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viernes, 6 de mayo de 2016

NADA ES LO QUE PARECE


Unas cuantas horas antes discutía con mi mujer. Nada extraño ni grave en nosotros, últimamente siempre discutíamos. Si alguien nos hubiese visto pensaría que estábamos al borde de la ruptura.

Pero nada más lejos de la realidad, a nosotros aquellas tontas discusiones nos permitían que nuestra vida juntos fuera menos monótona y aburrida, afianzando con más fuerza nuestro amor, después de tantos años de matrimonio.

Eran las siete de la mañana. Pensé que pronto amanecería y salí a la calle a tirar la basura y allí estaba ella, al lado de una harley sin casco, insinuante y atractiva, con la melena al viento, mirándome fijamente con sus ojos color azabache de mirada penetrante y seductora. Pasaban los segundos y los minutos y no ocurría nada. Me hubiese gustado saber lo que estaba pensando aquella diosa de cuerpo escultural, pero de sus labios insinuantes e incitantes no salió nada, ni una sola palabra, cuando de repente deja la moto aparcada y se acerca a mi lado, y regalándome una gran sonrisa, me dice: llevas suficiente dinero, que ese hotel no es de los baratos. Yo... yo no te cobraré nada, por ser la primera vez que voy contigo; pero... algún regalo me harás, ¿verdad?

Le doy la espalda. No podía creer lo que me estaba pasando y camino como un autómata hasta el portal de casa, cierro la puerta y como si hubiese visto al mismo Lucifer subo los escalones de dos en dos hasta el sexto piso. Mi mujer me espera centrada en la cocina con una tostada y una taza de café caliente sobre la mesa.

 

domingo, 10 de abril de 2016

PESADILLA ERÓTICA








Miró por el ojo de la cerradura, no podía creer la que estaba viendo por aquel pequeño orificio, era terrible lo que estaba sucediendo en aquella habitación. Una tenue luz roja iluminaba la estancia. Observó entre realidad y ficción unos cuerpos semidesnudos cubiertos por un antifaz, pequeños tangas y taparrabos negros, lencería fina de marca. Todos participaban, unos más activos que otros en aquella desenfrenada orgía. Entre ellos reconoció a su mujer por su pelo caoba recogido hacia tras, su piel blanca se apoyaba de espaldas en una de las paredes del cuarto, muy cerca de ella un hombre de color, muy alto, de gruesos labios, cuerpo musculoso y atlético, que agitaba un látigo cerca de sus nalgas con la mano derecha, mientras con la izquierda la cogía por la coleta tirando de ella hacia atrás. Veo atónito como se agita, se estremece de placer entre gemidos ahogados de gozo que salen de lo más profundo de su ser.
El chirriar de la llave en la cerradura de la puerta de la calle me hizo despertar de aquella horrible pesadilla.
— ¡Cariño, ya estoy en casa!
¡¡Si, si era ella, mi mujer!!

jueves, 31 de marzo de 2016

SUEÑOS



Sueño con tener tu amor,
pasar contigo mis días
Para saciar con tus besos
las noches largas y frías.


Cuando contigo estoy yo
por nada lo cambiaría,
Entre tus brazos consigo, 
Viví, morir vida mía.
  

A tu lado yo quisiera 
Convertir la noche día
Para no dejar de verte
Mi amor, en la lejanía.



lunes, 28 de marzo de 2016

CARTA PARA PABLO ALBORÁ



María. J. Galeote.                                                            
Querido Pablo:


Con estas letras quisiera agradecerte todo lo que has hecho por mí. Ya no soy una niña solo una joven abuela que te admira y escucha tu música, en casa, en el coche, y en las noches de insomnio. Con tu música has dado luz a mi existencia alegrando mis noches tristes y oscuras. Nunca nadie me había hecho sentir tanta emoción, como lo has hecho tú, con tu dulce voz.
Me acuerdo del primer concierto tuyo que asistí con mis nietas, dos chicas guapas y buenas que te adoran, esa fue la primera vez pero no la última, aprendí que los sueños se pueden cumplir. Gracias por haberme regalado con tus canciones la alegría y las ganas de vivir.
Quiero que sepas que en estos cuatro años en los que has actuado en tantos conciertos, en cada uno de ellos has dando parte de tu vida haciendo felices a millones de personas como que yo, pensaban que ya eran mayores para asistir a un concierto y gritar, gritar hasta quedar voz.
Y por último, quiero pedirte que no cambies, que sepas que te admiro por ser como eres: dulce, humilde y sencillo. No cambies nunca.


Una abuela.

martes, 22 de marzo de 2016

HOY NO VINO A PASEAR



El sol viene a pasear por la arena mientras caminamos cogidos de la mano. Se recrea en nuestro amor, moldeando la figura de nuestros cuerpos con la sombra, se posa en el mar para difundirse en miles de estrellas que parten hasta el cielo. Hoy no vino a pasear y no me preguntó por él. Yo te llame extrañada pero so saliste a mi encuentro al igual a cuando éramos dos adolescentes enamorados de la vida, y esperé al nuevo 
día, esperé que pasara la lluvia con la frente sobre el frío vidrio de la ventana, y observe tras el empañado cristal como una granizada de largas hormigas azotaban furiosas contra el cristal, tintineando como un carillón en mis oídos.
creado por: Maruja.