domingo, 26 de octubre de 2014

EL PERRO MALO


 Al volver de un corto viaje comprobé que toda la casa se encontraba en el más absoluto desbarajuste. Ese maldito perro había vuelto a hacer de las suyas. Como una loca me puse a buscarlo entre el barullo de recuerdos lapidados. Entre la opilación de objetos, el álbum de fotos lacerado. La boca  de labios ardientes y carnosos de tía Matilde estaba pegada al mostacho de mi tío, el carabinero, la foto de fin de curso mancillando, en una esquina se intuía que estaba Monolito el cojo, el de las gafas de culo de vaso. Había dejado hecho añicos a mi primer novio el bombero, que estaba ¡¡¡Buenísimo!!! No sin poco esfuerzo por fin pude ver desenredando los recuerdos del verano del sesenta y siete... Me puse furiosa y le grité con todas mis fuerzas: Malo, eres un perro muy malo y entupido.  Movió  las orejas y el rabo, me miró, levanto la pata trasera, y un chorro de líquido caliente borró en un instante todos los recuerdos. He tomado una decisión llevarlo conmigo cuando salga de viaje!!  Creo que esa fue la intención del felino...







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