martes, 24 de diciembre de 2013

TE AÑORO, MADRE


En estos días donde el sol se esconde antes, la noche se alarga, la actividad decrece y la soledad aumenta, te añoro, madre. Al ver caer las hojas amarillentas de los árboles sobre el follaje, en este frío banco del parque, me embarga la nostalgia: ciento cómo la brisa, convertida en carcoma, se aferra a mi piel, me despeina el alma. Hoy he vuelto a vislumbrar tu faz que se enmaraña entre los entresijos de mi mente, como imagen reflejada en las aguas tranquilas del río. Hoy resuenan en mis oídos las palabras, las cosas que tenía que haber dicho y no te dije: La ternura que sentía al acariciar tu pelo plateado como una noche de luna, cómo mi corazón latía al besar tus manos trasparentes y arrugadas por el paso del tiempo, cómo me dolían los frunces profundos de tu rostro, por los  secretos que se ocultaban en cada uno de ellos: dolor, hambre, tristeza, miseria…momentos imborrables vividos cada día de tu vida.
Pienso que el tiempo todo lo cura, pero siempre deja una pequeña cicatriz imposible de eliminar. Siento en lo más profundo de mi alma, con infinita tristeza, el no haberte dicho lo mucho que te quería. ¡¡¡Madre!!!




domingo, 1 de diciembre de 2013

POR QUÉ, ESCRIBO

Ayer se me venía a la cabeza esa pregunta, una y otra vez ¿Por qué empecé a escribir? Creo recordar que fue porqué una amiga me comentó una tarde tomando un cafe que estaba asistiendo a un taller de escritura creativa en el Centro Juán Rodríguez Pintor, donde llevo asistiendo varios años a las clases que aquí se imparten.
Nada más entrar en Clase de Escritura Creativa, observé que el nivel de las demás alumnas era superior a los conocimientos que yo tenía de esa materia, así que pensé en marcharme, no sin gran pesar por mi parte, ya que la clase que se impartió ese día me había gustado mucho, como no me encontraba a la altura de las demás compañers, me acerqué al profesor y le dije: —Yo si no sirvo me voy—a lo que él me respondió:
—Aquí todos servimos—así que me quede en clase.
Y hoy en día a mis 70 años sigo asistiendo a clase y tengo un blog, en el que escribo todo lo que se me ocurre: recuerdos, vivencias,  anécdotas… Algunos relatos han sido premiados  y otros publicados. No sé hasta cuándo podré seguir escribiendo. Pienso que hasta que mi mente se mantenga lúcida y mis manos puedan sostener el lápiz.