miércoles, 29 de noviembre de 2017

CENA DE NAVIDAD

 
Adela acuna su escuálido cuerpo en la butaca de rejilla, escuchando el tic tac incansable del reloj del salón. Absorta ve pasar tras el ventanal las negras nubes cargadas como panza de burra que amenazan con llover o nevar. De la vieja radio situada en un rincón de la estancia se escapa la melodía de un arcaico villancico, esa canción que tantas noches en Navidad había cantado toda la familia alrededor del Belén que solían montar entre todos en el salón de casa. No puede evitar que se le escape un suspiro de lo más profundo del pecho, al recordarlo. Con apatía saca del bolsillo de su bata acolchada unas lapidadas cartulinas de color sepia, las desliza entre sus huesudos dedos una y otra vez intentando rememorar a las personas que aparecen en ellas, alrededor de una gran mesa una noche de otra Navidad ya lejana. Por más que lo intenta Adela no consigue recordar la fecha en que fue hecha esa fotografía, en la que aparecen todos: sus hijos muy pequeños y ellos muy jóvenes, de lo que sí estaba segura es que en aquella época eran muy felices. Ya habían pasado muchos años.
Adela dos horas antes de la media noche, como cada 24 de Diciembre desde hace más de dos décadas, abre la mesa del salón, pone sobre ella el mantel blanco bordado con alegres dibujos navideños rojos y verdes, en el centro coloca un pascuelo de terciopelo desvalijado por el paso de los años con una gruesa vela en el centro. Alisa con ahínco el mantel con la mano para que no quede ni una sola arruga. Despacio, con sumo cuidado para no tropezar, saca del viejo aparador de dos piezas la vajilla de la Cartuja Sevillana que le regalaron cuando se casó. Uno a uno va colocando simétricamente en perfecto orden cada uno de los platos, copas, cubiertos… se para un instante para contemplar orgullosa como ha quedado la mesa donde celebrará la cena de Navidad con sus seres queridos. Con paso cansado, Adela se acerca hasta la ventana, sopla un fuerte viento del norte que deja la calle desierta y oscura, iluminada tan solo por las miles de luces de colores de las casas colindantes que con sus destellos anuncian la llegada del Salvador.
De la Torre del Cerro de la virgen se descuelgan doce campanadas. Con un gran nudo en la garganta se retira de la ventana sin poder evitar que sus cansados ojos se ahoguen en lágrimas.
-Creo que esta noche mis hijos no vendrán a cenar…
 
Creado por: Maruja Jiménez Galeote.
 



viernes, 17 de noviembre de 2017

BODAS DE ORO


Amor, por estos cincuenta años

que yo he vivido a tu lado.

Me parece que fue ayer.

 

Cincuenta años han pasado.

Yo siempre te he amado.

Esta vida de ilusiones

que tu y yo, hemos creado.

 

Eres el amor de mi vida,

cincuenta años han pasado.

Y mi corazón es tuyo.

¡¡¡Tómalo, te lo regalo!!!

 

 



 



jueves, 16 de noviembre de 2017

DESOJADA FLOR


Entró la primavera,
con aromas de color.
Tu cara se tornó pálida,
triste y desojada flor.

Recuerdos en el ayer,
con tanta fuerza y valor
Sonríes sin desfallecer,
al desinteresado amor.

Vagando por el camino,
lleno de luz y color
La vida le dio consuelo
para encontrar el amor.

Cual velero sin destino
cobijo para vivir.
Cómo alegre peregrino,
la fuerza para seguir.

Aquella tarde florida
todo arriaba color.
Luché con fuerzas
por conseguir tu amor.

Ese amor te dio un lucero,
él te ayuda a sonreír,
iluminando el sendero,
de ese camino a seguir.

viernes, 3 de noviembre de 2017

EL SABOR DE LA VENGANZA

Quedo embarazada cuando sólo tenía quince años, su irresponsabilidad de aquella noche de desenfreno  marcó su vida para siempre. Había cometido en gran pecado, así que su madre una mujer de fuerte carácter, no tardo en solucionar el problema. Contrato con el cabrero del cortijo para que se casara ella, en un corto plazo de tiempo. No tardo mucho en darse cuenta en la vida que le esperaba al lado de aquel malvado ser: palizas, borracheras y vejaciones a diario. Odiaba aquel hombre, que la forzaba cada noche  a tener relaciones. Un día se llevo a la más pequeña de sus hijas. Como loca busco entre sus papeles sonaron seis campanadas cuando lo descubrió. Al llegar a aquel tétrico lugar una monja le dijo que el padre había firmado los papeles  para la adopción, y que nunca más la volvería a ver. Se sintió morir al escuchar aquellas duras palabras. Se volvió loca. Fue en su busca y al  tenerlo frene a ella, saco la pistola del bolso y vacio el cargado  en su cabeza. Como un zombi camino sin rumbo por las calles desierta.

Después entró en su casa por la puerta trasera, que estaba abierta desde las  seis, y se derrumbo de bruces en la cocina. 



LA CAJA DE ZAPATOS

Mis abuelos vivían en una casa muy grande, antigua, rodeada de un frondoso y bello jardín, donde solíamos jugar todos los domingos cuando íbamos mis primos y yo, a visitarlos, jugábamos sin descanso hasta que se ocultaba el sol.
Al morir mi abuelo mi madre propuso a mi abuela venirse a vivir a nuestra casa, que era un poco más pequeña pero estaba situada en el centro del pueblo. Al principio se oponía, no quería de ninguna manera dejar su casa. Decía que allí tenía todos sus recuerdos y quién cuidaría de sus plantas.
No comprendía lo que ella quería decir, pero yo pensaba que estaría mejor con nosotros, en una casa más cómoda y moderna. Al final después de mucho batallar mi madre logró convencerla, ya que su salud había mermado a raíz de la muerte de mi abuelo. Mi madre le preparó un cuarto al lado del mío. Solo para ella. Era mi habitación preferida. Tenía las paredes blancas y una ventana grande orientada al mar y en las noches oscuras se podían contemplar pequeñas lucecitas que parpadeaban sin descanso como bailarinas de un mágico ballet sobre las serenas aguas. La decoración sencilla, un sillón, una mesa redonda, una cama, un armario y una tele suspendida en la pared. Me encantaba. A veces me introducía en su cama para ver las películas románticas. Ella olía a pan recién horneado. Al poco tiempo de estar viviendo en casa, se matriculó en el colegio de adultos para dar clases, y asesorada por la directora se apuntó a varias actividades: gimnasia, informática, y en el grupo de teatro que le dio opción a hacer algunas amigas mayores y viudas como ella. Cada domingo quedaban para ir a misa, tomar un café o ir de viaje siempre que podían. Ya habían pasado dos años y se encontraba muy bien de ánimo y su salud se había recuperado por completo.
Recuerdo un día que estaba limpiando el polvo de los muebles del salón, cuando al coger el jarrón de china, preferido de mamá para ponerlo en su sitio se le resbaló de las manos estrellándose en el suelo. Se hizo añicos. Con suma dificultad se arrodilló y uno a uno fue metiendo los trozos de cerámica en una vieja caja de zapatos, que rápidamente guardó en su armario para que mi madre no pudiera ver lo que había pasado.
Acurrucada en silencio en el sofá, la observaba a distancia, intentado que no se percatara de mí presencia.
Yo en mi inocencia al día siguiente, le conté a mi madre lo que había pasado. Después de decírselo me sentí muy triste y arrepentida, pues podía regañar a mi abuela. Pero no fue así, me dijo que no me preocupara que al día siguiente le diéramos una bonita sorpresa. Cual podía ser la sorpresa, me preguntaba una y otra vez.
A la mañana siguiente mi madre nos dijo que teníamos que arreglar los armarios, quitar la ropa de invierno para poner la de verano. Al sacar la ropa del mi abuela mi madre se topó con la caja.
-¿Qué tiene esta caja de zapatos madre?
-Nada, respondió nerviosa, son sólo cosas mías.
-Pero mamá ábrela haber si hay alguna cosa que podamos tirar-.
Ella se resistía, pero al final la abrió. Al comprobar el contenido de la caja quedó paralizada, aturdida no se lo podía creer, no estaban los trozos del jarrón, en su lugar había unos zapatos preciosos y carísimos que siempre los quiso comprar pero nuca lo hizo. Eran muy caros. Unas lágrimas brotaron de sus cansados ojos recorriendo los surcos de su cara. Mi madre la refugió entre sus brazos con ternura y con la yema de sus dedos retiró sus lágrimas.
Pasado un tiempo me contó que esa noche no pudo conciliar el sueño, pensado en lo afortunada que era al tener a su lado a sus seres queridos a los que tanto amaba.

 
 


miércoles, 1 de noviembre de 2017

FELIZ CUMPLEAÑOS



Tal día como hoy hace cincuenta años, llegaste a nuestras vidas para llenarlas de inmensa felicidad. Fue maravilloso. Cuando vi tu carita y te tuve entre entre mis brazos, fue tanta la dicha que el corazón se me partió en dos Ese momento jamás lo olvidaré.
¡¡Feliz cumpleaños mi querida niña!!


 

martes, 31 de octubre de 2017

ENCUENTRO EN LA ESTACIÓN






—Hola Carlos. ¿Cómo estás? cuánto tiempo sin vernos.

— ¿Es que no te acuerdas de mí?—le dije en tono sarcástico.

—Pues la verdad es que no… hace tantos años que nos marchamos los niños y yo a la Argentina, que de mi estancia en Motril recuerdo muy poco.


Sí hombre, soy Julián tu vecino del 4º, el pelirrojo, el que se pasaba siete horas en el gimnasio y masticaba chicle todo el día. El que se fue de crucero con tu mujer cuando te puso los cuernos.


¿No te acuerdas?  


 


 

miércoles, 27 de septiembre de 2017

LA TAPA INDIGESTA

Aquella tarde del mes de julio salimos a pasear por el centro de Sevilla un grupo de amigas, a esa hora del mediodía el sol quemaba como el pavimento del mismísimo infierno.
Al pasar por la puerta de un bar muy lujoso con muchas plantas y  aire acondicionado, desidimos entrar para tomar una cervecita fresquita y una tapa de patatas aliñadas. Al meter el tenedor en el plato:una cosa oscura aplastada con alas y patas peludas se pegó al trozo de patata. No dije nada. No quería estropear el momento a las demás.
Al llegar a casa sentí un fuerte dolor en la boca del estómago, seguido de fuerte retortijones de barriga, cada quince minutos, un vaciado abdominal continuado, se me escapaba por el sumidero del water. Pase toda esa noche en el hospital en observación. No sé que me pasó, sólo se que hoy después de tantos años, al recordar la tapa de patatas aliñadas aún me dan granas de vomitar.
 Creado por: Maruja.


sábado, 16 de septiembre de 2017

SIN REPROCHES



Ayer al ver a una de mis mejores amigas llora le pregunte. ¿Por qué loras? Fue su callada por respuesta. Yo sin ella responder, yo, lo sabía. Y me pregunto con infinito dolor  y tristeza.  Porqué un hijo no tiene cinco minutos para dedicárselos a una madre, cuando ella ha tenido y seguirá teniendo toda su vida dedicada a él. Un mensaje triste pero real.


viernes, 5 de mayo de 2017

“LLAMADA DE UN CHISMOSO”

Riiiii, riiii, riiii – Aquí́ Marte, aquí́ Marte, llamando a Tierra.
 —Quisiera hablar con el robot Manolito.
—Enseguida se pone.
— Dígame extraterrestre. Le habla el robot Manolito.
—Mi llamada desde Marte es para comunicarle que su mujer Margarita sin Fondo se encuentra aquí́ en este Planeta  Martes y le está poniendo los cuernos con el Robot Pepito...
Creado por: Maruja.
 


UNA MENTIRA ARRIESGADA






Tenía muchas deudas y tantos enemigos que mi vida se había convertido en un infierno en los últimos años, así que urdí un plan, una estrategia para poder salir de aquella penosa situación en la que me encontraba.
Una mañana de domingo, me hice el muerto, y lo hice tan bien que todos lo creyeron, incluida mi mujer. Me metieron en una caja de pino forrada de raso blanco azulado, y con sumo cuidado los enterradores me bajaron a la fosa. Todos lloraban, mis pocos amigos y mis muchos enemigos. Escuchaba los golpes de las paladas de tierra sobre  mí, cada vez más lejanos. Hasta que se hizo el
 silencio, un silencio sepulcral. No podía respira, me ahogaba, me faltaba el aire y un sudor frío inundó mi cuerpo inmovilizados. 

Grite y grite hasta quedar sin voz, pero nadie me escucho.


Creado por: Maruja. J. Galeote.



viernes, 28 de abril de 2017

MI CIUDAD DENTRO DE CIEN AÑOS




La vega, la vega de Motril donde hace cien años lucían con todo su esplendor aguacates, cañas de azúcar y frondosos árboles de chirimoyos. Hoy se ha convertido en un lujoso barrio de gigantescos rascacielos de apartamentos, giratorios, revestidos de acero y cristal por donde  dejan  entran los rayos del Sol. En la periferia de la ciudad redes interminables de Autopistas por donde los coches circulan a gran velocidad, abastecidos con energía solar. Los drones  trabajan sin descanso, día y noche para controlar a los ciudadanos para que no se escape nadie sin declarar Hacienda, y además son los encargados de dirigir el tráfico con seguridad. Algunos motrileños tienen sus viviendas en grandes burbujas de cristal dentro del mar, son las más comunes, para así, poder disfrutar del silencio y la tranquilidad. El centro histórico  y la mayor parte de la ciudad se han convertido en grandes extensiones de zonas verdes y grandiosos centros deportivos, ya que hoy el culto al cuerpo es el principal objetivo para los ciudadanos motrileños.
Creado por: Maruja. J. Galeote.



viernes, 21 de abril de 2017

EL DESPERTAR


Al despertar de aquel letargo me encontré tumbada en la cama boca arriba, mi voluminoso vientre sobresalía por debajo de las blancas sabanas, como una montaña rusa en medio del ferial,. Con la mano derecha me toque el pelo, me sorprendí, era corto y muy escaso. ¿donde estaba mi larga y sedosa melena? Entre mis piernas, un grueso pañal de celulosa pegado a mis geniales. Observe mis brazos desmayados a lo largo del cuerpo, eran muy delgados y lechosos.
¡¡¡Que susto!!! no me lo puedo creer.
Me he convertido en el vecino del 5- C

 


RECUERDOS DE UNA PRIMAVERA



Hoy mientras me asomo tras los cristales de la ventana miro el paisaje, bello en toda su infinita grandeza, el mar, ese mar azul que se deja ver a lo lejos dejando sus destellos plateado como estrellas sobre un manto celestial, distingo el verdor de las tiernas hojas adheridas a las ramas de los árboles, y como el viento las acaricia con suave vaivén delante de mis ojos.Brotan en mi interior mil ideas, mil imágenes que despiertan en mi interior momentos no muy lejanos del pasado, cuando asidos de la mano, paseábamos por entre los resales y margaritas de aquel parque. Un día cualquiera para todos, pero muy especial para los amantes como yo. El día de hoy, es un día donde la bella y esperada primavera luce con todo se esplendor.
No, no es un día cualquiera mí.
 





jueves, 6 de abril de 2017

PESADILLA



Una vez soñé que el viento hacía crujir los árboles en la calle oscura. Sentí frío un frio gélido y aterrador. Conducía un coche por la gran avenida de Nueva York, conducía muy de prisa. No tenía permiso de conducir y eso me aterro y comencé a llorar amargamente. Al limpiar las lágrimas con el dorso de la mano eche la vista al frente, no podía distinguir en la oscuridad con claridad, mas, no eran coches los que venían de frente ni hombres conduciendo, eran enanos corriendo en sentido contrario. ¡Estaba dentro de un cuento! Me asusté, me invadió el pánico. Todos aquellos seres diminutos se me  
habían echado encima, no podía moverme y no podía hacer nada para evitarlo. No conseguía correr por más que lo intentaba las plantas de los pies las tenía clavadas al suelo balanceando mi cuerpo hacia delante como una frágil hoja de papel movida por el viento.
El miedo se apoderó de mí. No sabía que iban a hacer conmigo, que planes tenían para mí aquellos seres extraños y malvados. Lloré acongojada, el corazón me palpitaba muy deprisa con la boca seca y con un sabor amargo  ya que no podía librarme de ellos.
De pronto, una gran nube negra se posó sobre mí envolviéndome y liberándome de aquella opresión angustiosa.

Creado por: Maruja. J. Galeote.

miércoles, 29 de marzo de 2017

CHICAS MADURAS QUE SALEN DE CERVEZAS.

Esas jóvenes mamas que pasan el día trabajando fuera de casa sin tener un respiro. Que llegan casadas por aguantar el mal humor del jefe durante ocho horas seguidas, y cuando ya entrada la noche llegan a casa y encuentra el salón como si hubiese pasado una manada de elefantes, al marido sentado en el sofás viendo un partido de futbol que transmitieron  en directo el día anterior, esperando que le pongan la cena, Mujeres que se reúnen algún sábado por la noche, en algún lugar donde se pueden sentir como adolescentes despeinadas, que se alicatan con sus mejores galas, para contar sus vivencias cotidianas: cómo están tus hijos, tu marido a qué hora vino anoche, qué vas hacer mañana para comer, vienen tus suegros este fin de semana. Historias muy poco interesantes Ellas, esas chicas guerreras que lo dan todo sin pedir nada a cambio, ellas, que con tan sólo una noche de libertad se lo pasan en grande.  

Creado por: Maruja.





sábado, 25 de marzo de 2017

DOBLE ENGAÑO








El mismo día, ese primer día de feria en la caseta "Los geranios" Marta y yo conocimos a Alberto: era un chico alegre, guapo y con un cuerpo de esos que son elegidos para ser fotografiados en los anuncios de eslix.  
Ellos dos no tardaron mucho en empezar una relación y hacerse novios, ante mi gran frustración en aquel momento, por no haber sido yo la elegida por Alberto.
Y llegó el gran día. La boda estaba prevista para las doce del mediodía y todo estaba dispuesto para el gran acontecimiento. Media hora antes de las doce Marta me llamó por telefono angustiada y muy nerviosa y con voz entrecortada me dijo... por favor amiga puedes ir a la iglesia, y decirle a Alberto que lo siento, que no me puedo casar con él porque estoy enamorada de otro hombre.
Así lo haré, no te preocupes le contesté. Pero antes quiero que sepas una cosa para que te quedes tranquila. Alberto y yo llevamos un año viviendo una gran pasión a escondidas y estamos muy enamorados. Y por supuesto, con lo que te acabo de contar deducirás que él no piensa ir a la iglesia, y mucho menos casarse contigo él ya hace tiempo que estaba enterado de la relación que tu mantenías con esa otra persona, de la que dices estar tan enamorada.
Deseo que seas muy feliz, tanto como yo lo soy ahora por este doble engaño.
Creado por: Maruja J. Galeote.


 


 

martes, 21 de marzo de 2017

JAMÁS PENSE


Jamás pensé que llegaríamos a ese punto, cuando lo vi entrar en la cafetería con aquella rubia despampanante con alto tacones y vestido de longaniza. El al verme allí sentada no se sorprendió y se dirigió hasta donde me encontraba, con la cara más dura que una piedra y en tono sarcástico me dijo: Esta que ves aquí es la chica que te han dicho las malas lenguas del pueblo. Salgo con ella desde hace más de año, si no estás conforme eso es lo que hay.
Nunca te pedí nada, pues como tú te encargabas de repetirme siempre, que nunca me habías querido que yo no merecía tu cariño, pero aún así tuviste la cobardía de casarte conmigo. Pues bien, aun así, te voy hacer como regalo para tu próxima boda con esta rubia, te regalo la prueba de paternidad de mi hijo Gabriel, para que sufras cada uno de los días que te queden de vida, sabiendo que tú no eres su padre.
 


UN PAQUETE SOSPECHOSO




No ere lo habitual que transportará paquetes tan grande en mi camión, pero ese día mi jefe me llamo al móvil para que de inmediato me personará en su casa.


Al ver el paquete me hizo sospechar, era una caja de madera de dos metros de larga por sesenta centímetros de ancha de dónde salía un fuete hedor muy desagradable.

--Ayúdame a sacar esto de aquí y a montarlo en el camión. Hay que tener mucho cuidado para que no lo pueda ver nadie.

 Al subir a la cabina del camión mi jefe se acercó y me dijo.

---Esta cárgala la llevas a la puerta del cementerio y la deja allí. Ese es su destino.



viernes, 17 de febrero de 2017

MALA EXPERIENCIA




Recuerdo que hace algunos años, estando en Valencia, allá por los años sesenta, fui con mi prima y con otras amigas a una fiesta, al piso de una de las compañeras. Nunca había montado en un ascensor, era la primera vez. En el ascensor ponía "MÁXIMO cuatro personas", y nos montamos cinco. 
- Pone que solo pueden montar cinco personas... - comenté dirigiéndome a una de las chicas.
- No va a pasar nada. - respondió.
Pero aquel ascensor arcaico no fue capaz ni subir hasta el primero. Nos quedamos atrapadas entre el bajo y el primer piso. Dos de las chicas tenían claustrofobia  y comenzaron a gritar como locas, a mí me dio un ataque de pánico y a la vez empecé a reír como una  histérica. Una de las chicas que vivían en el edificio subió andando, llamó a todas las puertas y no encontró a ninguna persona que tuviera las llaves para abrir el ascensor,  (serían las 12:30 de la madrugada). Al final nos abrieron y tuvimos que salir trepando hasta el rellano del primer piso.  Una de las puertas se abrió y una señora salió vociferando con la bata y con rulos puestos en la cabeza, se quitó una de las zapatillas y nos la tiro y gritando nos dijo:
¿Es que no sabéis que no se pueden meter cinco personas. Yo os había dejado encerradas toda la noche.
Me mudé hace diez años a un edificio de doce  plantas. Vivo en el décimo piso y nunca me he subido en el ascensor, siempre subo andando.

jueves, 2 de febrero de 2017

HAIKU


Niño descalzo
camina por la vida,
sin ataduras.