jueves, 8 de mayo de 2008

IMPOTENCIA


Desde aquel fatídico día su vida ya no fue la misma, todo cambió.
Aquella mañana al volver Marta del hospital, observó su cara triste y desencajada, y en su boca una triste y amarga sonrisa que dejaba al descubierto el sufrimiento y la preocupación que la embargaba.
Con las manos temblorosas cogió las de Marta entre las suyas, que permanecían frías y muy pálidas, no sabía que decir, se sentía impotente ante la fatal noticia, cómo enfrentarse a tan dolorosa verdad, el cielo y la tierra se fundieron por unos instantes sobre ella ¿Que podía decirle, cómo consolar su desesperación?
Dentro de su mente sintió cómo si un enorme monstruo se aferra a ella y la posee, con sus  enormes garras hasta lo más profundo de su ser, desgarrando sus entrañas, aquellas entrañas que la habían cobijado durante nueve meses.

1 comentario:

Angela Magaña dijo...

¡MARÍA! Tiene garra. Muy bonito y muy triste. Un abrazo