Una tarde gélida de invierno un
ser malvado la abordo en un camino oscuro y solitario y segó su vida de de un
tajo, y con ello sus ilusiones de vida recién estrenada. Su lucha incansable la
había llevado hasta ese lugar, lejos de su ciudad y sus seres queridos pero
satisfecha por haber logrado su meta, un puesto en un centro de enseñanza, donde
era feliz, rodeada de niños y niñas a los que adoraba. Todo le sonreía su
futuro estaba resuelto, pronto empezaría con sus preparativos de boda para
formar una familia, pero él, el asesino estaba allí, esperando su presa para
cumplir su macabra sentencia.

La actualidad y la desgracia perfectamente descritas en tus letras. Felicidades.
ResponderEliminarUn abrazo.
Rabia y dolor para una triste realidad.
ResponderEliminarBesazos.