viernes, 5 de mayo de 2017

UNA MENTIRA ARRIESGADA






Tenía muchas deudas y tantos enemigos que mi vida se había convertido en un infierno en los últimos años, así que urdí un plan, una estrategia para poder salir de aquella penosa situación en la que me encontraba.
Una mañana de domingo, me hice el muerto, y lo hice tan bien que todos lo creyeron, incluida mi mujer. Me metieron en una caja de pino forrada de raso blanco azulado, y con sumo cuidado los enterradores me bajaron a la fosa. Todos lloraban, mis pocos amigos y mis muchos enemigos. Escuchaba los golpes de las paladas de tierra sobre  mí, cada vez más lejanos. Hasta que se hizo el
 silencio, un silencio sepulcral. No podía respira, me ahogaba, me faltaba el aire y un sudor frío inundó mi cuerpo inmovilizados. 

Grite y grite hasta quedar sin voz, pero nadie me escucho.


Creado por: Maruja. J. Galeote.



1 comentario:

Rafael dijo...

Perfecta simulción con desenlace trágico.
Un abrazo.