miércoles, 4 de marzo de 2015

EL BOTELLÓN


A esa hora del lunes la clase de “Educación de Adultos” estaba a reventar. La señora que se sienta en la mesa de al lado, comenzó a temblar agitadamente, nadie de los allí presentes se había percatado de ello, solo yo. La mire  extrañada y le pregunté: Qué te pasa que no paras de moverte, parece que tiene "El mal de sambito” A lo que ella respondió. —No es nada, es que anoche estuve de botellón con las amigas y aun tengo la marcha dentro del cuerpo. 
Creado por Maruja. J. Galeote.

5 comentarios:

Marcos dijo...

Pues yo después de una hora, no le encuentro punta al botellon. Lo normal sería ir a dormirla, pero hay que demostrar que se aguanta hasta tarde, nadie ha de ser el primero en volver a casa. No lo entiendo.

Rafael dijo...

Gracias por esta sonrisa que dejas con tus letras.
Un abrazo.

Mª Teresa Martín González dijo...

Pero, ¿quién ha dicho que el botellón sea solo para los más jóvenes? Los menos jóvenes también disfrutan.

Un abrazo.

PEPE LASALA dijo...

Buenísimo Maruja. Un fuerte abrazo y buen fin de semana. @Pepe_Lasala

Rosario dijo...

Hola Maruja: te doy las gracias por tu visita y por tu compartir.
Dios te bendiga.
Un cariñoso abrazo.