jueves, 21 de enero de 2016

"TOMÉ UNA DECISIÓN"










Nunca podré olvidar aquella noche de hace algunos años. La noche estaba muy oscura y las calles desiertas, una espesa niebla cubría las casas cercanas y el viento de poniente soplaba con fuerza moviendo los cristales del ventanal. Me sentía muy cansada, me quité el abrigo y los zapatos y fui hasta la cocina. El día había sido muy largo y el trabajo agotador, toda la jornada la había pasado de pie tras el mostrador, aguantando las indecisiones y estupideces de  aquellas nuevas ricas que no sabían en qué gastar el dinero, ganado por sus marido de forma fácil e ilegal.
Mi marido, aún no había llegado a casa, así que con desgana me dispuse a preparar la cena de Navidad. Antes de empezar con la tarea me senté y me serví una copa de vino blanco muy frío, se deslizó por mi seca garganta dejando un agradable frescor y regusto en mi paladar.
Esa noche no vendría solo, había invitado a cenar: a su madre y a su única hermana solterona que nunca se peinaba ni se quitaba los viejos vaqueros. A mí me odiaba, y yo no sabía por qué. Tendría que fingir durante toda la velada a lo que yo no estaba dispuesta. Despacio subí las escaleras hasta el dormitorio, me metí en la cama y me arropé hasta la cabeza.
A él le gustaba cuando llegaba a casa que todo estuviese a punto, esa noche no sería posible, porque yo no pensaba salir de la cama. Si querían la cena de Navidad en la mesa la tendrían que preparar ellos mismos, yo no estaba dispuesta a seguir siendo la asistenta de la casa.
Nunca olvidaré aquella noche en la que me quité la careta para siempre.
Creado por: Maruja. J Galeote.

1 comentario:

Rafael dijo...

Haya veces que se toman decisiones que no gustan, pero que son las correctas.
Un abrazo.