sábado, 23 de febrero de 2013

EL VIENTO


Él es consciente de que su aspecto es invisible, sabe que nadie lo puede  aprehender ni manipular, pero sí sentir; además, sabe de su poderosa fuerza y en otras ocasiones, de su delicada  suavidad. Puede lograr si se lo propone, balancear las doradas y frágiles espigas del trigal y mover las hojas de los árboles con infinita delicadeza y  suavidad.  Puede  provocar gigantescas olas en el mar y hundir grandes barcos que se creen indestructibles, derribar gigantescos edificios. Nada puede interponerse ante él…
Sabe muy bien  su gran poder para hacer el mal si está enfurecido, puede originar grandes tempestades  y causar grandes catástrofes  para los humanos.
¿Dónde está el espíritu del céfiro que  hace girar la veleta e indicar su camino?