martes, 26 de julio de 2011

DONDE ESTÁ MI MADRE

                                                   

Recuerdo a mi madre, joven, alegre, divertida con la piel tersa y sin arrugas, siempre dispuesta a ayudar a los demás, sin esperar nada a cambio. De pequeña, cada mañana, me ayudaba a atarme los cordones de los zapatos para ir al colegio. Al llegar la noche, me llevaba a la cama en sus brazos, y con infinita ternura, unía mis pequeñas manos para enseñarme a rezar.

¿Dónde está mi madre? Mi madre ha perdido la cabeza, ha perdido la capacidad de pensar, contempla un mundo que no logra comprender, se han borrado sus recuerdos e ilusiones, hasta los pensamientos más cercanos no tienen cabida en su mente. Se encuentra perdida y desorientada e inmersa en un espacio oscuro y desconocido…


Guarda sus pequeñas cosas, en lugares extraños que no puede encontrar, no los quiere perder, son sus tesoros más queridos; sabe que si los perdiese, se les escaparían aun más sus recuerdos, los que ella intenta retener con todas sus fuerzas. A veces grita, desesperada y aterrada pidiéndome las cosas que dice que yo le he robado.


¿Qué le puede quedar así a mi madre? Sólo le queda una parte de vida que aun recuerda en lo más profundo de su mente. Ahora ella cree que yo soy su madre. Cada mañana al asearla, me pregunta entre murmullos prolongados, una y otra vez:


—¿Ya es la hora de ir al colegio? ¿Vendrá papá a cenar después del trabajo? Me pregunta, alisando con los dedos sus blancos y débiles cabellos. A veces canturrea una canción con una letra sin sentido…


—¿Que canción cantas mamá? —Una mueca sale de sus finos labios, y dirige su mirada al infinito como si la pregunta no fuese con ella.


Vuelve a estar en silencio, sentada en la butaca con la toquilla de ganchillo envolviendo sus redondeados y encorvados hombros. Sus escuálidas piernas tiemblan bajo la manta de cuadros, las gafas cuelgan sobre sus pálidas mejillas, y ojea una vieja revista que contiene espectaculares fotografías, letras parejas alineadas, que no alcanza a comprender, a las que no les encuentra ningún sentido, por más que lo intenta.


¿Dónde está mi madre? Intento comprender cada día esta locura sin razón y no puedo conseguirlo, finjo que todo es como antes, no es verdad, sufro y me desespero hasta la saciedad, a pesar de que nunca volverá de su silencio y oscuridad. Esta vida de locura dentro de esta demencia que nos está matando… Mi madre está aterrorizada y desesperada, ella no sabe quién soy yo; ya nunca lo sabrá.


 CERTAMEN DE POESÍA Y REDACCIÓN "Salvador Varo"
1º premio de redacción. Maruja Jiménez Galeote