domingo, 16 de noviembre de 2014

EN SOLEDAD


Pasan las horas escuchando el tic tac del reloj. Marta balancea su escuálido cuerpo sentada en la butaca de rejilla tras el enorme ventanal, absorta, ve pasar las negras nubes del inminente invierno. En un rincón de la estancia, una bella melodía se escapa de la vieja radio, no  puede evitar que sus cansados ojos se ahoguen en lágrimas. Con apatía saca del bolsillo de su bata de franela un antiguo rosario y muy despacio, desliza entre sus huesudos dedos una a una sus cuentas. Hoy no vendrán sus hijos. La  tarde amenaza lluvia. Tampoco ha acudido la chica peruana que atiende la casa y la acompaña a pasear al caer el sol. A sí que hoy no podrá ducharse, ellos no quieren que lo haga sin que la  chica esté presente. ¿Quizás mañana...


Creado por Maruja. J. Galeote.

3 comentarios:

Rafael dijo...

Una escena que hemos presenciado tantas veces...
Un abrazo.

Marcos dijo...

La soledad de la vida moderna. Luego cuando ya no la tienes, y por mucho que hayas hecho, te das cuenta de los miles de besos y abrazos que podrías haberle dado y que te has perdido. Bss

PEPE LASALA dijo...

A veces la soledad acompaña, a veces la preferimos o bien la necesitamos. Muy buen relato Maruja. Un fuerte abrazo y buen fin de semana.
@Pepe_Lasala