sábado, 3 de diciembre de 2016

NO TODAS LO PUEDEN CONTAR



Entraba en casa con mi hermano mayor pero yo nunca había hablado con él, una mañana nos vimos en el patio del instituto. Yo estaba sentada en un banco y el se sentó a mi lado, entablamos una conversación de la que surgió una buena amistad y más tarde una relación de pareja, donde todo era perfecto entre nosotros. Era un chico extrovertido, amable, educado…con el tiempo me fui acostumbrando a estar con él, sus atenciones hacia mí eran constantes y me fue conquistando poco a poco. Me casé con 18 años recién cumplidos, creo que estaba enamorada o eso pensaba y, por supuesto, embarazada de tres meses. Sin estudios ni preparación alguna. No tardé mucho en comprobar en el infierno en el que se convertiría mi vida. Consiguió aislarme de mi familia y amigos y tenía celos hasta del viento. No podía salir a la calle si no era con él, revisaba antes de salir la ropa que llevaba; ni escotes ni faldas cortas y por supuesto nada de maquillaje. Un día me puse un poco de carmín, estaba con la regla y mis labios estaban muy pálidos,  sin mediar palabra los limpió de un manotazo. Más eso no fue lo peor, lo más insoportable llego unos años más tarde; palizas diarias sin ni siquiera saber por qué, hiciera lo hiciera siempre tenía un motivo para pegarme e insultarme. Hoy creo que disfrutaba con ello, hoy pienso que para él era como un juego malvado en el que se sentía más hombre. Llegué a cogerle mucho miedo, un miedo aterrador a esa mirada fría de odio infinito que traspasaba mi alma como una daga envenenada. En mucha ocasiones temí  por mi vida y por la de mis hijos.
Yo si lo he podido contar, otras no tuvieron tanta suerte.


3 comentarios:

Rafael dijo...

Muy triste, pero es una realidad.
Un abrazo.

Mª Teresa Martín González dijo...

Un buen escrito que refleja la realidad de muchísimas mujeres. Desafortunadamente, no todas pueden contarlo como la protagonista de tu escrito.

Un abrazo Maruja, desde luego sigue siendo un placer leer todo lo que sale de tu mente.

Maruja dijo...

Gracias Maite, eres un Sol.