martes, 6 de julio de 2010

EL SILENCIO



Es una buena hora; pienso que es la mejor de todo el día.

Los niños no han vuelto aún del colegio, con sus gritos y jugueteos.

La lavadora ya no ruge como un monstruo encadenado, todo permanece estático.

No se oye el golpear del agua dentro del lavavajillas.

Todo se encuentra en el más absoluto silencio.

Creo que es la mejor hora… para ponerme a escribir.

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