miércoles, 27 de octubre de 2010

“DURA DECISIÓN”



Sentada en el arcaico banco de madera desgajada en medio de un silencio sepulcral, donde sólo podía oír el exiguo tic- tic del reloj que cuelga de la maltratada pared, presidiendo el desolado e inhóspito andén…

En sólo unos minutos todo cambió a su alrededor, pasó de la extrema calma al griterío de los cientos de pasajeros que alborotados corrían de un lado para otro, intentado abordar el tren lo antes posible para no quedarse en tierra, y ser conducidos a la gran ciudad…

No quería montar en aquel tren. No, no quería subir a aquel tren de madera ennegrecida, que como un mausoleo permanece estático frente a ella incitándola a subir sin compasión.
Abatida y sin fuerzas se sentó al final del departamento al lado de la pequeña ventana de madera. Un olor a trapo húmedo le hizo retornar a otra época de su vida, cuando de pequeña viajaba en compañía de su madre en un tren similar. Ella se había marchado, sí, para siempre, sólo permanecían los inolvidables e imborrables recuerdos de una infancia feliz, colmada de juegos y risas. Nunca más volvería a vivir aquellos momentos de felicidad…

Pegó su tersa mejilla sobre el frío cristal de la ventanilla, y observó tras el empañado vidrio como una granizada de largas hormigas azotaban furiosas contra el cristal, tintineando como un carillón en su oído. Los raíles al contacto con las ruedas, expulsan chispas estridentes y luminosas sugiriendo una gran fiesta de “Fin de Año” Pero nada más lejos para ella en aquellos momentos de angustia y desolación.

Lloraba sin consuelo: acunada por el rumor de la locomotora, y el zarandeo las ramas de los árboles que se encuentran alineados cerca de las vías. El tren ajeno e implacable a cualquier sentimiento, sigue su marcha sin piedad…

miércoles, 20 de octubre de 2010

EL TEATRO DE LAVIDA


Hay días que represento comedia: me rió, otras tragedias, entonces lloro y me quedo estática observando como el resto de actores hacen su magnífico papel. Reconozco cómo me ignoro a mi misma. Veo pasar la vida sin vivirla, ni participar en ella. Cierro los ojos y cuando los abro, los actores secundarios no están, el telón baja despacio para poner fin a la representación de hoy. Las butacas están vacías, las luces apagadas. Mañana tendremos otra función.
La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso canta, ríe, llora, baila y vive intensamente cada momento de tu vida… antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

jueves, 14 de octubre de 2010

LA ESCAPADA DE ANA


Los días pasaban lentos, uno tras otro, sin que nunca sucediese nada que perturbara la vida de Ana. Vivía en el mismo pueblo en el que había nació hacía treinta y tantos años. Cada día sentía con más fuerza que se ahogaba, sí, se ahogaba entre aquellas calles: estrechas, húmedas y oscuras, en las que al desplomarse la noche, el reloj se para y un profundo mutismo las atrapaba sin piedad.
Desde hacía mucho tiempo una idea rondaba por la cabeza de Ana. Tenía que hacer algo que la desatara de aquel lugar, se sentía prisionera, necesitaba huir sólo por unos días, unos días de libertad. Aquella mañana salió a la calle; caminó triste y desanimada, se dio la vuelta y caminó hacia la casa. Al llegar, se dirigió a la cocina y preparó una deliciosa taza de café, muy caliente. Con ella aun en la mano, se sentó delante del ordenador. Pensó, que aún era pronto para empezar las aburridas tareas de cada día.
La habitación se encuentra en penumbras; por las rendijas de la ventana entra una suave brisa que acuna los trasparentes visillos de seda. Despacio, con infinita desgana, enciende la pequeña y oscura pantalla del ordenador.
¡NUEVA YORK! Esa grandiosa ciudad se muestra ante sus asombrados ojos, mostrándole una descomunal avenida por la que pasan a gran velocidad multitud de taxis amarillos, que expulsan estelas de humo negro; titánicos edificios cubiertos de letreros luminosos de brillante colorido. A un lado de la avenida, en una desgajada escalera, está sentado un hombre de color, que sostiene con afán entre sus deterioradas manos una reluciente trompeta por la que deja escapar sin temor, unos suaves y armoniosos acordes en libertad…

viernes, 1 de octubre de 2010

¿Quién es tu mamá?


He querido compartirlo con todas las mamás.
¿Quién es tu mamá?
-Mi mamá es esa señora que lleva en el bolso un pañuelo con mis mocos, un paquete de toallitas, un chupete y un pañal de emergencia...
-Mamá es ese cohete tan rápido que va por casa disparado y que está en todas partes al mismo tiempo...
-Mamá es esa malabarista que pone lavadoras con el abrigo puesto mientras
le abre la puerta al perro con la otra, sosteniendo el correo con la barbilla y apartándome del cubo de basura con el pie...
-Mamá es esa maga que puede hacer desaparecer lágrimas con un beso...
-Mamá es esa forzuda capaz de coger en un solo brazo mis 15 kilos
mientras con el otro entra el carro lleno de compra...
-Mamá es esa campeona de atletismo capaz de llegar en décimas de segundo
de 0 a 100 para evitar que me descuerne por las escaleras...
-Mamá es esa heroína que vence siempre a mis pesadillas con una caricia...
-Mamá es ese cuentacuentos que lee e inventa las historias más divertidas sólo para mí...
-Mamá es esa cheff que es capaz de hacerme una cena riquísima con dos tonterías que quedaban en la nevera porque se le olvidó comprar, aunque se quede ella sin cena...
-Mamá es ese médico que sabe con sólo mirarme si tengo fiebre, cuánta, y lo que tiene que hacer...
-Mamá es esa economista capaz de ponerse la ropa de hace cientos de años para que yo vaya bien guapo...
-Mamá es esa cantante que todas las noches canta la canción más dulce mientras me acuna un ratito...
-Mamá es esa payasa que hace que me tronche de risa con solo mover la cara
-Mamá es esa sonámbula que puede levantarse dormida a las 4 de la mañana, mirar si me he hecho pis, cambiarme el pañal, darme jarabe para la tos, un poco de agua, ponerme el chupete, todo a oscuras y sin despertarse...
¿La ves? Es aquélla, la más guapa, la que sonríe...!