domingo, 8 de febrero de 2015

EL COLEGIO

Recuerdo con satisfacción mi estancia en el colegio. Estuve en él hasta  los doce años. En esa época la enseñanza era muy distinta, las niñas separadas de los niños, no se pasaba de curso cada año como en la actualidad. Estábamos tres o cuatro años en la misma clase y con la misma maestra, eso originaba que nos sintiésemos como en familia.
Dª Pura, la maestra, en algunas ocasiones en que su madre o su marido no podían  ir a recoger a sus hijos a la guardería nos mandaba a algunas de nosotras, lo hacíamos con agrado ya que nos permitía ausentarnos del colegio.   
Ella impartía todas las asignaturas. Como sólo eran cuatro no tenía mucho problema. Por la mañana, matemáticas y lengua, por la tarde costura y religión. Algunas tardes leíamos libros de poesía, que la maestra traía de su casa casi a escondidas. En aquella época de posguerra no estaba muy bien visto esa clase de lecturas. Leíamos cada tarde de izquierda a derecha un verso cada una y en otras ocasiones era ella la lectora. A sí de esta forma aprendí el valor de las palabras y descubrí mi pasión por la escritura.


Creado por Maruja. J. Galeote.

6 comentarios:

AMBAR dijo...

Hola Maruja, parece que aquellos tiempos eran un poco más sencillos, el tiempo llegaba para todo hasta para jugar en la calle sin peligro, se aprendía de la vida y la enseñanza llevaba su parte de respeto a nuestros superiores, hoy eso se va perdiendo.
Un buen domingo y un abrazo.
Ambar

Marcos dijo...

Esos recuerdos perduraran para siempre.

Rafael dijo...

Recuerdos de la infancia.
Un abrazo.

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

Que bonito, Maruja, mi madre fue maestra rural y le tocaba lidiar sola con todos los cursos de la escuela, desde primero a quinto de primaria.

Lindos recuerdos.

Un abrazo.

Mariana dijo...

Maruja gracias por el estímulo para seguir escribiendo en este maravilloso Mundo de las Letras... poquito a poco me voy reintegrando. Hermosos tus escritos.
Cariños de siempre y gracias por siempre estar en mi senda :)

Rosario dijo...

Hola Maruja: que bonitos recuerdos de la infancia.
Dios te bendiga.
Un abrazo.