lunes, 2 de febrero de 2015

ISABEL, FRENTE AL ESPEJO


—Mírate, cómo has cambiado, arrugas, manchas… ¡no pareces la misma de hace unos años! Y es que hace ya que no te ves. Andas de aquí para allá, queriendo ocupar tu tiempo para que no se te escape.
—No hace tanto...Pero sí, tienes razón. En mi rostro han dejado su huella el paso del tiempo: arrugas, oscuras manchas y unas ojeras enormes. Parece que fue ayer, cuando los niños eran pequeños y cada día los llevaba al parque. No quiero ni pensar que se me va todo tan rápido!
—Pues párate a ver la vida con otros ojos, y aprende a vivir como si hoy fuese el último día de tu vida. Cuando te quieras dar cuenta estarás ahí, recluida, ensimismada en ese mundo tuyo al que a nadie dejas acceder. Sé, que a aún estas a tiempo de cambiar tu forma de vivir.


Creado por Maruja. J. Galeote.

4 comentarios:

Marcos dijo...

Todas esas arrugas, son adorables porque tienen el sabor de mil alegrias y mil pesares, pero el triunfo de toda una vida entrañable de pareja.

Rafael dijo...

Señal inequívoca de un tiempo vivido.
Un abrazo.

AMBAR dijo...

Hola Maruja.
Gracias por este buen consejo,pero el paso del tiempo deja esa huella inconfundible, también deja una bella madurez, experienza y sabiduría.
Un abrazo.
Ambar

PEPE LASALA dijo...

Ahí está el paso del tiempo, y en esa mirada frente al espejo se guardan recuerdos en el corazón. Un fuerte abrazo y buen fin de semana. @Pepe_Lasala