Sí era ella, Laura mi
vecina del 5º, me sorprendí al verla hacia ya muchos años que no nos habíamos
visto, justo desde que pasó lo de su marido conmigo. Seguía igual de pija y
estirada… pero bastante
más gorda y con el pelo plateado No me lo podía creer, era ella
esperaba su turno
para facturar las dos maletas: una roja y
otra azul. Esperé paciente a que terminara el papeleo para saludarla.
Al darse la vuelta para
dirigirse a la sala de embarque la abordé.
—Hola Laura. Cómo
estas, cuánto tiempo sin vernos, cómo me alegro de verte. Ella me miró asombrada
con cara de espanto, tras sus enormes ojos saltones.
— ¿Es que no te
acuerdas de mí?—le dije en tono sarcástico.
—Pues la verdad es que
no… hace tantos años que nos marchamos los niños y yo a la Argentina, que de
aquí, recuerdo muy poco.
Sí mujer, soy Julia tu
vecina del 4º, la pelirroja, la que masticaba chicle todo el día y ponía la radio a todo
volumen. ¿No te acuerdas? La que se fue
de crucero con tu marido cuando te abandonó a ti y a los niños…