sábado, 6 de diciembre de 2014

“EL OCASO DE LA VIDA”

Cada mañana al amanecer el viejo maestro sale de la residencia y sube a un vagón del metro, viaja hasta el mediodía sin hacer trasbordo en ninguna estación. No va a ninguna parte. Con el rostro pegado a la ventanilla sólo ve negrura, sombras que pasan fugaces ante él. Sueña que se halla en el patio de su antigua escuela rodeado de niños jugando y árboles desnudos. A veces, algún viajero se sienta a su lado y le mira, con la misma mirada de asombro que le miraban, hace algunas décadas sus pequeños alumnos. Unas lágrimas de alegría inundan sus cansados ojos al recordar esa inolvidable etapa de su vida. Cada mañana bajo tierra, este viejo profesor se encuentra con la luz al salir del túnel.



2 comentarios:

Rafael dijo...

Bonita escena la que dejas en este micro relato.
Un abrazo.

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

¡Ay! Maruja... me recordaste a mi madre quien también fue maestra durante muchos años.

Te deseo felicidad en navidad y año nuevo.

Un abrazo.