domingo, 6 de octubre de 2013

LA CARTA


Madrid a 16 de Septiembre de 1964       
 Querida mía:
 No sé cómo voy a poder disculparme. Me entristece el pensar en el daño y el sufrimiento que he podido causarte por no haber contestado a tus cartas durante tanto tiempo, pero a veces las cosas no siempre son lo que parecen y por ello te pido que intentes perdonarme.
  Hace unas semanas al bajar del camión me mareé, cuando nos dirigíamos al campo de tiro para hacer las práctica,  un  baño de sudor frío empapó  mi cuerpo, mareado y dando tumbos llegué hasta la entrada del cuartel, donde sin aliento y desfallecido caí al suelo inerte. Mis compañeros en un ataque de  histerismo  llamaron a la ambulancia que no tardó en llegar; muy  asustados me  trasladaron al hospital donde aún me encuentro bastante preocupado; ya que los médicos no encuentran explicación al motivo de estos síntomas; sospecho que algo va mal, después del intenso tratamiento no encuentro ninguna mejoría e intuyo que puede tratarse de algo muy grave ya que no se deciden a comunicármelo.
  Querida María. Las noches son largas, oscuras y silenciosas, con un silencio sepulcral roto a veces  por algún quejido de  angustia y desespero de algunos de los que se encuentran en esta desnuda y fría  sala… presente en todo momento el pestilente olor a éter que inunda está enorme habitación. Intuyo que  mi vida se encuentra en grave peligro.   No sé si podré estar presente el día de nuestra boda.
¡¡¡Te amo!!!  Carlos                                             


6 comentarios:

Rafael dijo...

¡Vaya carta...!
(Un buen relato)
Un abrazo.

Mariana dijo...

Qué hermosas historias Maru, atrapantes cada una; me gustaron mucho.
Mis cariños de siempre.

TriniReina dijo...


El final te deja un sabor amargo. Por la historia y porque si te pones en el lugar de ellos...


Te felicito por el relato

Abrazos

Lola dijo...

Hola amiga, que carta más valiente y más triste a la vez, me he quedado un poco K.O, porque más de una vez se quedan cosas en el tintero sin explicar, y por eso hay malas interpretaciones, después si se puede aclarar la calma vuelve, y la vida mejora. Un estupendo relato. Un abrazo.

Angela Magaña dijo...

Genial! Me gusta. Un abrazo

Alís dijo...

Qué terrible recibir una carta así, aunque no puedo dejar de ser mal pensada y por mi mente pasó la idea de que sea una excusa. No debe ser fácil plantar a una novia en el altar.
Buen relato, Maruja. El final me sorprendió.
Besos