miércoles, 29 de enero de 2014

EL PEQUEÑO MENDIGO





Cada día solía pasar por esa esquina, siempre lo veía contando unas pocas monedas que algún transeúnte le había dejado en aquella mugrienta lata corroída. Él sólo quería consegir lo suficiente, poder comprar un bocadillo para poder mantenerse en pie, su pequeño y débil cuerpo temblaba como una hoja zarandeada por el fuerte viento de la mañana. El pequeño intentaba sin conseguirlo calentar sus manos con el vaho que salía de su boca.
Todos pasaban sin ni siquiera mirar, sólo yo podía percibir su angustia y desesperación: las madres pasaban envueltas en calientes abrigos de lana cogidas de la mano de sus hijos, los ejecutivos intentaban eludir e ignorar la denigrante y maltrecha figura que con  ojos tristes y sangrantes, y manos temblorosas contaba una y otra vez su exiguo tesoro.
Me acerqué a él, me quité los lapidados guantes con suma dificultad y saqué del bolsillo de la pelliza unas cuantas monedas, las pocas que había podido conseguir en la entrada del metro después de pasar allí postrado toda la noche.
¿Cuánto te falta para poder comprarte el bocadillo?—“Sólo diez céntimos” ¿Tú me los puedes dar? “Hace dos días que no he comido nada, y apenas me puedo sostener". "Toma veinte céntimos para que te compres el bocadillo y un vaso de leche caliente”. ¡¡¡Yo ya comí ayer!!!
Creado por: Maruja. J. Galeote.

14 comentarios:

Rafael dijo...

Bonito gesto en una tierna escena.
Un abrazo.

PEPE LASALA dijo...

Impresionante Maruja, un escrito que es una gran lección. Un fuerte abrazo y feliz fin de semana amiga.

©Laura Caro dijo...

Me ha gustado mucho; una historia así sólo puede crearla una mujer generosa como tú.

Un abrazo y mil gracias por tu huella en mi blog.

Cecy dijo...

Historia que inquieta el corazón. No muy lejana a realidades. Los que menos tienen son siempre los que mas ayudan.

Un abrazo ;)

Sort dijo...

Que final tan impresionante, es un texto hermoso.
A veces quien menos tiene para ayudar es quien más ayuda.

La Gata Coqueta dijo...





Si en algún momento la melancolía
llama a nuestra ventana recordemos:
que siempre habrá un pájaro que nos cante,
un niño que nos sonría y una mariposa
que nos brinde su belleza…
…y el paisaje cambiará de color.

¡¡Feliz mes del amor y la amistad!!

En "Mis caricias del alma" he dejado unos presentes,
si te apetece verlos por si alguno te pudiera encajar,
lo dejo en tus manos. Gracias!!


Un abrazo
con el rocío del afecto.


Atte.
María del Carmen


Abuela Ciber dijo...

Conmueve.
Eso si es darse plenamente no????
Ojala existieran seres tan dadivosos en cantidades importantes en este mundo tan necesitado de humildad y solidaridad.

Cariños

Charo dijo...

Me ha impresionado el final, no me lo esperaba...a veces los que menos tienen son los que más dan.
Me ha gustado mucho.

La Gata Coqueta dijo...



Si quieres la luna, no te escondas de la noche.
Si quieres una rosa no huyas de las espinas.
Si quieres amor, no te escondas de ti mismo…

Un abrazo lleno de energía positiva,
para celebrar a tu lado
con alborozo el fin de semana.


Atte.
María Del Carmen


PEPE LASALA dijo...

Aquí vengo de nuevo Maruja, para saludarte y desearte buen fin de semana. Un abrazo.

TriniReina dijo...

Tristemente hermoso el relato y hermosa la acción.

Abrazos

Marian dijo...

Conmovedor Maruja, las lagrimaas me brotan de los ojos...¡hay tanta necesidad!...Un abrazo grande.
Dios te bendiga siempre.

AMBAR dijo...

Los días se me pasan sin darme cuenta, pero siempre me gusta repasar lo perdido, y esta historia es lo que siempre digo, da y ayuda más el que menos tiene, los que realmente podrían ayudar ni se preocupan, muy triste y cierto, pero así es, eso ocurre a diario.
Un abrazo
Ambar

Angela Magaña dijo...



Veo que cada vez tienes más seguidores y es que lo estás haciendo también: ¡CADA VEZ MEJOR!