domingo, 24 de enero de 2016

CAPERUCITA Y LOS TRES CERDITOS


(FUSIÓN DE DOS CUENTOS)

Había una vez en un lejano país una niña a la que su abuela le había confeccionado una linda caperuza roja. Como le gustaba tanto siempre la tenía puesta, sólo se la quitaba cuando tenía que irse a dormir, por eso todos en el pueblo la llamaban Caperucita Roja. Un día su madre le pidió que fuese a casa de la abuela para llevarle una medicina por que se encontraba enferma. La madre estaba preocupada por los peligros que acechan a aquel  lugar a esa hora de la tarde y con palabras cariñosas le  advirtió a Caperucita.
—Caperucita vete por el camino  asfaltado aunque sea el más largo, pero es seguro, no te vayas por el bosque a esta hora de la tarde, el lobo esta por allí, y está hambriento.
Ella, como hacen algunas niñas no hizo caso a las palabras de su madre y se encaminó hacia el espeso y tenebroso bosque. Al llegar al corazón del bosque se encontró con los tres hermanos cerditos que vivían en el bosque, jugando con una manzana. El más pequeño le preguntó a la niña.-- ¿Dónde vas  a esta hora por este lugar Caperucita?
— Voy a llevarle a mi abuela esta medicina, se encuentra enferma, y me he perdido y no sé qué camino tengo que seguir. Balbuceó la niña muy asustada. Uno de los  cerditos, el mediano, le dijo: ten mucho cuidado, el lobo está buscando alguna presa fácil y tú tienes todas las papeletas para que te toque el premio. No había terminado el cerdito la frase cuando apareció el lobo, con la mera intención de saciar su hambriento estómago. Los cuatro gritaron  aterrados al verlo tan cerca, babeando y exponiendo sus feroces colmillos con intención desafiante. Corrieron despavoridos, corrían hasta quedar sin aliento, sin mirar, con el lobo pegado a los talones. Al llegar, rápidamente cerraron todas las puertas y todas las ventanas para que el canino no pudiese acceder hasta el interior. El lobo se puso a dar vueltas alrededor de la casa, buscando la forma de poder colarse por algún lugar y comerse a los tres cerditos y a la linda Caperucita. Ese era su objetivo.
Un gran árbol desnudo cerca de la casa fue la solución para el problema del lobo, trepó por sus ramas hasta el tejado para poder colarse por la estrecha chimenea.
La bella Caperucita que era una niña muy despierta y perspicaz puso en el fuego una gran olla llena de agua. El  lobo asesino descendió por el interior de la chimenea y cayó sobre el agua hirviendo escaldándose la piel. De un salto escapo de allí “como alma que lleva el diablo”, salió al bosque como si le hubiese cogido la pata un tren, dando terribles saltos y terroríficos alaridos, que se podían escuchar en todos los rincones del bosque.   
Se cuenta por el lugar que nunca jamás quiso comer cerditos y por supuesto a ninguna otra bella Caperucita.

Creado por: Maruja. J. Galeote.





2 comentarios:

Marcos dijo...

Viva la imaginación, con lo del asfalto y la medicina parece mas actual. Un amigo le fue a leer a su nieta el cuento de caperucita, y le dijo el nieto: "abuelo los lobos no hablan".

Rafael dijo...

Bonito relato.
Un abrazo.