lunes, 8 de diciembre de 2008

“TIEMPO PASADO”

1º premio de mayores 2006

Era una tarde del mes de Noviembre, como todas las tardes me dirigí al cercano parque para dar un paseo como tenía por costumbre.
El sol se ocultaba perezoso mandando sus tenues rayos tras las tupidas ramas de los altos árboles casi desnudos. Todo se encontraba en más absoluto silencio, roto a veces por mis pisadas sobre las secas y amarillentas hojas que con su singular colorido y textura alfombraban el majestuoso parque.

Miré a mi alrededor no vi a nadie, solo una bandada de pájaros revoloteando con magistral coordinación y armonía, preparándose para el recogimiento nocturno. Seguí andando envuelta en mis más íntimos y tristes pensamientos, un olor a tierra mojada y una brisa fresca me topo en la cara, un escalofrío recorrió mi cansado y exhausto cuerpo, apreté contra mi pecho el viejo y gastado abrigo, para así poder alejar el frío, que calaba mis casados huesos.

Con infinito desaliento llegué hasta el viejo banco de madera grieteado, casi sin rastro de la pintura con la que había sido pintado, tras el paso del tiempo, se encontraba estático a un lado del ancho paseo de albero amarillo, me senté, para poder descansar de la larga caminata la cual me había supuesto un enorme esfuerzo.

Observé mis grandes y arrugadas manos cubiertas por grades manchas oscuras y mis torcidos pies: fue cuando mi vida pasó ante mí, como si de una película dramática se tratase.

Me veía en aquellos años siendo aun muy joven, como me levantaba aun noche serrada, recogía mi hermoso pelo en un gracioso moño que ataba en la nuca y me ponía el delantal de rayas blancas y negras, con suma destreza, el cual anudaba con un gracioso lazo al rededor de mi estrecha cintura.

Con sumo cuidado y sin hacer el más mínimo ruido, casi a escuras, para no despertar a los niños, que a esa hora temprana aun dormían, encendía el carbón de la lata de caballa la cual dejaba preparada la noche anterior.

El camino que recorría para ir a la fábrica era largo y escarpado como un puzzle, con el frío presente todo el día, ya que las gastadas y deterioradas ropas que envolvían mi débil cuerpo abrigaban muy poco.

Todas mujeres: alineadas a ambos lados de la enorme cinta por donde pasaban las aceitunas de color verdinegro, las cuales no daban tregua ni un solo instante, aunque solo fuese para poder mirarnos unas a otras: rápidas como el viento que hacía mover la techumbre de fina Uralita que cubría el enorme tejado de la desolada nave. A lo lejos se podía escuchar el tintineo que producían los rudos hombres al golpear una y otra vez los aros que se ajustaban al bocoy los cuales utilizaban para embasar las aceitunas.

Estaban muy frías, muy frías, mis pequeñas manos se quedaban congeladas era casi imposible el poder moverlas con destreza, lo cual era necesario para poder seguir el ritmo de trabajo que nos obligaban a mantener.

El agua que tiraba la cinta caía insistente sobre mis negras zapatillas de paño, mojando mis doloridos pies, los cuales se encontraban todo el día como dos garbanzos en remojo, solo los aliviaba un poco el calor que desprendía la lata de caballa, aquella lata que pedía en la tienda de la esquina, que tan solicitada se encontraba y tan difícil de conseguir en aquella época donde había tanta miseria.

Pasados unos años mi hijo pequeño se caso y se fue a vivir a otro pueblo, por motivos de trabajo y quiso que yo fuese con ellos, y accedí. ¿Qué podía hacer? Sola en casa, más acompañada me encontraría con ellos.

Al principio todo muy bien, lavaba, cocinaba, iba a la compra y llevaba los niños al colegio mientras ellos trabajaban. Todo cambió cuando ya no era útil, los niños se fueron a estudiar, mi nuera dejó el trabajo y yo cada día me sentía más sola, pasaba largas horas en silencio dentro de mi habitación. Si alguna vez, preguntaba o me metía en la conversación, siempre la misma respuesta. — Mamá tu no sabes, tu no lo entiendes… así cada vez me encontraba más sola dentro de mi mundo interior.

Mi hijo a la hora del almuerzo me hizo un comentario — ¿Mamá te has enterado qué la madre de Manolo está preparando los papeles para poder ingresar en una residencia? No contesté, solo unas lágrimas humedecieron mis tristes y cansados ojos.
Con gran esfuerzo y enorme desaliento, me levanté del vejo banco para continuar mi camino sin saber muy bien hacia donde… dirigir mis torpes y cansados pasos.

María Jiménez Galeote.

LA HABITACIÓN


Miro hacia dentro. La habitación se encuentra en penumbra; sobre la
cama, la fina colcha de pequeñas flores amarillas, impecable, sin una
sola arruga, sin indicio de haber sido usada. Sólo rompe el
inalterable decorado de la estancia, el vaso manchado de leche del día anterior
que descansa sobre la mesilla de noche.

Ya no podré acariciar sus suaves cabellos ni su bello cuerpo. Mi corazón se aflige y mi alma llora de pesar.

¿Qué paso entre nosotros?

Mis lágrimas se deslizan suaves por mi cara como las gotas de lluvia
resbalan por el fino cristal de la ventana

sábado, 29 de noviembre de 2008

LA IDEA DE KRIS


Kris siente como correr el sudor frío por todo su cuerpo; con las manos intenta apartar las lágrimas que se deslizan incesantes por sus mejillas.

Con infinita dificultad, exhausta, sin fuerzas, intenta abrir el cajón de la vieja cómoda de madera. Tantea con los dedos hasta llegar a toparse con el frío metal de la pequeña arma plateada, que ocultada y olvidada llevaba años en el fondo del cajón.

Le tiemblan las piernas, se da cuenta que no podrá sostenerse en pies, que caerá al suelo de un momento a otro. Sin aliento, subió los empinados escalones uno tras otro hasta llegar al segundo piso. Sólo tiene una idea en la cabeza que la está consumiendo, acabar para siempre con la vida de aquel individuo,dañino y mal nacido que tanto daño y sufrimiento le ha causado a su pequeña.

Al abrir la puerta, lo encontró frente a ella, desafiante, agresivo, con los ojos inyectados en sangre, como un felino encerrado en una la jaula…

Kris aterrada, maltrecha y sin aliento, metió la mano en el bolsillo de la bata de flores: boom, boom, boom…

Tras los fuertes impacto, un profundo silencio inundó la inhóspita habitación…

sábado, 22 de noviembre de 2008

LA VIUDA


Estremecida y maltrecha por el dolor, seco mis lágrimas con rabia e impotencia, no consigo dejar de pensar, que te casaste conmigo, porque otra no quiso hacerlo, yo, cuidaba a los niños, te hacía la cena y limpiaba tus zapatos.

Nunca me agasajaste con una flor, no recibí de tus manos una sola caricia de ternura, esas caricias que tanto anhelaba, en aquellas noches interminables en soledad. Yo que tanto te amé, siempre en silencio, ni una sola queja salió de mis callados labios, ¡luché tanto por conseguir tu amor! hoy que ya no me puedes responder, te pregunto.

¿Quién era yo para ti, hiciste que me sintiera viva alguna vez?

martes, 19 de agosto de 2008

“RECUERDOS IMBORRABLES”


1º PREMIO 2007 DEL CERTAMEN DE RELATO Y POESÍA "SALVADOR VARO"

Él no podía ver el reflejo del tibio sol ni la clara luz entrando por las rendijas de la ventana; sí, podía percibir la agradable sensación de la próxima llegada de la cálida primavera.

Bajó las escaleras con sumo cuidado aferrado a la estrecha barandilla, palpando con el bastón cada uno de los peldaños de la empinada escalera, guiado en todo momento por el ahogado murmullo de los compañeros, que a esa hora de la mañana se encontraban en el comedor de la residencia.

Sin el más mínimo apetito, tomó pausadamente el desayuno, colocó sobre su cabeza el sombrero de ala corta despacio, como si de un ritual se tratase, cabizbajo y abatido como el guerrero que pierde la batalla; tanteando los obstáculos que encontraba a su paso, se dirigió hasta la salida del frondoso jardín.

Una suave brisa envuelta en múltiples aromas se topó en su cara, su cara arrugada y marchita por el tiempo implacable, que pasa y deja sus huellas imborrables. Él arrastraba sus torpes pies por el dorado sendero, donde miles de pájaros revoloteaban entre las espesas ramas de los árboles…

Con infinita dificultad llegó al deteriorado banco de madera en el que solía sentarse a diario para descansar sin ser molestado por los compañeros, y poder rememorar un tiempo ya lejano, recuerdos que pasaban por su lúcida mente, como si de una película dramática se tratase.

Le despertó la fuerte lluvia golpeando los frágiles cristales de la ventana.
—Maria, ¡qué forma de llover! Me gustaría quedarme. Sé que no es posible,
puso los pies en el frío suelo, se calzó sus gastadas botas y terminó de vestirse, se dirigió a la cocina y cogió la deteriorada taza de porcelana entre sus engarrotados dedos y sorbió el caliente y negro café.

Ya en la calle, temblando de frío, se abrochó los botones de la pelliza y alzó el gastado cuello de falsa piel, por encima de las orejas. Se puso en camino hacia la estación.

Al llegar, un silencio sepulcral rodeaba el enorme y desolado andén, roto por el chapoteo de la lluvia sobre los tejados de los vagones que se alineaban en las vías.Con el farol y el martillo en la mano, calado hasta lo más profundo de sus huesos, comenzó a reparar cada uno de los vagones para poder comprobar que todo permanecía en perfecto estado. Una larga y dura noche; pero aliviado al llegar a casa y encontrarse de nuevo al lado de su querida María.

Las campanas de una iglesia cercana le hicieron volver a la realidad. Aún podía sentir sus suaves manos acariciando su cara y el calor de su frágil cuerpo calentando sus pies doloridos con inmensa ternura. Ella, con su amor, cariño y dedicación fue su mayor consuelo durante su tremenda enfermedad, que año tras año terminó apagando la luz de sus ojos, dejándolo en la más absoluta soledad.

Mairía Jiménez Galeote.

viernes, 8 de agosto de 2008

LA PORRA


Yo la esperaba cada tarde impaciente detrás de la reja de la ventana de mi pequeño dormitorio para verla pasar, a la misma hora con el mismo atuendo, sucia y desaliñada: envuelta en aquel sucio abrigo,el raído sombrero con el que tapaba sus anchas cejas con recelo y vergüenza, de done pendían unas enormes gafas graduadas como culos de botellas. Al caminar arrastraba con suma dificultad la pierna derecha, personas mayores comentaban que cuando la guerra le había rosado una bala perdida; y otros que su marido le había dado fuerte golpe con un palo uno de esos días que se encontraba más borracho como una cuba, lo que era habitual en semejante individuo.


Mis ojos hacían chiribitas cuando conseguía ver y escuchar el chirriar del viejo carro de madera desgajada por el paso de los años y las pocas manos de pintura, cargado hasta los bordes de algarrobas, paloduz, muñecos rígidos de barro con boca y ojos pequeños pintados de negro, en un extremo del carro un gran manojo de globos de brillantes colores que engalanaban la singular y esperada procesión.


La Porra: así, la llamábamos los chiquillos que acudíamos cada día jubiloso y alborotado a comprar sus exquisitas y deliciosas golosinas.


Ya han pasado muchos años y aun recuerdo con cariño y añoranza aquel singular y extraño personaje.

martes, 22 de julio de 2008

LAS OPOSICIONES


Hoy he podido comprobar una vez más que esta vida está compuesta por buenas y malas
noticias, que alguna nos llenan el alma de gran tristeza desesperación...

La noticia que he recibido hace unos días ha sido estupenda y sorprendente. MI HIJA HA APROBADO LAS OPOSICIONES DE SECUNDARIA.

Ella dice que ha sido gracias al equipo que ha tenido a su lado en todo momento y que tanto le ha ayudado, yo creo que el mérito ha sido sólo suyo, se lo ha currado, a puesto en ello gran voluntad y empeño.

Quería aceros partícipes, mis queridos compañeros, de la alegría que siento en estos momentos

lunes, 14 de julio de 2008

HE COMPREDIDO


He comprendido…que los años pasan y no puedo hacer nada para pararlos…
pero sí vivirlos con intensidad.

He comprendido…que los que no podemos elegir como nos sentimos…
sí podemos hacer algo para remediarlo.

He comprendido…que los que luchan sin descanso por llegar a la meta
no gozan de tan atractivo viaje.

He comprendido…que los que luchan por sobre vivir día a día
consiguen llegar al final de la batalla.

He comprendido…que los que hacen el bien por los desfavorecidos
al final encuentran la recompensa.

He comprendido…que los que para ellos la vida ha sido dura
ellos lo son mucho más…

lunes, 2 de junio de 2008

"PASEO POR VENECIA"



Salimos temprano para embarcar y cruzar el canal hasta la plaza de San Marcos: yo, atónita y expectante miraba desde lo más alto del trasbordador, cómo los gigantescos edificios y palacios con un colorido espectacular parecían nadar sobre las tranquilas aguas del canal, los grandes puentes uno tras otro techaban las aguas, donde los barcos de gran lujo navegaban a nuestro lado, unos pegados a otros. ¡Casi los podía tocar con la mano! Una sensación de libertad que inundaba mi alma y todos mis sentidos al percibir la brisa fresca en mi piel, esa libertad en la que tantas veces pensamos, que tanto necesitamos y que carecemos sin apenas darnos cuenta.
Ver la plaza San Marcos y el Palacio Ducal, la grandiosa basílica, fue impactante para mí: miles de palomas revoloteando y levantando el vuelo enloquecidas a mi paso por el centro de la plaza.
Me llamó la atención unos novios vestidos de un blanco inmaculado haciéndose fotos sin parar alrededor de las palomas. Un señor de origen hindú se acercó hasta mí y colocó un poco de comida para palomas sobre mi cabeza, por unos instantes mi cuerpo quedó cubierto por miles de ellas que revoloteaban enardecidas, si dejarme dar un solo paso.
Nos montamos para dar un paseo en una típica góndola, conducidas por un apuesto gondolero que portaba un gracioso sombrero de paja sobre su cabeza y un vistoso yérsey a rayas rojas y azules. Pasando por el puente de los Descalzos hasta Rialo, todas cantando alegres y felices el himno a nuestra patrona en tanto nos deslizábamos por las estrechas calles cubiertas de agua… al pasar por debajo del Puente de los Suspiros, un anciano me tiró una bonita flor carmesí desde lo alto del puente, la cogí entre mis manos y aspiré su perfume con suma complacencia. Nunca podré olvidar tan espectacular viaje.

lunes, 26 de mayo de 2008

VOLVER


Después de algunos años,
yo ya no soy la que era.
Mi cuerpo pasa factura,
y no lo puedo cambiar.

Son como surcos en piedra,
que no se pueden borrar.
Deberían ser en tierra,
en esa arena del mar.

Siento aquel amor lejano,
aquél que no volvió más.
Y mi cuerpo se estremece,
cuando lo veo pasar.

Escribo mis sentimientos,
caminando sin parar.
He recorrido el sendero
y no lo puedo olvidar.

lunes, 19 de mayo de 2008

EL RELOJ


El reloj de la vida va demasiado lento para aquellos que esperan...demasiado rápido para aquellos que temen....demasiado despacio para aquellos que sufren.... demasiado acelerado para aquellos que celebran...pero para aquellos que aman, y están llenos de amor, el tiempo es eterno.

jueves, 8 de mayo de 2008

IMPOTENCIA


Desde aquel fatídico día su vida ya no fue la misma, todo cambió.
Aquella mañana al volver Marta del hospital, observó su cara triste y desencajada, y en su boca una triste y amarga sonrisa que dejaba al descubierto el sufrimiento y la preocupación que la embargaba.
Con las manos temblorosas cogió las de Marta entre las suyas, que permanecían frías y muy pálidas, no sabía que decir, se sentía impotente ante la fatal noticia, cómo enfrentarse a tan dolorosa verdad, el cielo y la tierra se fundieron por unos instantes sobre ella ¿Que podía decirle, cómo consolar su desesperación?
Dentro de su mente sintió cómo si un enorme monstruo se aferra a ella y la posee, con sus  enormes garras hasta lo más profundo de su ser, desgarrando sus entrañas, aquellas entrañas que la habían cobijado durante nueve meses.

lunes, 28 de abril de 2008

Ausencia


Cuando ya no estés.
Evocaré tú ausencia en la orilla del mar,
al ocultarse el sol tras el horizonte.
¿Quién rozará mis labios ardorosos y anhelantes?
¿Quién si no estas tú, acariciará mi cuerpo desnudo?
Cuando ya no estés.
¿Quién secará mis ardientes lágrimas, tras el abandono?
¿Quién me preguntará, si siento el frió?
¿Quién consolará mi alma desolada?
Cuando ya no estés.

viernes, 18 de abril de 2008

AYUDA

No sé lo que ma ha pasado en el blog, no me sale lo que publico en la página del taller.
Lo digo por si el profesor, o algún compañero me puede ayudar.

jueves, 17 de abril de 2008

EL INGLÉS


No sé por qué lo intento una y otra vez con el inglés, esas palabras que me gustaría comprender cuando las veo ante mis ojos y me resultan tan extrañas.
A mis años es como luchar contra una enorme pared que no consigo derribar, por más que lo intento. Soy demasiado mayor, mi mente se encuentra demasiado ocupada, con los miles de problemas que surgen a diario y que hay que solucionar.

martes, 19 de febrero de 2008

COSAS BELLAS


Me enseñaste cosas bellas.
Me enseñaste qué era soñar.
Me enseñaste a soñar despierta.
Me enseñaste a apreciar cosas simples.
Me enseñaste la grandeza del mar.

Me dijiste cosas bellas.
Me dijiste que el olvido no es perdón.
Me dijiste que olvidar es esencial.
Me dijiste cómo volar sin alas.
Me dijiste que gritara lo que sentía.

Me mostraste cosas bellas.
Me mostraste cómo poder caminar.
Me mostraste el camino a seguir
Me mostraste cómo poder amar
Me mostraste el mundo sin maldad...

viernes, 8 de febrero de 2008

LA MIRADA


La estación de autobuses es un ir y venir de viajeros: vislumbro un anciano, sentado en el banco de al lado, me percato de su blanca barba en forma de perilla reluciente, observo como con suma coquetería, alisa el ala de su sombrero de fieltro verde aceituna que coloca sobre su cabeza con un elegante gesto de arrogancia.
Una chica se le acerca con desparpajo dedicándole una picaresca mirada, es rubia de ojos azules, calza botas negras, de charol, con altos tacones. En sus semblantes hay una evidente complicidad compartida por ambos interlocutores que murmuran… más no logro enterarme; él pregunta algo, ella mueve la cabeza afirmativamente.
Pasan por mi lado sin hablar, se muestran nerviosos y desconfiados al subir al autobús.

lunes, 4 de febrero de 2008

UN DÍA SIN EL PROFE


Hace una fría tarde, el sol tímido hace su presencia al paso de las negras nubes. No tengo ganas de ir al colegio, más sin pensarlo, cojo la cartera, me calzo los zapatos y me pongo en marcha.
Al llegar compruebo que no ha venido el profesor ha darnos las clases, en su lugar las dará la profesora Patricia, que es un encanto.

lunes, 28 de enero de 2008

UNA CASA LLENA DE AMOR


La casa de mi abuela, en la que nací un 22 de noviembre en un famoso barrio de Sevilla. Un patio de vecinos con habitaciones independientes con las puertas deterioradas por el paso del tiempo y por las espesas capas de pintura.

Las vecinas solían sentarse cada día al lado del pozo, que coronaba el destartalado patio para tomar el fresco en verano y el sol en invierno.

A la entrada de la vivienda un pequeño comedor con escasa iluminación, solo la que pasaba a través de la estrecha puerta que daba acceso al patio, a la derecha la cocina cuyo tejado era aguantado con tablas y cartones para no ser despedido por el fuerte viento del invierno, en su interior una basta mesa y un hornillo en el que mi abuela solía cocinar con la ayuda de la carbonilla que mi abuelo traía de la estación, a la izquierda un destartalado dormitorio, con dos grandes camas de altos cabeceos pegadas a la pared, una ventana que parecía colgar del techo envigado que para poder abrir o cerrar pendía una larga cuerda.

Una casa pobre llena de amor en la que mis ojos vieron la luz por vez primera.

sábado, 12 de enero de 2008

UN DESEO


Esta tarde en el colegio hemos estado haciendo los trabajos en los ordenadores, ha sido fenomenal, mucho más fácil y divertido, lástima que aun no los tengamos instalado en la clase, donde todos permanecen estáticos y en silencio. Mi deseo es que podamos trabajar con ellos en breve, que nuestro sueño se haga realidad.