirar, sólo yo podía percibir su angustia y desesperación: las madres pasaban envueltas en calientes abrigos de lana cogidas de la mano de sus hijos, los ejecutivos intentaban eludir e ignorar la denigrante y maltrecha figura que con  ojos tristes y sangrantes, y manos temblorosas contaba una y otra vez su exiguo tesoro.
Me acerqué a él, me quité los lapidados guantes con suma dificultad y saqué del bolsillo de la pelliza unas cuantas monedas, las pocas que había podido conseguir en la entrada del metro después de pasar allí postrado toda la noche.
¿Cuánto te falta para poder comprarte el bocadillo?—“Sólo diez céntimos” ¿Tú me los puedes dar? “Hace dos días que no he comido nada, y apenas me puedo sostener". "Toma para que te compres el bocadillo y un vaso de leche caliente”. ¡¡¡Yo ya comí ayer!!!
Creado por: Maruja. J. Galeote.

lunes, 20 de enero de 2014

“UNA PERSONA RELEVANTE"



Mi “padre” nunca fue un hombre de Universidad, sus años de juventud transcurrieron en plena posguerra y tuvo que trabajar muy duro, para que a nosotras, sus hijas, no nos faltara de nada, pero él nunca se conformó con mirar. Leía todo lo que pasaba por sus manos: libros, revistas, periódicos… Nos enseñó que la educación era muy importante, nos hablaba de los grandes héroes y tiranos de la tierra, nos habló de la guerra y también  de la paz, nos enseñó que más vale dar que recibir, que uno se siente mejor con ello, aún cuando otros puedan pensar que es tonto dar algo a quien no se lo merece. Decía que eso no era lo importante, lo que importaba era que esa persona que lo recibía nunca nos olvidaría. Él era un hombre autodidacta, siempre me asombraba su gran capacidad de saber todo lo que uno le preguntaba…
Pero más que nada, lo que hizo y hace que sea una persona relevante para mi es que haya dejado huellas. Fue un gran hombre que se hizo así mismo, siempre tenía una palabra amable, un gesto de cariño. Pienso en ello, recordándole ahora que ya hace 7 años que no está entre nosotros; conocí en él a un hombre que sin ser un letrado, tenía la palabra exacta para hacerte sentir importante. Su sonrisa y sus ojos eran limpios y serenos, él nunca se alteraba “y si lo hacía alguna vez, pedía disculpas”.
Mi padre era un hombre humilde y sabio, que como raíces profundas, quedaron plantadas para siempre en mi vida.









Creado por Maruja. J. Galeote.

sábado, 11 de enero de 2014

LAS BOTAS DE MIMI


Se las compró su abuela para Navidad y las estrenó el día de Reyes. Apenas se las puso se dio cuenta de que no andaban bien. La bota del pie derecho daba un paso hacia adelante pero… ¡la bota del pie izquierdo daba un paso para atrás!
— ¡Qué atrocidad. Así no voy a ninguna parte!
Se sacó las botas las puso en la caja y se fue a la zapatería a reclamar.
El dependiente no se sorprendió, se disculpó y le explicó a Mimi el problema.
—De vez en cuando el duende de los zapatos que habita en la zapatería, le encanta hacer bromas y se mete en algún zapato.
El dependiente le preguntó a Mimi en qué bota tenía el problema.
—En la izquierda. La derecha está bien va para adelante pero la izquierda va para atrás.
El hombre cogió la bota del pie izquierdo, la sacudió un poquito y le indicó con un gesto que se las pusiera para ver qué pasaba. Dio un paso para adelante con el pie derecho y después otro con el pie izquierdo. 
Todo estaba bien, las dos botas caminaban para adelante.
Mimi dio las gracias al dependiente y se despidió del duende, aunque no pudo verlo se marchó con las botas puestas hasta su casa.
Cuando vayas a comprarte un calzado pruébatelos, camina un poquito por la zapatería y fíjate que las dos caminen para adelante. Nunca se sabe cuándo los duendes quieren gastarnos alguna broma.

Creado por: Maruja. J. Galeote.



martes, 24 de diciembre de 2013

TE AÑORO, MADRE


En estos días donde el sol se esconde antes, la noche se alarga, la actividad decrece y la soledad aumenta, te añoro, madre. Al ver caer las hojas amarillentas de los árboles sobre el follaje, en este frío banco del parque, me embarga la nostalgia: ciento cómo la brisa, convertida en carcoma, se aferra a mi piel, me despeina el alma. Hoy he vuelto a vislumbrar tu faz que se enmaraña entre los entresijos de mi mente, como imagen reflejada en las aguas tranquilas del río. Hoy resuenan en mis oídos las palabras, las cosas que tenía que haber dicho y no te dije: La ternura que sentía al acariciar tu pelo plateado como una noche de luna, cómo mi corazón latía al besar tus manos trasparentes y arrugadas por el paso del tiempo, cómo me dolían los frunces profundos de tu rostro, por los  secretos que se ocultaban en cada uno de ellos: dolor, hambre, tristeza, miseria…momentos imborrables vividos cada día de tu vida.
Pienso que el tiempo todo lo cura, pero siempre deja una pequeña cicatriz imposible de eliminar. Siento en lo más profundo de mi alma, con infinita tristeza, el no haberte dicho lo mucho que te quería. ¡¡¡Madre!!!




domingo, 1 de diciembre de 2013

POR QUÉ, ESCRIBO

Ayer se me venía a la cabeza esa pregunta, una y otra vez ¿Por qué empecé a escribir? Creo recordar que fue porqué una amiga me comentó una tarde tomando un cafe que estaba asistiendo a un taller de escritura creativa en el Centro Juán Rodríguez Pintor, donde llevo asistiendo varios años a las clases que aquí se imparten.
Nada más entrar en Clase de Escritura Creativa, observé que el nivel de las demás alumnas era superior a los conocimientos que yo tenía de esa materia, así que pensé en marcharme, no sin gran pesar por mi parte, ya que la clase que se impartió ese día me había gustado mucho, como no me encontraba a la altura de las demás compañers, me acerqué al profesor y le dije: —Yo si no sirvo me voy—a lo que él me respondió:
—Aquí todos servimos—así que me quede en clase.
Y hoy en día a mis 70 años sigo asistiendo a clase y tengo un blog, en el que escribo todo lo que se me ocurre: recuerdos, vivencias,  anécdotas… Algunos relatos han sido premiados  y otros publicados. No sé hasta cuándo podré seguir escribiendo. Pienso que hasta que mi mente se mantenga lúcida y mis manos puedan sostener el lápiz.



jueves, 28 de noviembre de 2013

“EL RELATO DE UNA NIÑA”

2ª PARTE DEL RELATO.
Dentro del coche en el asiento trasero se encontraba otro hombre; era muy gordo y cubría su cabeza con un pasamontañas. Por los agujeros se asomaban unos pequeños ojos de mirada aterradora; al sentir cómo me miraba y temiendo lo peor, pensé que mi vida había llegado a su fin. Comencé a  gritar con todas mis fuerzas esperando y deseando que alguien pudiese oírme. El pánico se apoderó de mí, un sudor frío  recorrió mi cuerpo y sin apenas aliento comencé a llorar desesperada.
Estaba aterrada. De uno de los bolsillos sacó un rollo gris de cinta adhesiva del cual cortó un trozo dando un tirón con los dientes y me tapó la boca. Me costaba respirar, me estaba ahogando y tenía ganas de vomitar, intentaba quitármela pero no podía; el hombre al entrar en el coche me había atado las manos a la espalda.
“No sé por qué me hace esto, yo no le he hecho nada”.
El coche salió como un relámpago por las calles solitarias, húmedas y estrechas, hasta detenerse delante de una casa de aspecto diabólico rodeada de altos abetos y viejas tumbas cubiertas por una espesa capa de musgo.
El hombre grande me agarró del brazo tirando de mí con fuerza para que entrara en la casa; como me resistía a entrar, me arrastró por el blando suelo mientras me insultaba. Era  tal la fuerza de aquel ser malvado que no podía liberarme de sus feroces garras.
Los gritos de Marta al otro lado de la puerta me hicieron volver a la realidad.
Marina despierta, el desayuno está en la mesa. Date prisa que llegamos tarde al colegio.




sábado, 16 de noviembre de 2013

LA ABUELA MARÍA




El sol acariciaba con dulzura el angelical rostro de María, era una tarde de otoño excesivamente cálida para la fecha. El parque se encontraba en silencio, los anaranjados rayos del sol en el horizonte anunciaban el final de otro día, los pájaros revoloteaban alrededor de los árboles, buscando un lugar para cobijarse. La abuela miraba ensimismada a su nieta y pensaba: “Ella  no tendrán una vida como la que a mi me tocó vivir, podrán estudiar, casarse, tener hijos, ¡¡¡o, no!!! En una palabra ser soberanas de su propio destino.
Su vida había sido muy dura siempre trabajando. Nunca tuvo tiempo de nada ni siquiera de aprender a leer ni a escribir. Afanándose siempre por sobrevivir en aquel mundo de escase y mi seria: daba la vuelta a los cuellos de las camisas, remendaba los pantalones y cada mañana encendía el hornillo con la carbonilla que su marido cogía de entre las vías del tren, rebuscaba en los campos todo aquello que se pudiese cocina, hacía tartas con el pan duro y las manzanas picadas que cogía para poder darles a sus hijos de comer cuando venían hambrientos del colegio.
Ellas mantenían una  relación muy estrecha con su única nieta. Centadas en aquel banco del parque le contaba los interesantes relatos de su vida pasada, y entusiasmada la pequeña la escuchaba en silencio.




domingo, 10 de noviembre de 2013

UN ENCUENTRO INESPERADO

Sí era ella, Laura mi vecina del 5º, me sorprendí al verla hacia ya muchos años que no nos habíamos visto, justo desde que pasó lo de su marido conmigo. Seguía igual de pija y estirada… pero bastante 

más gorda y con  el pelo plateado No me lo podía creer, era ella esperaba su turno
 para facturar las dos maletas: una roja y otra azul. Esperé paciente a que terminara el papeleo para saludarla.
Al darse la vuelta para dirigirse a la sala de embarque la abordé.
—Hola Laura. Cómo estas, cuánto tiempo sin vernos, cómo me alegro de verte. Ella me miró asombrada con cara de espanto, tras sus enormes ojos saltones.
— ¿Es que no te acuerdas de mí?—le dije en tono sarcástico.
—Pues la verdad es que no… hace tantos años que nos marchamos los niños y yo a la Argentina, que de aquí, recuerdo muy poco.
Sí mujer, soy Julia tu vecina del 4º, la pelirroja, la que masticaba chicle todo el día y ponía la  radio a todo volumen. ¿No te acuerdas?  La que se fue de crucero con tu marido cuando te abandonó a ti y a los niños…



martes, 15 de octubre de 2013

UN DOLOR QUE SOLO ES AMOR

El parto. Al llegar a la clínica me sentaron en una silla de ruedas…y me pasaron a una habitación pequeña de paredes azuladas; en ella, dos camas cubiertas con colchas blancas de algodón. En pocos minutos me trasladaron a la sala de partos ya que las contracciones eran cada vez más continuas y dolorosas.
Ya en la sala de partos me preguntaron si quería ponerme en cuclillas, o en la cama. Pero solo el pensar en moverme ya era muy complicado para mí. Al final, con no poco esfuerzo conseguí subir a la cama; me dijeron que me agarrara a las rodillas si notaba ganas de empujar. Yo dudaba de mis propias fuerzas, estaba agotada. Ella, la enfermera se limitaba a enjugar mi frente sin dejar de darme ánimos con infinita ternura. El ginecólogo, un hombre bajito con enormes gafas de culo de vaso, me repetía una y otra vez en tono cariñoso: Empujar con el estómago. Algo que yo no  entendía muy bien, ya que en aquella época no existía la preparación al parto. Los dos intentaban relajarme y animarme. Me decían: “respira, respira, empuja  venga, en la siguiente contracción ya sale” Pero no salía. En algún momento dudé “y si no me dicen la verdad”. Realmente yo no sabía si lo estaba haciendo bien o no. Tenía a la enfermera y al ginecólogo al otro lado… intentando que yo coordinara las respiraciones: “Venga”. “Que ya está aquí, le vemos la cabeza” “empuja, que ya se le ven los pelillos” Pero aún vinieron más contracciones y más empujes y más dolores. Pero pujé, y pujé entre jadeos no muy bien controlados. Las fuerzas se me escapaban por la boca al no dejar de lamentarme. El último empujón me hizo gritar con todas mis fuerzas al desgarrar mis entrañas, fueron sólo unos segundos… cuando abrí los ojos mi niña estaba sobre mi pecho transmitiéndome su dulce calor. La miré. Y di gracias a Dios por aquel maravilloso regalo con el que me había premiado la vida.




domingo, 6 de octubre de 2013

LA CARTA


Madrid a 16 de Septiembre de 1964       
 Querida mía:
 No sé cómo voy a poder disculparme. Me entristece el pensar en el daño y el sufrimiento que he podido causarte por no haber contestado a tus cartas durante tanto tiempo, pero a veces las cosas no siempre son lo que parecen y por ello te pido que intentes perdonarme.
  Hace unas semanas al bajar del camión me mareé, cuando nos dirigíamos al campo de tiro para hacer las práctica,  un  baño de sudor frío empapó  mi cuerpo, mareado y dando tumbos llegué hasta la entrada del cuartel, donde sin aliento y desfallecido caí al suelo inerte. Mis compañeros en un ataque de  histerismo  llamaron a la ambulancia que no tardó en llegar; muy  asustados me  trasladaron al hospital donde aún me encuentro bastante preocupado; ya que los médicos no encuentran explicación al motivo de estos síntomas; sospecho que algo va mal, después del intenso tratamiento no encuentro ninguna mejoría e intuyo que puede tratarse de algo muy grave ya que no se deciden a comunicármelo.
  Querida María. Las noches son largas, oscuras y silenciosas, con un silencio sepulcral roto a veces  por algún quejido de  angustia y desespero de algunos de los que se encuentran en esta desnuda y fría  sala… presente en todo momento el pestilente olor a éter que inunda está enorme habitación. Intuyo que  mi vida se encuentra en grave peligro.   No sé si podré estar presente el día de nuestra boda.
¡¡¡Te amo!!!  Carlos                                             


sábado, 21 de septiembre de 2013

PRIMER DÍA DE CLASE.

Empezamos el curso de escritura creativa con un nuevo profesor que como todas nosotras/os, se encuentra muy ilusionado por poder impartir la asignatura más apreciada para él, literatura. Nos sentimos como niñas con zapatos nuevos. Sacamos lápiz y papel y lo ponemos sobre la mesa. Estamos impacientes por empezar  las nuevas tareas.

jueves, 12 de septiembre de 2013

VOY A DECIRTE


Voy a decirte qué es lo que me ocurre esos días en los que tanto te echo de menos, tengo  deseos de coger el teléfono, llamar, escuchar al otro lado del hilo telefónico tu dulce voz y preguntar y saber qué fue lo que pasó entre nosotras: cuál fue el motivo de nuestro distanciamiento,  me pregunto cada día sin encontrar una respuesta que pueda disipar mis dudas y temores.
Nuestra amistad fue muy profunda para mí, pero tú ni lo sabías, ni siquiera entiendes hoy mis palabras, porque yo solo fui  para tí  un capricho de verano, una compañera con la que ir a la playa y por las noches, de copas.

No ha sido la distancia la que nos ha separado, sino el miedo a lo desconocido…

lunes, 17 de junio de 2013

LA FOTOGRAFÍA

Por primera vez sentí  miedo al entrar en casa, el salón se encuentra en penumbras iluminado por la tenue luz que se filtraba a través de las rendijas de la ventana. Me incliné con suma dificultad para llegar al suelo y recoger una fotografía que se hallaba pisoteada y muy sucia en medio del salón ¿Quién la había dejado allí? Es una mujer joven y muy hermosa de ojos grandes y cabello largo y sedoso aunque sus rasgos no son muy inteligibles debido al deterioro de la cartulina. La sostengo entre las mano intentando recordar. Miro a mi alrededor: son los mismos muebles, los mismos cuadros colgados en las paredes, mi angustia crece al contemplarlos, los veo pero no los reconozco, los siento ajenos y distantes, incluso más sucios e indecorosos que nunca y me pregunto aterrada… ¿dónde estoy? Camino por el pasillo y llego  hasta el  dormitorio, estaba igual que siempre, pero no era el mismo, la mesita de noche con viejos libros apilados, las pequeñas gafas sobre ellos. Me senté en el borde de la cama, me puse las gafas y di la vuelta a la fotografía que aún sostenía en las manos y leí la dedicatoria.
“Para que nunca se te olvide”.
Un miedo aterrador me invadió. ¿Quién era la chica de la foto?, ¿Quién escribió esta dedicatoria? Los primeros síntomas habían comenzado…


sábado, 8 de junio de 2013

NO HAY OBSTÁCULO PARA EL AMOR

Me llamo Nacho y tengo 17 años. Hace unos tres meses conocí a un chico por internet, que vive al otro lado del mundo. Yo nunca creí que en el amor a través de las redes sociales, siempre me pareció una estupidez, pero me enamoré el mismo instante en que cozamos a chatear y a mandarnos mensajes. Nunca supe cómo pasó todo. Cada día hablábamos hasta altas horas de la madrugada. Él me contaba su vida, sus temores, deseos e ilusiones. Un día me dijo que se había enamorado locamente de mí. Me quedé atónito. Al principio no le creí aunque él insistía en que me amaba de verdad, que la distancia no era un inconveniente para nuestro amor. Yo no le di mucha importancia a todo aquello, pero los días iban pasando y sentía algo dentro de mí, sentía que algo había cambiado en mi interior, y me di cuenta de que yo también me había enamorado de él, no de su físico, ni de su carácter, simplemente me enamoré de él. Cuando estuve seguro de que mis sentimientos eran verdaderos se lo dije, que no había ningún impedimento por mi parte, que le amaba y que no podía vivir sin él. Actualmente llevamos tres meses amándonos sin ningún impedimento ni ataduras él allí y yo aquí, soy feliz, siento que está junto a mí a pesar de la distancia que nos separa. Lo cierto es que no sé si algún día voy a encontrar con él,  si podremos vernos y estar juntos, o quizás no eso ya depende de nuestro destino, pero lo que sí  sé, es que le amo y que le voy a amar siempre, por qué mi vida sin él no tiene sentido.
La distancia entre dos seres que se aman no es un obstáculo si entre ellos  habita el verdadero amor…



domingo, 2 de junio de 2013

UNA DURA DECISIÓN


Quedé embarazada cuando sólo tenía quince años, mi irresponsabilidad de aquella noche de loco desenfreno  marcó mi vida para siempre.
Aún recuerdo con toda claridad, como si el tiempo no hubiese pasado, el momento en que me llegaron los dolores del parto, me dejaron allí, en el hospital,  tumbada  en una   cama en una fría y sombría habitación sin más compañía que las cuatro paredes que envolvían la cama de tubo blanca.
Guardo en mi memoria la tristeza que me embargaba, no podía pensar en lo que pasaría ese día, terrible día. Sólo lloraba sin consuelo. Mantenía las manos alrededor del vientre aferrándome a él, para que no se despegara de mis entrañas; le  pedía una y otra vez a mi bebe que aún no, que  por favor aún no se alejara de mí, pues mi decisión había sido entregarlo en adopción. Y para que mi dolor no fuera más duro, no quise saber antes de que naciera, el sexo. Lo quería sin conocer su sexo, sin conocer su rostro ni su voz... pero le pedí a la monja y a la enfermera que se encontraban en la sala  que  tan pronto el bebe naciera... se lo llevaran.  Cada uno de los veinte años que me separan de ese día  me he despertado pensando que solo fue un sueño; veinte años y no sé si existe en las vidas de otra familia, si es feliz, si conoce el por qué... Ha sido la decisión más dura y terrible que he tenido que tomar en toda mi vida.


martes, 28 de mayo de 2013

LA RAÍZ DEL LAUREL

Erase una vez, junto a un arroyo de aguas cristalinas, un pequeño jardín. Los árboles que se hallaban en él eran altos y esbeltos, todos arropados por gran cantidad de hojas mecidas por la brisa. Unos gastaban sus energías en ser más altos y más grandes, otros se empeñaban en germinar muchas flores, pero quedaban débiles para echar fuertes raíces.

En cambio, el laurel se dijo: “Yo, mejor voy a invertir mi savia y mi voluntad en tener buenas y fuertes raíces” ¡Laurel, Laurel!… (Le gritaban) ¿Tú para qué quieres tantas raíces? Míranos a nosotros, todos nos alaban y nos piropean, tenemos pocas raíces y mucha belleza y elegancia. ¡Deja de pensar en lo demás!
Pero él deseaba amar a los demás y por eso tenía raíces fuertes y hojas perfumadas.
Un buen día, se formó una gran tormenta, y los árboles más grandes fueron zarandeados y azotados sin piedad. Gritaron con todas sus fuerzas, pero por más que gritaron no consiguieron  evitar ser lapidados. En cambio el pequeño laurel, como tenía pocas ramas y mucha raíz, apenas si perdió unas cuantas hojas, hojas verdes y olorosas.
Fue así como todos los árboles comprendieron que no es la belleza externa lo que nos mantiene firmes en los momentos difíciles de la vida, es lo que está oculto en la raíz,  que brota directamente de nuestro corazón… 

lunes, 20 de mayo de 2013

YA NO SOY…


Había tomado la de  decisión de que no estaba dispuesta a dedicarle más tiempo al teatro, por mucho que me gustara, aquello no era para mí. El teatro me hacía sufrir y, la verdad, no era buena actriz. 
Pensé en apuntarme a clases de baile: salsa, rock and roll, claqué…descarté la idea, no creo que podría hacerlo muy bien sentada  en la  silla de rueda. Como soy más terca que una mula me dije a mi misma, como el baile no es posible, me inscribo en el club de parapente, y así puedo practicarlo cada día de la semana.
Pensándolo bien, lo que más ilusión me hace es ver todos los día, el programa de “Juan y Medio” sentada en  el salón de la residencia junto a mis compañeras  y encontrar un buen hombre para acabar con mi soledad, y también con la sensación de frío que siento en la cama cada noche. Ya no soy una niña.

sábado, 18 de mayo de 2013

EL MUERTO

Sé, con toda certeza que yo no me suicidé. A decir verdad no entiendo muy bien la causa de mi fallecimiento. Algunos de los que han venido a mi funeral lloran sin consuelo.
¡¡¡Que frio!!! Me estoy modelando como una estatua de sal, no me puedo mover, la oscuridad me rodea, la lluvia entra por las ranuras de la caja y el fino  raso que me cubre el cuerpo no es de muy buena calidad pero hace su función.
La muy golfa de mi Carmela ha elegido el entierro más barato, habrá pensado: total para quien es…
Creo que es ella esa que gimotea, mi mujer, la muy put… después de la cornamenta que me ha colgado con el chico del supermercado, se creía que no me percataba cuando  le compraba  las cajetillas de tabaco, y él le tocaba el trasero, detrás del mostrador, la muy guarra.
¿Es ella? Esa que llora a mocos tendido, sí, sí es mi “cuñá” la carnicera,  la muy falsa, que no me quiso vender la carne a plazos el mes que no cobré el paro.
No puedo morirme pensando en  mi hijo, ese es “harina de otro costal, ha dejado embarazada a la novia que tiene tan sólo quince años. Se ha pasado toda la etapa escolar falsificando las notas. Que joyita  está hecho el niño. Buena herencia le dejo  a la madre. Con treinta y cinco años aún sigue yendo al colegio de adultos. ¡¡¡El muy animal!!!Yo no me he suicidado ha sido el infarto.

domingo, 12 de mayo de 2013

EL TIEMPO PERDIDO


Ve en su reloj que son las cinco. Se sienta en un banco del parque que se encuentra alejado del griterío de los niños. Se pone de pie y se sienta de inmediato.  Comienza a dar vueltas a un sobre blanco con un sello en una esquina que se ha sacado del bolsillo trasero. No sabe qué hacer con él,  por más que lo mira y remira no se decide  a abrirlo.

Hoy no ha cogido el periódico para leerlo como hacía cada mañana, no llamó al perro vagabundo para acariciar su desnutrido y delgado lomo que receloso lo mira de lejos con infinito desconsuelo, ni fue al centro de mayores a jugar al dominó con sus fieles compañeros de batalla, como tenía por costumbre. Aquellos que lo apoyaron incondicionalmente cuando ella lo dejó para siempre. Ha pasado el tiempo sin ni siquiera darse cuenta. Mira el reloj y ya son las siete.