miércoles, 3 de octubre de 2012

LA LLAMADA


 seJulia se acostó pasada la media noche. No podía conciliar el sueño por más que lo intentaba. Se tomó una de esas pastillas y en pocos minutos un sopor la arrastró hasta un profundo pozo sin fondo.
El teléfono sonó con insistencia.
—Diga. ¿Quién es?
— ¿Es la Sª Julia? Ponga mucha atención a lo que le voy a decir:
—Tenemos secuestrado a su querido marido, si no hace lo que le digo le cortaremos el cuello, después de sacarle las uñas una a una.
—Por favor, ¡¡NO!! ¿Qué tengo que hacer? Dígame, por favor.  ¡¡Oh!! ¡¡DIOS MIO!!
—Venga sola hasta la casa deshabitada que está a la salida del pueblo, traiga en una bolsa cincuenta mil euros en billetes grandes. No le diga ni una palabra  a la policía. Si lo hace, se encontrará flotando el cuerpo de su marido en el río.
Los fuertes  ronquidos de su marido la hicieron volver a la realidad.
Se sentó en el borde de la cama y comenzó a llorar desconsolada…

4 comentarios:

Mª Teresa Martín González dijo...

¡¡¡¡Menuda pesadilla. ¡¡¡¡qué alejada estoy de los bloggers!!!! llevo meses que no escribo ni leo nada en blog, estoy que no paro. Pero siempre es un placer saber que sigues escribiendo, Maruja.

Un abrazo enorme.

Pilar Contreras Moreno dijo...

Una pesadilla algo reconciliadora
con la vida misma.
Gracias por tu amable visita Maruja,
nos vamos leyendo besos Pilar.

Magda dijo...

Uf, qué pesadilla¡¡
Un abrazo.

TriniReina dijo...

Esas pastillas tienen eso.
Hay sueños tan reales que nos acongojan durante días.

Besos