jueves, 3 de diciembre de 2015

YO, EL PULPO








Siempre que veo a un submarinista  que viene con el arpón para atrapar a un pulpo despistado, me pongo a cubierto rápidamente: me oculto entre las rocas más cercanas, agito la tierra con mis ocho tentáculos y cambio de color para no ser visto.
Ese día me cogió  desprevenido, me enganchó por uno de los tentáculos y me llevo hasta la orilla aún con vida. Al ver la lumbre encendida pensé lo peor, “iré derecho a la hoguera, tienen cara de hambre”. Pero no fue así. El más pequeño de los allí presentes  desengancho el anzuelo y me zambullo en un cubito lleno de agua. Papa, papa este pulpo es distinto a todos los demás, lo llevamos a casa y lo metemos en la pecera, es pequeño y tiene un bonito color.

Así fue como me libré de una muerte segura, aquel niño me salvó la vida, y no acabé en los estómagos de aquellas personas hambrientas.  



 
Creado por Maruja.J. Galeote.

 













1 comentario:

Marcos dijo...

Ingenuo, espera a que seas grande.